CD TENERIFE> EL REPORTAJE

Trío de diamantes con ADN chicharrero

Carlos Abad, Jorge Sáenz y Cristo González. | DA
Carlos Abad, Jorge Sáenz y Cristo González. | DA

ÓSCAR HERRERA | Santa Cruz de Tenerife

El compromiso de los dirigentes del Club Deportivo Tenerife con la cantera vuelve a ponerse de relieve con la apuesta para el proyecto 15-16. Obligado por las circunstancias de la apuesta fallida de la política de fichajes del curso anterior, el club decide retomar este capítulo tres años después de que se hubiera comprometido a ello de la mano de los dos anteriores responsables de la parcela técnica blanquiazul. Quique Medina y Álvaro Cervera iniciaron un camino en junio de 2012 que ahora Miguel Concepción toma de nuevo en cuenta el apostar por la base y vuelve a dar un golpe de timón, esta vez sí de 360 grados, para regresar al mismo punto que en junio de 2012 pero con actores diferentes. Con la sombra del ascenso de la UD Las Palmas, plagado de futbolistas criados en Barranco Seco, el Tenerife acepta que en la fábrica de Geneto hay material suficiente como para no volver a experimentar en contrataciones exóticas y nada fiables como las de hace un año.

Seguramente, los exponentes del presente y futuro del sello tinerfeño de la plantilla insular están representados en un trío de jugadores que deslumbran por su capacidad y talento. Tres chicos que no llegan a los 20 años pero que ya han demostrado en el fútbol profesional lo que son capaces de hacer.

Un portero, un central y un delantero simbolizan la esperanza de una afición que mira con recelo esta apuesta, pero que sabe que si se hace de verdad, el éxito está garantizado y más jugadores de un nivel similar al de Ayoze Pérez están por descubrir para acabar puliéndolos si no se tienen reparos por parte de quien tiene la última palabra para darles continuidad, el entrenador. Carlos Abad-Hernández, Jorge Sáenz de Miera y Cristo González abanderan al resto de jugadores del filial que aspiran a ser tenidos en cuenta y no tener que salir del club con la sensación de que ni siquiera se les ha dado una oportunidad.

Carlos Abad, que el próximo domingo cumplirá 20 años, está llamado a ser el portero del futuro del CD Tenerife. Con una decena de partidos en Segunda División, este portuense es una de las joyas salidas de la base tinerfeñista en los últimos años, y más en un puesto específico tan crítico como la portería. Con varios clubes importantes a nivel nacional e internacional siguiéndole la pista, el Tenerife ha movido ficha para ofrecerle un contrato de larga duración y atar a un prometedor guardameta, que en caso de aceptar estaría ligado al club hasta 2021.

El caso de Jorge Sáenz es también ilusionante. Los expertos dicen que es el mejor defensa central que ha dado la cantera blanquiazul en décadas. En noviembre cumplirá 19 años, y se perfila como un defensa clave para dar seguridad a la zaga del primer equipo con su jerarquía y poderío, combinados con la sangre fría de un veterano.

El tercer caso de referencia es el de un irreverente delantero de 17 años. Cristo González ya ha dejado huella entre la afición chicharrera. Su gol en Albacete el pasado enero, y su habilidad y capacidad inventiva no tienen límite para un diamante que debe seguir siendo pulido para evitar que se quiebre.

Tres talentos que no vienen solos, y que son los iconos del Tenerife de la próxima década. Un club que está obligado sí o sí a mirar a su cantera y no dejar escapar a talentos así como hizo en épocas no muy lejanas.