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Los enemigos invisibles

La niebla, unida al viento, convierte al aeropuerto de Los Rodeos en uno de los más complejos de España. / DA
La niebla, unida al viento, convierte al aeropuerto de Los Rodeos en uno de los más complejos de España. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Ante el anuncio de la compañía Lufthansa, en el verano de 1929, de su intención de volar desde Berlín a Tenerife, el Cabildo insular optó por habilitar un aeródromo provisional para atender ese vuelo. La premura de tiempo aconsejó que se utilizara el llano de Los Rodeos, donde la Corporación acondicionó una superficie de 17 hectáreas, que arrendó para la ocasión. Las obras se concluyeron a finales del verano, pero la llegada del aparato de Lufthansa debió postergarse, ya que una avería de última hora obligó a la aeronave a regresar desde Sevilla a Berlín cuando se proponía seguir su vuelo hasta la Isla. Fue en el segundo intento de la misma compañía alemana, el 5 de diciembre de ese mismo año, cuando el avión Arado VI aterrizó “con muchas dificultades” en el germen del actual aeropuerto Tenerife Norte.

Pese a que han transcurrido casi 86 años desde entonces, Los Rodeos sigue presentando los mismos problemas de ubicación y meteorología que tenía aquel campo ubicado en La Laguna, a donde llegó el avión de Lufthansa. De hecho, periódicamente -especialmente durante los meses de abril, mayo y junio- muchos pasajeros sufren las consecuencias, en forma de desvíos y cancelaciones, que provoca la combinación de los vientos alisios y la niebla tan característica de Los Rodeos.

Desde AENA, en cualquier caso, dejan claro que se ha hecho y se sigue haciendo todo lo posible (tanto en dedicación de los profesionales como en inversión) para minimizar la afección operativa en Tenerife Norte a causa de la meteorología adversa, algo que para los responsables de la entidad estatal es “totalmente prioritario”. Una prioridad que, no obstante, está condicionada por la “seguridad” de las personas, que es lo que realmente motiva que puntualmente se aborten operaciones de aterrizaje y despegue cuando no se dan las condiciones mínimas.

Y es que, a pesar de que hace apenas una semana se llegaron a producir más de una decena de retrasos y desvíos al Sur, desde AENA aseguran al DIARIO que el año pasado solo se desviaron o cancelaron de salida 337 vuelos de un total de 48.380 operaciones comerciales realizadas, lo que supuso el 0,69%. Una cifra similar a la que se contabiliza en lo que llevamos de 2015, donde se han visto afectadas 89 de las 19.635 operaciones (el 0,45%).

En este sentido, el director del aeropuerto Tenerife Norte, Pedro Soriano, explica que “para que los aviones aterricen en Los Rodeos bajo condiciones de baja visibilidad solo hay un instrumento técnico que posibilita que los aviones puedan aproximarse a la pista, que es el Sistema Instrumental de Aterrizaje (ILS, por sus siglas en inglés). Y el aeropuerto de Tenerife Norte cuenta en la actualidad con el ILS II, que está activo y funcionando con todos los sistemas necesarios, ya que la infraestructura del propio aeropuerto está preparada para ello”, recalca Pedro Soriano. El problema, por tanto, trasciende de cualquier innovación técnica o de la mayor o menor destreza de los pilotos, ya que todos los expertos consultados por este periódico confirman que la niebla y la nula visibilidad que afecta a Los Rodeos llega provocada por los alisios, sobre todo cuando la citada niebla aparece en la zona de Padre Anchieta.

Las afirmaciones del director de Tenerife Norte y de los responsables de AENA, en cualquier caso, son cuestionadas por colectivos como la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (Aprocta) y el Sindicato de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), que en varias ocasiones han criticado que se hayan invertido “millones de euros en equipos que no están operativos y reducirían demoras por baja visibilidad”. “Tenerife Norte dispone de ayudas y elementos que mitigarían el efecto que provoca la niebla en las operaciones aéreas, pero ninguno está operativo”, subrayan desde Aprocta.

En la orilla opuesta, el responsable del aeropuerto norteño recuerda que “AENA mantiene reuniones periódicas con pilotos y controladores, porque el objetivo de todos es el mismo, evitar que las operaciones se puedan ver afectadas por este tipo de condiciones meteorológicas. En esas reuniones se debaten y estudian todas las mejoras técnicas y de seguridad que se pueden implantar, y ellos están informados de la situación, saben que Tenerife Norte cuenta en el ILS II y que AENA ha hecho todo lo posible para que funcione”.

En el caso de Los Rodeos, Pedro Soriano relata que “en la última fase de la aproximación a la pista del avión, las turbulencias que se generan por los vientos hacen que la aeronave no sea capaz de mantener, con la precisión que se le pide, la trayectoria de aproximación hacia la pista, y por seguridad automáticamente el piloto debe abortar el aterrizaje. Se han hecho pruebas con distintos pilotos y compañías y todas han dado el mismo resultado: aunque la señal del ILS se recibe perfectamente, las ascendencias y descendencias de los vientos alisios hacen que el avión se desvíe de la trayectoria y de los rangos de seguridad, por lo que no puede continuar hacia el aeropuerto”, denota Soriano.

“La gente debe entender que estamos hablando de seguridad, que es lo que prima por encima de cualquier otra circunstancia. Y por la propia orografía y ubicación del aeropuerto, que está en un lugar elevado, y por los vientos alisios, en muchas ocasiones las aeronaves no puedan continuar con los aterrizajes con los criterios que exige el sistema ILS, que además debe estar instalado en los aviones que operan, algo que no ocurre”, incide Pedro Soriano. En su opinión, “la niebla en Los Rodeos es muy peculiar, porque en realidad se trata de una especie de nube provocada por la inversión térmica de los alisios, lo que hace que el aeropuerto de Tenerife Norte sea uno de los más complejos técnicamente de todo el país”.

AENA ha invertido más de 11 millones en mejoras técnicas. / DA
AENA ha invertido más de 11 millones en mejoras técnicas. / DA

Mejoras para las operaciones en tierra

J. L. C. | Santa Cruz de Tenerife

Más allá del propio Sistema Instrumental de Aterrizaje (ILS) -en el que AENA ha invertido más de 11 millones de euros-, hay elementos que permitirían “agilizar levemente” las operaciones en Los Rodeos, aunque según la entidad “no se evitaría en ningún caso el desvío de vuelos a otros aeropuertos”. Algunas de estas herramientas son el radar de superficie, las barras de parada y el sistema de multilateración, con el que ya se está operando en pruebas. Al respecto, el director de Tenerife Norte, Pedro Soriano, deja claro que este tipo de instrumentos pueden permitir que haya más movimientos en pista, “pero en la actualidad el procedimiento para operar en condiciones de baja visibilidad exige que no haya más de una aeronave en tierra de forma simultánea”. Por eso, disponer de estos sistemas mencionados, aunque podrían agilizar el movimiento de aeronaves en tierra en cualquier circunstancia meteorológica, “no supondría de ninguna manera una reducción de las operaciones desviadas a otros aeropuertos por la niebla”, reitera el responsable de Los Rodeos.