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Guardia buena, guardia mala – Por Andrés Chaves

1. Un amigo mío, médico, me ha resumido perfectamente la miserable mentalidad nuestra y las diferencias notables entre un sistema de salud organizado y otro más anárquico y que maneja peor los recursos. Porque nuestra sanidad pública puede ser modélica por su universalidad, su atención generalizada. Pero deja mucho que desear en cuanto a organización, a administración racional de su potencial. Me dice este amigo médico que para un profesional de la medicina que ejerce en Toronto, donde la sanidad es también pública por mandato constitucional, una guardia buena es aquella en la que el doctor atiende a muchos pacientes. ¿Por qué? Pues porque el galeno, además de cobrar un sueldo de la sanidad pública, este sueldo se le incrementa por cada acto médico que realiza. En España, no. En España la guardia buena es aquella en la que el médico se tumba en un camastro a la espera de que no le traigan un herido de tráfico o deba realizar tres o cuatro intervenciones por noche. Porque cobra igual trabajando que tumbado.

2. He ahí la diferencia de un sistema sanitario racional con otro que tiene muchas virtudes, y del que nos podemos sentir orgullosos en muchos de sus aspectos, pero que deja mucho que desear en el organizativo. ¿Por qué la sanidad pública española no recoge todo lo bueno de la sanidad privada o de la pública que se hace, por ejemplo, en Toronto? Pues no lo sé. Este amigo mío médico me puso en la pista de la razón. Llevamos demasiados años sin modificar nuestra organización sanitaria nacional, que debe ser revisada y cambiar lo que ha quedado viejo.

3. Los tiempos cambian, las necesidades cambian, cambian hasta las dolencias y la mentalidad de los pacientes y el sistema debería también cambiar. No deberíamos tener miedo a copiar lo de fuera que esté bien. Los americanos intentaron universalizar el sistema público de la salud y vinieron a España a copiarlo, pero esa buena intención se la cargaron las aseguradoras privadas, que en USA tienen un gran poder. Mi amigo me dio, pues, la clave: es un problema de mentalidad. El funcionario, cuando llega a su puesto, ha conseguido un seguro vitalicio. ¿Conocen ustedes a un funcionario que haya sido expedientado por gandul? Creo que en el Cabildo de Tenerife se dio un solo caso, desde la fundación de los organismos insulares. Así no se puede seguir. achaves@radioranilla.com