tribuna

Educación para la sostenibilidad

Por Wolfredo Wildpret de la Torre

Desde su origen la humanidad ha atravesado innumerables crisis, pero por sus consecuencias y por la forma globalizada en que se ha producido y la sufrimos, la actual no tiene precedentes. Nunca el ser humano ha sido tan consciente de su poder como de su fragilidad. ¿Quién no piensa, en la actualidad, que todo se puede cuestionar, incluso la existencia de la vida en el planeta?

Ninguna de las estructuras que antaño aseguraban la estabilidad, la permanencia y la tranquilidad de nuestras sociedades parece ya capaz de desempeñar este papel. Este vacío ha creado un malestar general. Ante este desequilibrio, el pensamiento cae a menudo en la confusión. Filosofías o religiones que durante milenios han aportado una respuesta a las preocupaciones humanas resultan ineficaces, incluso impotentes. La duda y la confusión se imponen frente a la desorientación e ineficacia del modelo sociopolítico y económico imperante.

¿Existe alguna respuesta al desafío al que actualmente se enfrenta la humanidad, y del que el ser humano es responsable? En este sentido se le dan diversos matices a esta crisis: la política (cada vez aumenta la desconfianza sobre nuestros políticos), la económica, la ecológica, la demográfica, la crisis diferencial, etc.
De forma participativa se trata de avanzar hacia un futuro más respetable y en armonía con el Medio Ambiente intentando alcanzar de forma paulatina un incremento de concienciación en ese sentido. Son necesarios nuevos estilos de vida y para lograr una sociedad sostenible es necesario realizar un género de vida de “simplicidad voluntaria”. La educación ambiental debe entenderse como un aprendizaje que tiene como objeto facilitar la comprensión de las realidades del medio ambiente y desde mi punto de vista constituye una de las respuestas a la crisis ambiental actual y a su vez es la herramienta básica para avanzar a esa utopía que hemos denominado desarrollo sostenible.

Por todo lo anterior, considero que la iniciativa que ha tenido a bien divulgar el Sumo Pontífice sobre la necesidad de un cambio de rumbo en lo que respecta a nuestra relación y respeto con el Medio Ambiente, constituye una importante llamada de atención en estos momentos de emergencia planetaria, no sólo necesaria sino además que nos enseña la responsabilidad, que como “humanos” debemos tener con nuestra madre Naturaleza, para conseguir un Planeta más sostenible, sociedades más justas y ecológicas y economías más dinámicas y respetuosas con el Medio Ambiente.

*Habitante de la Biosfera