tribuna

Mediación para políticos – Por Andrés de la Vega Alcañiz

En tiempos pasados, y en el presente, los políticos de distintas tendencias han tenido y tienen dificultades para captar las posibilidades de negociar. Pueden dudar también sobre proponer o no una posible negociación. Y si se tanteaba la situación, las tendencias, también depende de quien lo haga. Por supuesto, si se inician conversaciones resulta difícil y complicado cómo exponer sugerir y hasta comentar esto, aquello, lo otro… Entenderse no es siempre fácil. A veces, después de no lograr nada, hay reflexiones y arrepentimiento sobre lo actuado o no sabido entender. Esto sucede con frecuencia, incluso cuando se emplean escalas, etapas, encuentros en distintos momentos, y diferentes personas. Es como todo, a veces difícil. La institución de mediación se ha considerado como medio para buscar ayuda y colaboración con el fin de intentar lograr que las partes interesadas se pongan de acuerdo, en una o más cuestiones que quieran plantear. De algo ha de servir un mediador. Aun conociendo la actuación de un mediador, siempre puede resultar oportuno comentar su papel e intervención, en el desarrollo de una mediación. Puedo indicar aspectos elementales, sin que se agote el repertorio, sin perjuicio de ampliación, si ha lugar a continuar. Estamos en período de grandes dudas entre políticos, incluso de iguales tendencias. Como cuestiones importantes sepamos sus aspectos principales: voluntariedad de querer mantener una mediación. Igualdad absoluta del mediador hacia quienes asistan, dos o más. Neutral para que los asistentes digan, hagan, sigan, prosigan o abandonen, deseen acordar o no y puedan libremente llegar por ellos mismos a uno o más acuerdos o no. Imparcialidad, cuyo entendimiento general no irá a favor de nadie. Vemos que son dos conceptos parecidos pero no iguales. Eso sí, los dos contribuyen a demostrar la igualdad en todo. El mediador impulsará y coordinará las conversaciones conjunta y equilibradamente; así serán prácticamente todas porque son ellos los que han de oírse, responder, discutir, coincidir en lo que sea. Puede realizar también reuniones con cada uno individualmente, a petición o por su criterio. Serán confidenciales, durarán el mismo tiempo, y ambos sabrán que han tenido lugar, pero no lo tratado, tan íntimo como cada uno haya querido. Sólo sirven para mejor conocer. Absoluta confidencialidad. El mediador está obligado a ello. Está respaldado por el secreto profesional. Pero ojo y atención, los asistentes a mediación y los documentos y/o secretos que puedan o deseen aportar y/o exponer, están también obligados a la total confidencialidad. Y ahora, muy breve, con posible ampliación, añado que se inicia mediación a petición de una o más personas, estén ya o no de acuerdo en el mediador a elegir, si es uno o más quien la solicita, el mediador puede lograr que asista la otra persona. Y habrá, sin más, sin requisitos, ni explicaciones del porqué de cada uno. Un elemental saludo y a comenzar. Ya se irá diciendo todo en la conversación. Pues mediación es sólo eso. Diálogo. Esta será la primera sesión, llamada informativa, en la que cabrá toda, toda, absolutamente toda, la información que se quiera dar por cada uno, especialmente el mediador, por sí y por respuestas a toda clase de preguntas. Como todo en la vida, una de las cosas más importantes es la seguridad jurídica, poner los medios para que los compromisos se cumplan. Y si no, que se practiquen las actuaciones que procedan y cada uno desee y pueda exigir y demostrar, cualquiera que sea el objetivo. Una vez llegados a uno o más acuerdos, se suscriben. Es necesario tener claro que si se quiere imponer algo no pueda lograrse, incluso dedicándole tiempo, que a veces, no hay, aunque sí existen estrategias, técnicas y habilidad, cambiar, modificar criterios puede ser prudente.

*Abogado.Experto en Mediación vegaalcaniz@gmail.com