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Por un mundo mejor – Por Isidoro Sánchez García

Desde el año 2007 se han venido diseñando estrategias diferentes para luchar contra el cambio climático. Una cuestión, que en palabras del grupo de expertos en la materia (IPCC) ha supuesto el rápido calentamiento de la atmósfera del planeta Tierra, la aceleración de los posibles impactos de todo tipo, y como resultante, la necesidad de adoptar con urgencia, a escala planetaria, acciones de mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), y de adaptación a los impactos resultantes del inevitable cambio climático en un futuro próximo.

Ya en la Cumbre de Río 1992 se aprobó la Declaración sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible y el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en el que se adoptaron definiciones, objetivo, principios y compromisos. España es un país muy vulnerable al cambio climático tal como lo confirma la comunidad científica española. Quizás por ello en Canarias se estableció en 2007 una estrategia de lucha contra el cambio climático, donde además de garantizar la participación ciudadana se contempló por parte del gobierno autónomo un Plan de Mitigación entre 2008 y 2015, con la energía y el agua como protagonistas en las medidas a seguir, así como los criterios para el Plan de Adaptación. Lamentablemente la agencia ejecutiva canaria del cambio climático fue disuelta por razones de crisis política y económica a pesar del Protocolo de Kioto.

En los primeros meses de este año hemos conocido: (I) un manifiesto de alcaldes de ciudades y capitales europeas donde el cambio climático les ha llevado a adoptar un compromiso europeo y soluciones locales; (II) la edición de un libro muy singular titulado Esto lo cambia todo, de la ínclita periodista Noemi Klein, en el que además de mostrar su obsesión por el capitalismo, envía mensajes que deben despertar a la civilización, ya que están relacionados con el cambio climático que nos llega en forma de desastres naturales y contribuye a un nuevo des-orden internacional, y (III) las declaraciones del papa Francisco en las que acusa, en su encíclica Alabado sea, a empresas y gobiernos, de provocar con sus actuaciones el cambio climático.

Como ciudadano del mundo me permito sugerirle a S.S. el Papa Francisco que le cambie el nombre a la encíclica y la llame Por un mundo mejor, donde la ecología prevalezca sobre la política y la religión. Estaría más acorde con la realidad mundial.
La Cumbre del Clima de París, en diciembre próximo, bien vale una misa.