SOCIEDAD

“Cada euro que invertimos en el espacio devuelve 20 a la sociedad”

Álvaro Giménez Cañete, director de Ciencia  y Exploración Robótica de la Agencia Espacial Europea (ESA) y responsable del Centro Europeo de Astronomía Espacial (esac). / DA
Álvaro Giménez Cañete,
director de Ciencia
y Exploración Robótica de la Agencia Espacial Europea (ESA) y responsable del Centro Europeo de Astronomía Espacial (esac). / DA

Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Astrofísica, Álvaro Giménez Cañete (Córdoba, 1956) fue el primer español que logró ser investigador principal de un instrumento espacial. Desde abril de 2011 es el director de Ciencia y Exploración Robótica de la Agencia Espacial Europea (ESA), un cargo que compatibiliza con el de director del Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC). Estos días ha participado en la Semana Europea de la Astronomía y las Ciencias del Espacio, que se ha celebrado en Tenerife. En medio de una apretadísima agenda, y después de una conferencia en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna, atendió al DIARIO.

-En los últimos años, la Agencia Espacial Europea se ha situado en la vanguardia mundial por sus misiones robóticas, como así ha demostrado el reciente caso de Rosetta. ¿Se está trabajando también en misiones tripuladas?
“Hay algunas ideas que se están desarrollando, y de ellas se encarga un directorado específico de la ESA, que forma astronautas europeos para la estación espacial. Allí hay una serie de experimentos y programas que se realizan, donde participan astronautas como Samantha Cristoforetti, que acaba de volver a la Tierra recientemente. Y también se está tratando la posibilidad de participar en otra misión no liderada por Europa -porque no tenemos la capacidad de desarrollar cohetes que nos lleven hasta allí-, consistente en viajes tripulados a la Luna y a Marte”.

-Su presencia aquí, como la celebración de la Semana Europea de la Astronomía y las Ciencias del Espacio o la inauguración de seis telescopios robóticos en el Teide, respalda el trabajo que hace el Instituto de Astrofísica de Canarias…
“Sin duda. Una de las cosas que hemos visto en el espacio es que no podemos ignorar la Tierra. La astronomía es una combinación entre el trabajo que se hace en el espacio y el que se hace aquí, y no pueden vivir el uno sin el otro. Por eso, en esa observación desde tierra hay organismos europeos, y especialmente el IAC, que cuentan con importantes medios y mentes brillantes que están haciendo un magnífico trabajo en ese campo. Ellos también usan el espacio cuando lo necesitan, y sobre todo mantienen y desarrollan nuevas ideas y proyectos en los observatorios en tierra, que son imprescindibles para el desarrollo de la astronomía a nivel mundial. Todo el mundo sabe lo que hay aquí en Canarias, y lo importante que es lo que se está haciendo en las Islas”.

-Precisamente, estamos en un momento muy importante para el IAC y para España, que pujan por acoger varios proyectos internacionales de primer nivel. Supongo que la ESA está pendiente de saber si finalmente se traen a Canarias…
“Sería muy importante, pero hay muchas más connotaciones en estos procesos, políticas y financieras, y hay que ver cómo se desarrollan los acontecimientos. El espacio, en cambio, está ahí y es de todos, y no tenemos esas discusiones, pero España participa en las actividades científicas de la Agencia Espacial Europea, contribuyendo con una parte de su producto interior bruto como cualquier otro y con muy buenos proyectos, no sólo a través de la industria científica, también con el trabajo que desarrollan grupos de investigación del IAC, que están al mismo nivel que grupos alemanes, ingleses o franceses. Y además cuentan con la capacidad de sustentar sus proyectos con unas infraestructuras en tierra que no tienen otros”.

-Supongo que usted se echará las manos a la cabeza cuando ve que se recorta en investigación o que muchos científicos se tienen que marchar fuera del país para poder desarrollar sus proyectos…
“Es algo muy triste, pero pasa en todos lados, no solo aquí. Hay que ser pertinaz, y siempre digo que no es solo la investigación espacial, sino otros muchos campos. En Europa no tenemos recursos naturales, más que los cerebros de nuestros ciudadanos, y tenemos que invertir para que nuestra gente se quede aquí. Si perdemos ese conocimiento que tenemos, y como no tenemos petróleo, oro u otros recursos, nos convertiremos en un parque temático que solo servirá para que los chinos vengan a hacer fotos de la Torre Eiffel; y eso no nos lo podemos permitir. España y Europa deben invertir en el desarrollo de las ideas, de la ingeniería y de la ciencia. Y el espacio es un buen polo de atracción, porque atrae a las mentes brillantes”.

