el diván >

Comunicación en pareja – Por Tamara de la Rosa

En numerosas ocasiones habrás escuchado que el pilar fundamental de cualquier relación es la comunicación, y es cierto, pero no solo se trata de hablar sino de lo que se habla y cómo se habla. Muchas familias se forman con mucha ilusión, pero, lamentablemente, comienzan los problemas en la comunicación y es ahí donde todo el castillo que han construido juntos empieza a desmoronarse.

Es normal que las parejas atraviesen épocas de crisis al igual que son inevitables las discusiones, ya que la convivencia es complicada y las personas van cambiando con el tiempo, pero si la comunicación falla podemos convertir estas peleas en auténticas tormentas que en muchos casos acaban en rupturas. Lo cierto es que teniendo una buena comunicación una crisis puede fortalecer la relación, y para que exista se necesita asertividad.

Una buena comunicación no solo es hablar sino también escuchar. Y para poder escuchar no puedes hablar a la vez. Respetar los turnos sin interrumpir, sin hacer comentarios por lo bajo ni muecas de desacuerdo. Debemos hacerlo de manera asertiva. Escuchando para entender y no para responder es la mejor forma de poder comunicarte eficazmente. Céntrate en el problema actual. Los problemas del pasado, en el pasado quedaron y si no se llegaron a solucionar, ahora no es el momento. Entrar en el vicio del reproche no te ayudará a solucionar el conflicto y el objetivo es llegar a un acuerdo y no avivar la llama del dolor.

No acuses. No utilices mensajes sancionadores cuando intentes expresarle a tu pareja algún malestar. Evita mensajes tipo “tú nunca me tienes en cuenta”. Utiliza mensajes donde expreses tus emociones, por ejemplo: “Me siento triste cuando organizas sin consultarme”. Aunque el mensaje sea el mismo, evitamos la carga negativa y acusadora por lo que evitaremos que la otra persona no se sienta atacada y su respuesta sea una defensa.

Cuando vayas a hacer una crítica, hazla de manera constructiva y recuerda que para esto debes acompañar tu queja de alguna alternativa o solución. No esperes que la otra persona busque un remedio. Búscalo tú, si es a ti a quien le afecta. La resolución del conflicto será muchísimo mas rápida y menos frustrante.

No esperes que el otro sea quien cambie. Comienza tu mismo el cambio. Si tú cambias, todo cambia. Conocer las necesidades del otro es esencial para poder amoldarse (sin perder la esencia de cada uno) y así mejorar la convivencia. Lo que tú deseas no tiene que ser lo que la otra persona desea. Se trata de buscar juntos puntos intermedios para llevar una vida más agradable.

Olvida que por conocerte desde hace años tiene que saber todo lo que pasa por tu cabeza. Los poderes adivinatorios no existen. Si deseas algo, exprésalo. De la misma manera deja de suponer lo que esa persona pueda estar pensando y si tienes alguna duda pregunta. Puedes conocerle bien y muchas veces imaginar e, incluso, acertar cómo actuaría en una determinada situación, pero también puedes equivocarte, así que olvida interpretar situaciones y simplemente pregunta. Mantener una comunicación asertiva con tu pareja no te garantiza la ausencia de problemas, pero sí que facilita la resolución del conflicto con respeto y una mayor comprensión.

*PSICÓLOGA
tamaraconsulta@gmail.com