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Reflexiones en el Día Mundial del Medio Ambiente – Por Wolfredo Wildpret de la Torre

En este Día Mundial del Medio Ambiente quiero, una vez más, alzar mi voz y llamar la atención para tratar de encontrar soluciones urgentes que nos permitan tener un futuro no sólo más resiliente sino también más próspero. La única solución posible está en implementar una política basada fundamentalmente en más y mejor educación, extendida a lo largo de todo el pensamiento humano desde la ética hasta la estética.

En la actualidad los seres humanos y los animales de los que dependemos estamos consumiendo mucho más de lo que el planeta puede proporcionarnos a largo plazo. En este sentido, la atmósfera planetaria recibe diariamente un exceso de emisiones de gases tóxicos que contribuyen de manera peligrosa a acelerar el cambio climático responsable del calentamiento mundial. Respecto a la concentración atmosférica de gases con efecto invernadero, somos en la actualidad los primeros seres humanos en respirar aire con más de 400 partes por millón de CO2. Se trata según el Pnuma el nivel más alto desde los registrados en 1958, fecha en que se realizaron las primeras estimaciones.

Por otro lado, en 2007 el Panel Internacional sobre el Cambio Climático advertía de que para finales de este siglo el nivel del mar aumentaría unos 59 centímetros. Esta cifra se ha incrementado recientemente de forma alarmante, dado que las últimas estimaciones sugieren una posible elevación de hasta dos metros.

Ininterrumpidamente se sigue destruyendo, transformando y degradando a paso agigantado gran parte de la superficie terrestre. Talando de manera irresponsable las masas forestales tropicales. Las cumbres más elevadas del planeta están llenas de basuras e incluso de cadáveres humanos imposibles de rescatar. Cursos de agua, ríos, lagos y océanos reciben a diario millones de metros cúbicos de aguas residuales sin depurar que, junto a desechos no degradables, tienen su destino en mares y océanos, sin olvidar los derrames de petróleo que lamentablemente están siendo tan habituales en estos últimos tiempos. En la superficie de los océanos los plásticos han originado islas flotantes a la deriva, una de las cuales, que se encuentra en el Pacífico, tiene una superficie cuya dimensión supera la de la Península Ibérica.

Estas breves reflexiones catastrofistas pretenden, como dije al principio, ser una voz de alarma más ante el panorama que nos ofrece la realidad presente. Pero el mensaje final en este día es que aún estamos a tiempo de cambiar. Juntos o de manera individual podemos orientar nuestros comportamientos diarios a una forma de vida más sostenible. En este momento de cambio político y generacional existe la esperanza de un futuro mejor si esta joven generación tecnológica actual es capaz de enmendar los tremendos errores cometidos por las anteriores que están llegando a su ocaso. Corregir el error es la base del progreso.

Para finalizar, un recuerdo para una onomástica: el 5 de junio de 1898 nació en Fuente Vaqueros Federico García Lorca, según el hispanista irlandés Ian Gibson, uno de sus mejores biógrafos, “el poeta, prosista y dramaturgo de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX”. El 19 de agosto de 1936 de madrugada, entre Viznar y Alfacar, fue vilmente asesinado por los enemigos de la tolerancia y la cultura. Tomo, como ejemplo de su pensamiento, una frase extraída de su Poema del Cante Jondo, obra escrita en colaboración con otro andaluz excepcional, el maestro Manuel de Falla: “Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que ésto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en las fronteras políticas”.

A mis amigos de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN), así como a otros muchos colectivos, personas, asociaciones, ONG, etc. dedicadas a la educación ambiental y a la incansable tarea y al noble compromiso con la protección de la Naturaleza.