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John Forbes Nash – Por Luis Ortega

Sin mediar la poderosa industria cinematográfica -que crea héroes y rufianes, construye y destruye famas y alinea a las masas, según sus gustos e intereses-, el accidente automovilístico ocurrido en una carretera de New Jersey el pasado 23 de mayo y que costó la vida a John Forbes Nash (1928) y a su esposa Alicia Lardé López-Harrison (1934) sólo habría ocupado un ladillo en la sección de sucesos de la prensa local, alguna esquela con la convocatoria del funeral y los consabidos obituarios en sus ambientes familiar y profesional. Con toda probabilidad, los medios generalistas habrían hablado del estado de la calzada, del exceso de velocidad, de la imprudencia del conductor que, en un adelantamiento, perdió el control y colisionó contra un muro de protección; y, claro está, de los dos ancianos que, al no llevar puesto el cinturón de seguridad, salieron despedidos del taxi y murieron en el acto. Sin embargo, este suceso urbano se convirtió en una noticia de alcance universal por la personalidad de los fallecidos, y los medios de toda condición y geografía recordaron la torturada existencia de un investigador que, en solitario y contra las dificultades y secuelas de una grave patología mental, hizo notables aportaciones a las ciencias exactas en el siglo XX y, por ende, de la paciente esposa que durante seis décadas, posibilitó sus trabajos.

La periodista Sylvia Nasar publicó en 1998 Una mente maravillosa, una biografía novelada y autorizada por el profesor, premiado con el Nobel cuatro años antes, y destacado por sus trabajos sobre teoría de juegos, geometría diferencial y ecuaciones en derivadas parciales, todos ellos acometidos en la Universidad de Princeton, de la que fue alumno y docente. El éxito editorial impulsó que, tres años después, el director Ron Howard la llevara al cine, con el mismo título, con Russell Crowe como cabecera de reparto y con las bendiciones del protagonista que valoró “cualquier esfuerzo que contribuyera al conocimiento de la esquizofrenia y a la concienciación social”, tareas a las que se dedicó, junto a su mujer, en los últimos años. La Academia de Hollywood premió el proyecto con cuatro Oscar, incluido el dedicado a la mejor película pero, pese a la impecable producción y realización, no destacó el principal logro de Nash, que fue la aplicación de sus revolucionarias formulaciones matemáticas en la solución de los problemas económicos del mundo contemporáneo.