-De hecho, da la sensación de que el espacio nunca estuvo tan de moda como ahora, sobre todo a raíz del impacto que han tenido misiones como Mars, Gaia o Rosetta, de la que incluso se han hecho dibujos animados…
“Hay dos cosas que atraen mucho a los jóvenes, el espacio y los dinosaurios. Nosotros utilizamos el espacio para atraer a la gente, y Rosetta nos ha ayudado mucho a eso. Porque ayudan a comprender que esta ciencia la puede hacer gente normal y corriente; que no es algo que solo pueden hacer los americanos porque son más listos que nadie, porque no lo son. Podemos ser igual o más listos que ellos, y eso es lo que debemos hacer más atractivo; para que la gente joven opte por estudiar ciencia, tecnología o matemáticas, porque es lo que necesitamos para el futuro de nuestra sociedad”.

-Divulgar, en definitiva…
“Evidentemente. Tenemos que conseguir que nuestra gente formada se quede aquí, haciendo este tipo de trabajo. Es una inversión muy clara, que da un beneficio enorme. Cada euro que metemos en el espacio, devuelve 20 a la sociedad en cosas prácticas, en puestos de trabajo, a nivel comercial, etc. Todo lo que hacemos en ciencia espacial nos sirve para lo que llamamos el espacio recurrente, el espacio comercial, como puede ser la construcción de satélites que observan la Tierra, que ayudan a predecir el clima, que a su vez mejoran la agricultura, la navegación y otras muchas aplicaciones que dan dinero y empleos a la sociedad. Todo eso no se podría hacer sin personas que desarrollan ideas que nos ponen en vanguardia en las aplicaciones comerciales. Y si no inviertes, evidentemente se podrá comprar a otros países, como China o Estados Unidos, pero debemos ser nosotros, los europeos, los que nos beneficiemos de esas iniciativas”.

-Y entre esas iniciativas y proyectos, el más ambicioso y recurrente es la búsqueda de vida en otros planetas. Más allá de teorías o especulaciones, ¿realmente se han hallado indicios de que pudiera existir vida en otros planetas?
“Hay tres cosas que pensamos que son fundamentales para la vida: los componentes químicos básicos; agua líquida, porque es el único disolvente útil que permite hacer que las moléculas se vuelvan complejas; y energía, que es lo que permite que ocurran esos procesos de orden en la materia. La energía no tiene por qué ser solo la del Sol, también la podemos encontrar en el interior de los planetas, geotérmica o radioactiva. Ya ocurre en el fondo del mar, con las fumarolas, y es lo que pensamos que ocurre en el interior de las lunas de Júpiter y Saturno. Y puede que haya agua. Por tanto, en muchos puntos se dan las tres condiciones necesarias, pero que haya vida no lo sabemos, y por supuesto no hablamos de vida que se mueva con cuatro patas, sino de bacterias mínimas. Pero, como todavía no lo hemos visto, no sabemos si realmente la hay”.

-Sin embargo, sí hay algunos estudios al respecto, ¿no es así?
“Básicamente, hay dos teorías. Una expone que la vida es algo único, que ocurrió una vez y que es muy raro que vuelva a ocurrir. Al menos es muy improbable teniendo en cuenta la estadística existente a nuestro alrededor, en la galaxia. Y la otra teoría afirma que siempre que se dan los mecanismos físicos necesarios, ocurre la vida. Por eso, estamos buscando esos mecanismos físicos que sabemos que son habitables. Buscamos que se den las mismas condiciones que tenemos aquí; buscamos planetas habitables, extrasolares, y tratamos de detectar en la atmósfera si ha habido mecanismos de transformación como los que se produjeron en la Tierra cuando se dio la vida”.

-Aunque la vida en la Tierra es muy reciente, en relación por ejemplo al desarrollo del universo…
“Sin duda. La vida en la Tierra apareció hace unos 3.800 millones de años, en formas muy elementales, unas bacterias muy rudimentarias. Pero se produjo justo después de que se dieran las condiciones para que ocurriera, porque el bombardeo masivo del planeta sucedió aproximadamente hace unos 4.000 millones de años. Sin embargo, la vida, como la conocemos actualmente, ocurrió muchísimo tiempo después. De hecho, llevamos en torno a un microsegundo de la vida de la Tierra existiendo como seres humanos, por lo que no es tan fácil que se pueda generar esa vida en otros planetas”.