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Libia

libiaPor Beca

A la guerra civil en Libia no se le está dando la importancia que tiene por parte de Occidente, mientras que la de Irak y Siria copa las noticias del mundo. Esto puede volverse mucho peor si Europa y sus aliados no prestan la importancia que tiene este conflicto en el norte de África, frontera con la UE separada solo por unas cuantas millas por el mar Mediterráneo, así como la gran influencia que está teniendo en el resto de los países limítrofes a ella. Túnez, donde ya hay grupos yihadistas con campos de entrenamiento y preparados para hacer ataques terroristas (los acaecidos en Túnez capital en marzo pasado en el museo del Bardo contra turistas por el mero hecho de ser occidentales).

Desde el derrocamiento y aniquilación del régimen del dictador Gadafi y la llamada primavera árabe, el vacío de poder dio lugar a la guerra civil y la constitución de varios grupos de combatientes que no tenían una ideología determinada sino la esperanza de la libertad, después de la férrea dictadura anterior y la esperanza de una mejor vida gracias a las grandes riquezas petrolíferas.

Este vacío de poder fue aprovechado por los grupos de Al Qaeda alineados a otros grupos yihadistas que operaban en Libia como Ansar al-Sharia. Muchos analistas internacionales pensaron que Libia no aportaría grandes contingentes a Estado Islámico (IS, sus siglas en ingles), ya que el país estaba estructurado tribalmente y odiaba las influencias e injerencias extranjeras.

No solo Estado Islámico (IS) se ha introducido en Libia, sino que su bandera negra ya ondea desde Sirte a Derna, proveyendo una base para futuras conquistas desde Tobruk a Trípoli
No hace falta ser muy perspicaz para ver la gran peligrosidad que supondría una Libia convertida en un santuario de grupos yihadistas.

Argelia, con gran población en paro y jóvenes que hoy en día gracias a la mano fuerte del presidente Abdelaziz Bouteflika están controlados, tiene en un futuro una política muy incierta debido a la avanzada edad de este.

Níger esta luchando en dos frentes Boko Haram (que ya pidió su adhesión a Estado Islámico ) en el sur, y los grupos yihadistas al norte de Mali, sur de Argelia y norte de Libia
Túnez, único país que está haciendo grandes esfuerzos para mantener el espíritu de la primavera árabe, ya sufrió un atentado perpetrado por un grupo yihadista entrenado por Estado Islámico en la ciudad de Derna. Túnez depende en gran medida de sus ingresos turísticos.

Europa, en el norte con solo el mar Mediterráneo como frontera y la gran cantidad de emigrantes que están desembarcando en sus costas, hace que se estudie este conflicto con otra perspectiva a la que hasta este momento se está viendo.

El problema para los intereses europeos es aún mayor en Libia. Es el noveno país del mundo con las mayores reservas de petróleo y, junto a Arabia Saudí, de muy fácil extracción. Hasta el año 2012 la producción de petróleo se mantuvo aproximadamente en un millón de barriles diarios. Hoy en día y debido a la guerra civil las únicas infraestructuras que siguen produciendo son las de Sarir, en el este Hariga, puerto de Tobruk (donde está el Gobierno reconocido internacionalmente, dicho coloquialmente, el Gobierno legal) y una pequeña plataforma en la costa de Trípoli (casa del Gobierno islamista).

Como consecuencia de la guerra de Ucrania, la Unión Europea se ve cada vez más necesitada de romper sus dependencias energéticas de Rusia, por lo que la solución del conflicto libio es cada vez más acuciante.

Tenemos también el problema humanitario de cómo solucionar el torrente de inmigrantes que desean salir de todos esos conflictos e ir al norte (UE).

Libia, debido a la falta de autoridad y la permeabilidad de sus fronteras, es un campo abonado para la proliferación de las mafias que se aprovechan de estas circunstancias haciendo su agosto en desprecio de las vidas humanas que se pierden en estas travesías.

Bruselas cree poder solucionar este trágico problema imponiendo cuotas de acogida de inmigrantes a las distintas naciones que componen la UE (los que sean refugiados políticos), lo que conlleva la posible penetración de gran cantidad de grupos yihadistas muy difícil de detectar.

En resumen, o Europa empieza a poner solución al problema libio o nos encontraremos no solo con un grave problema económico, sino con un volcán yihadista a las puertas de nuestras casas.