El cultivo del mango tiene futuro y necesita protección

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

A finales de la década de los sesenta, y muy especialmente a raíz de la entonces incipiente crisis del plátano, un grupo de agricultores iniciaron la búsqueda de otras alternativas y entre ellas figuró el mango. El Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) venía trabajando en la introducción de cultivos subtropicales, presentes en nuestras islas tiempo atrás fruto de la emigración. Llegamos a contar con la mayor colección de variedades de mangos de todo el mundo gracias a los desvelos incansables del agricultor palmero Daniel García Sosa y el Departamento de Fruticultura Tropical, dirigido por Víctor Galán, alcanzó con sus trabajos el mayor prestigio internacional.

El servicio de Estadística de la Consejería de Agricultura tiene censadas 443,5 hectáreas en Canarias, de las que 13,3 no han entrado en producción y 32,8 figuran bajo invernadero. Destaca Gran Canaria, con 223,3 ha (10,8 ha en invernadero), Tenerife, con 127 ha (20,2 ha en invernadero), La Gomera, 54,6 ha, de las que 2, 3 no han entrado en producción (0,4 ha están en invernadero), La Palma, 26 ha, de las que 2,9 ha no han iniciado su producción (0,4 ha figuran en invernadero) y El Hierro con 23,9 ha, de las que 0,2 ha son de reciente plantación.

El ICIA cuenta en la actualidad en sus fincas de La Planta (Güímar) y Cueva del Polvo (Guía de Isora) con la colección de referencia de variedades de mangos, que están a disposición de los agricultores interesados. El proceso de incorporación de nuevas variedades continua abierto y se orienta al estudio y evaluación, prestando atención especial al calendario de producción, que va íntimamente unido a las zonas de cultivo y que abarca desde finales de junio a diciembre.

En Canarias aplicamos comercialmente el termino mango a la fruta con fibra, que hemos conocido tradicionalmente, procedente de las plantas y semillas que trasladaron los emigrantes isleños a su vuelta de Cuba. La diferenciamos de manga, que es como se le denomina en lengua portuguesa , y se corresponde a la que está desprovista de “hilos”, cultivares que se localizan fundamente en las zonas de influencia lusa, como Brasil.

Gracias a las medidas de protección fitosanitaria, que acertadamente se adoptaron desde el inicio de los primeros cultivos comerciales en nuestras Islas, por las que se prohíbe la importación de frutos, estamos exentos de las principales plagas y enfermedades que afectan a los cultivos del mango a nivel mundial. Destaca la malformación floral, probablemente debida a un complejo de hongos, que se ha extendido en casi todo el mundo, arruinando entre otras a la práctica totalidad de las plantaciones que se habían establecido en Málaga, y contra la que por el momento no se ha encontrado ninguna solución, o el taladro de la semilla, que es difícilmente perceptible pues ataca al fruto cuando comienza su formación y está presente en zonas próximas a Canarias como es Senegal. El enorme riesgo que se cierne sobre este prometedor cultivo obliga a extremar las precauciones, que pasan en primer lugar por la estricta prohibición de importar estos frutos y por un control exhaustivo del material vegetal.

En el ICIA, el investigador Pedro Modesto Hernández avanza en el desarrollo de técnicas de cultivo con las que se pretende ampliar el calendario de producción, controlando el periodo de floración y evitando la vecería que suelen presentar en algunas variedades. El ICIA mantiene un activo programa de intercambio y colaboración con los principales centros de investigación del mundo en los que se presta atención al cultivo del mango.