POLÍTICA

Encerrados en el ascensor del pacto

Como Ada Colau y Pablo Iglesias en Barcelona, los socios del pacto de gobernación canario se han quedado encerrados en el ascensor de la casa consistorial de La Laguna. “Ya es tarde, ¿por qué?, porque ahora soy yo quien quiere estar sin ti”, versionaba el líder de Podemos a Pimpinela para escenificar sus desavenencias con Izquierda Unida. José Alberto Díaz, Javier Abreu, Carlos Alonso, Aurelio Abreu, Fernando Clavijo y Patricia Hernández se hacen un selfi y el móvil sonríe de la impresión. O ríe por no llorar.

El clima político está tan enrarecido que la ola de calor saluda con frialdad. Han roto un valioso jarrón y se pelean por recoger los pedazos para subastarlos al mejor postor en la feria de vanidades. La puja es una apuesta temeraria: se la juegan a doble o nada.

Envuelto en la bandera bicolor de la candidatura a La Moncloa, Pedro Sánchez viajó a Tenerife para firmar el acuerdo programático entre CC-PNC y el PSOE. El secretario general socialista enarboló “la revolución del respeto”, frente a “la descalificación, el insulto y el miedo” que achaca a Mariano Rajoy. “Más España” será la inspiración de la campaña para las elecciones que vienen. Eso explica lo de la enseña nacional tan grande en el Teatro Circo Price tras la proclamación. Dado que sus aliados en muchos ayuntamientos y en no pocas comunidades autónomas son tan reacios a lo que consideran símbolos rancios, Sánchez se cubrió las espaldas y sacó pecho de su patriotismo federalista.

“Crear oportunidades” y “recuperar la convivencia” son antídotos que inyecta en “una sociedad crispada por “la angustia y la incertidumbre ante la situación económica, por la corrupción y la falta de ejemplaridad, por la desigualdad y la impunidad”. Si el futurible presidente, Pedro Sánchez, ponía en marcha la cuenta atrás de “un tiempo de tolerancia que permita un diálogo fructífero entre todos”, el virtual, Fernando Clavijo, estampó los sellos de la “seriedad” y el “entendimiento”. Quien se lleve los papeles al baño creyendo que son los mismos de hace cuatro años recibirá un tremendo chasco. Aunque sus letras sean idénticas, los renglones trazan, remarcó Clavijo, una “mayor seguridad jurídica”. Y todavía no había llegado la grúa para retirar el reglamento de consultas, estacionado ante el garaje del Tribunal Constitucional. En el Ejecutivo regional que se forme solo habrá caras nuevas. Si las ideas son viejas o innovadoras se analizará en la práctica dinámica de los tipos de interés y de cambio publicados por el banco del pensamiento consensuado. La credibilidad de un proyecto solvente está vinculada a los créditos que acumule la experiencia consciente, sin experimentos quiméricos.

En los albores de la novena legislatura, la constitución del Parlamento visualizó una renovación personificada en Carolina Darias. Antonio Castro saltó de la Mesa a la dirección del Grupo Nacionalista. Después de dos mandatos, comprendió que lo sensato era reinventarse. La madurez democrática es sabia.