superconfidencial

Un cuento de domingo

1. Se asomó, en camisilla y gayumbos, a la puerta de su casa de medianías, a las cinco de la mañana. Ni siquiera había empezado a clarear. Escuchó acaso el último canto del gallo, aunque en las islas los gallos mantienen un comportamiento incierto en cuanto a su forma de expresarse. Algunos se niegan, incluso, a cantar. Fue a soltar el perro, atado en el salón, especie de garaje multiusos que un mago que se precie ha construido para que ocupe la planta baja de su vivienda. Y accedió al gallinero, situado en la huerta de atrás, a investigar lo que habían hecho las gallinas, que se sublevaron con su presencia. El mago sacudió las chanclas en una piedra y meó, marcando el territorio, en el mismo monolito de siempre. Escuchó el grito de la maga, desde dentro de la casa: “¡Muchacho, que te vas a enfriar!; aquí tienes el desayuno”.

2. El mago no sabe que cambian los gobiernos, ni que el alcalde ya no es el hijo de Efigenia. Vive en el limbo y le interesa muy poco lo que no le reporte beneficio. El mago no sabe lo que es el Parlamento, ni tiene noción de las instituciones. Sólo quiere que le resuelvan su problema, desde la licencia de caza a que le compren el vino. Y que atiendan su salud y que el Ayuntamiento le deje tirar la plancha, por supuesto el domingo, para que él pueda colocar la bandera -la española, naturalmente- en la azotea, en medio de un gran jolgorio familiar.

3. El mago no cree en nada. Y tampoco vota. Forma parte de la legión de escépticos. Nuestro hombre recoge los huevos del gallinero, se pone la ropa de faena, se lava la cara y se monta en la piva para ir a la huerta a trabajar. Más tarde llevará a su suegra al hospital, donde la paciente se sentirá más importante cuantos más días permanezca internada. Hay un rito post hospitalario curioso: al alta, la maga reúne a sus parientes y relata sus males y curaciones con la pulcritud de un consumado contador de historias. Hay frases memorables: “A mi yerno le han arreglado el caño del orín”; “yo tuve una úrsula en el estógamo”; don Serafín (el médico) me recetó once medicinas (el galeno mejor es el que más fármacos prescribe). Genio y figura. Y es del Barça.

achaves@radioranilla.com