sobre el volcán

Un pleno melé en Los Llanos de Aridane

La demagogia con los sueldos de los cargos públicos está llegando al límite de la ridiculez, cuestionando incluso lo razonable. Pese a que es cierto que ha habido excesos en algunas administraciones en cuanto a las retribuciones, que se tienen que corregir, en la mayoría de los casos los salarios que perciben los cargos públicos son equitativos para el grado de responsabilidad y dedicación que tienen. El despilfarro de las administraciones públicas no se va por los salarios y la forma de atajarlo no es entrar en una carrera por ver quién es el que más aplica tijera en las nóminas, sino en hacer una gestión eficaz y eficiente. Esta reflexión entiendo que va en contra de la sensibilidad actual, comprensible por la indignación que sufre la sociedad ante los continuos casos de corrupción y derroche de la inversión pública que asaltan las portadas de los periódicos a diario. Pero, no por ello, se debe caer en un ejercicio de demagogia constante que ponga en tela de juicio la justa retribución de un representante público, que está las 24 horas del día dedicado a su cargo. Un ejemplo de esta situación sucedió el martes, cuando la oposición del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane bloqueó las retribuciones del Gobierno municipal. El pleno dedicó a debatir el salario de los miembros de la Corporación más de hora y media, cuando varios días atrás a Los Llanos de Aridane le ha caído una sentencia del Tribunal Supremo, cuyas consecuencias todavía se desconocen con exactitud, pero no hacen vaticinar nada bueno para el municipio. En lugar de dirigir todos los esfuerzos para resolver este asunto de una gravedad brutal, el pleno se centra en el debate en si debe haber o no un liberado más o menos, si se ahorran 10.000 o 15.000 euros o si la oposición debe tener un despacho en el Ayuntamiento y personal de confianza. Mal vamos si así empieza a caminar la cosa. El primer pleno de Los Llanos de Aridane me recordó a una melé de rugby, pero en la que nadie se consiguió llevar el balón para anotar un tanto. Fue una pérdida de tiempo absurda y sin sentido, con la que no consiguieron dar ni un paso adelante ni atrás. La oposición, con tres posturas diferentes y antagónicas, porque no logró imponer ninguno de sus criterios, al menos en este primer intento. El Gobierno, porque no ha podido terminar de organizarse para trabajar tranquilo. El golpe de castigo se lo llevó el municipio.