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CHURCHILL – Por Tinerfe Fumero

¡Chas viría! Los mellizos de Patricia Hernández

No busquen en esta columna, por citar un ejemplo manido, comentarios sobre cómo viste una presidenta o una ministra, porque tampoco se hacen cuando es un presidente o ministro. Pero una cosa es cuidar las formas para evitar que aflore el machismo subyacente, propio de una cultura como la nuestra en la que imperaba hasta hace poco, y otra es negar la realidad. Está pasando: una embarazada de ocho meses está negociando un pacto de gobierno en nombre del Partido Socialista Canario-PSOE. Un embarazo de ocho meses no es cualquier cosa, como saben, y tiene múltiples efectos sobre el organismo (fingidos en los zorroclocos, claro). Pero descarten uno: no es invalidante. Ahí tienen el ejemplo de Patricia Hernández, que llega todas las mañanas al grupo parlamentario socialista poco antes de las nueve de la mañana y desde allí comanda la negociación. Que se sepa, su avanzado estado de gestación sólo se evidencia en que, a media mañana, sale a dar el preceptivo paseo. Todo apunta a que le coinciden los dos partos: uno ya le nace con naturaleza política y aúna los intereses, pero el otro es fruto del amor y lo mejor que le puede pasar en el futuro es que sea lo que decida ser…