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El derecho al pataleo

Si usted ya descubrió que los que una nueva fuerza política llaman casta política mintieron al anunciar antes del 24M ayudas como el Plan Canario de Inserción, o para alquilar y comprar vivienda oficial, entre otras, pero tras la cita electoral justifican el no concederlas en que dependían de nuevas partidas presupuestarias, relájese. Al menos es libre para patalear, pese a la nueva Ley de Seguridad Ciudadana.

Y, aunque sea poco consuelo, recuerde que en países allende el Atlántico, cuyos gobernantes admiran los creadores de la calificación casta política -a su vez bautizados por Felipe González como monaguillos del chavismo-, los subsidios son solo para los que, llevados como ganado en guaguas del partido gobernante a actos oficiales, polo y cartel en mano con la imagen del líder, le aplauden como las focas del Loro Parque a su domadora por pescado y hogar, siendo el pataleo considerado desestabilización, intento de golpe de Estado o de magnicidio, pudiendo acabarse con los huesos en la cárcel o muerto, y las denuncias por corrupción son archivadas sin mas.

Relájese si la casta no cumplió pues los monaguillos, de alcanzar el poder central, impondrán condiciones como las allende el Atlántico, impedirán investigar la corrupción si les afecta, usted necesitará identificarse ante un captador de huellas digitales para comprar alimentos o medicamentos; y pedir permiso a Hacienda para, si puede, vacacionar en el extranjero.

Relájese. Pero patalee. Contra casta política y monaguillos, pues visto lo visto en ambas costas del Atlántico, los primeros y los segundos no aceptan que los soberanos son los pueblos. Y que ellos, aun los que no exigen usar polo y portar carteles, no pueden poner a esos pueblos en la humillante condición de focas aplaudidoras a cambio de los derechos humanos a vivienda y comida.

gerardoctkc@gmail.com