Blas Bravo, el adiós a un buen alcalde

Cuatro días después de las elecciones, sin hacer ruido, entregó el acta de concejal. Pasada una semana de su renuncia, todavía muchos medios de comunicación sostenían que era el culpable de que el pacto PSOE-CC no saliera adelante en la isla de La Palma. Me lo imagino, con su mirada picarona, diciendo: “¡Qué sabrán estos, doctor!”. Blas Bravo, el entonces alcalde en funciones de Breña Alta, había dejado la política activa. Atrás queda un cuarto de siglo de gobierno ejemplar, un tiempo en el que fue capaz de situar a su municipio no solo como modelo de desarrollo económico en la isla de La Palma, sino lo que debería ser más importante para un alcalde socialista, de progreso social. Un político inteligente, cercano y sensible con las necesidades de su pueblo, que proyectó una localidad con una red de servicios sociales que es modélica en Canarias; con unos equipamientos deportivos y de ocio que nada tienen que envidiar a una gran urbe, y un avance comercial e industrial que sacó adelante con la capacidad de decisión que se le debe presuponer al gobernante, a costa, incluso, de poder equivocarse. Un gran gestor de lo público, que sin embargo no supo o no pudo gestionar bien su tiempo. La derrota electoral con la que deja el Ayuntamiento fue más por desgaste que por demérito de su labor. Una salida a tiempo, le habría ahorrado este mal sabor de boca.

También es cierto que el accidentado último mandato lo dejó casi sin alternativa para que otra persona encabezara la lista de Breña Alta por el maltrato político que el secretario general del PSC-PSOE, José Miguel Pérez, aplicó a los socialistas palmeros y en especial al comité de este municipio. Una falta de respeto de estos socialistas de nuevo cuño que suplen con el garrote su falta de diálogo y empatía hacia un alcalde que llevaba más de 25 años levantando un pueblo, muchas veces con el resto de administraciones en contra por ruindades políticas, y promoviendo el progreso social de sus vecinos. Cuentan que los logros de Blas Bravo se deben también a que contó con un buen equipo técnico y político municipal. Eso no le resta valor, todo lo contrario, denota una inteligencia muy escasa en la política, donde estamos cansados de observar que los liderazgos se forman a costa de rodearse de lo peor para que nadie le estornude al jefe de la manada. El nuevo alcalde de Breña Alta, Jonathan Felipe, pese a pertenecer a otro partido, Coalición Canaria, tiene un buen referente en el que fijarse. Suerte a ambos en esta nueva etapa de vida que comienzan.