Tegueste

Trovador, corsario y capitán de Tegueste

Alfredo López muestra su obra en la Feria del Libro de La Laguna. | DA
Alfredo López muestra su obra en la Feria del Libro de La Laguna. | DA

Por Damián Cruz

Alfredo López Pérez es alguien. Alfredo López Pérez es muchos, al mismo tiempo”. Así es como se describe el intérprete de la dramaturgia, que hace de sus dramatizaciones una epopeya mística e inolvidable. Algunos creen que es la reencarnación misma de Amaro Pargo, capitán, comerciante, próspero hidalgo y corsario proveniente de la isla de Tenerife. A este respecto, Alfredo confiesa disfrutar inmensamente cuando adopta el rol de este singular personaje en las rutas teatralizadas que organiza la Concejalía de Turismo de Tegueste. De hecho, él mismo mantiene que, de realizarse una película sobre Amaro Pargo, le encantaría poder interpretar el papel protagonista.

Alfredo López nació el 25 de octubre de 1977 en Tegueste. La familia de la que procede posee un gran enlace histórico y tradicional con este pueblo, y de este legado Alfredo se siente muy orgulloso. Él no se resiente de sus raíces; adora la tradición que su propia familia, vecinos y amigos le han transmitido. Y, como tal, siente que es su deber mantener esa herencia y perpetuarla hacia las futuras generaciones, no por una absurda cuestión de nacionalismo sectario, como él mismo lo describe, sino por mantener esa gran cultura tradicional insular que día tras día se degrada por la falta de interés de la población autóctona a la hora de conservarla.

Empezó a apreciar el mundo de la poesía y la literatura desde muy temprano, pero sería mientras realizaba sus estudios de Bachillerato cuando se topó de bruces con la poesía de Antonio Machado Ruiz. La forma en la que retorcía los códigos literarios establecidos y otorgaba una facilidad de palabra que le servía como extensión de su propia lengua, unido a una poderosa simbología que manifestaba detrás de cada verso, provocó una profunda impresión en Alfredo.

Esa capacidad para compartir lo que mente y alma piensan y dicen marcaría, posteriormente, su propio estilo y obra. Otro que también ejerció influencias sobre él fue el dramaturgo y poeta Federico García Lorca. El lagarto está llorando, uno de tantos poemas de Federico, resulta ser una de las piezas poéticas favoritas del teguestero.

Y hablando de figuras históricas que han marcado un antes y un después en él, Amaro Pargo, el polivalente comerciante y corsario tinerfeño, es un personaje clave y fundamental. “Es parte de nuestra cultura”, señala Alfredo López, quien recalca que Pargo fue una figura extraordinaria, en la que reside un componente importante de historia y sentimiento de la Isla y su gente. Por eso lamenta la falta de atención y cuidado que se le ha prestado a Amaro Pargo durante todos estos años en su tierra y comenta con honestidad que, de haber sido americano en lugar de canario, ya tendría todo un repertorio de películas realizadas sobre su persona. Entre los méritos de López Pérez no sólo destaca el saber dominar la escenificación y adoptar papeles como los de Amaro Pargo o el Capitán de la Librea de Tegueste, con los que entretiene y cautiva a todas aquellas personas que tienen el placer de tratar con él, sino que también ha tenido acercamientos a la cinematografía. Ya ha participado en varios cortos documentales, como en Tegueste: historias de un pueblo.

Pero lo más reciente es su primer aporte al mundo de la literatura, con la publicación de su obra Del verbo sentido, presentada el pasado 12 de junio en el teatro Príncipe Felipe. Este trabajo poético es el fruto de años de escribir por el mero placer de escribir, sin ningún tipo de restricción temporal, en donde el autor plasma, dentro de versos y estrofas que se rebelan contra cualquier métrica establecida, un afán por compartir. Compartir intereses, sentimientos, hechos. Aquello que al lector le suscite sugerencia, y no afirmación directa. Del verbo sentido es una recopilación y selección de un extenso poemario elaborado de principio a fin por el propio autor, en donde cada una de las rimas y estructuras se acoge únicamente al ingenio literario de Alfredo López.

Su propósito no es otro que el de hacer sentir, el poder lograr evocar “algo” sobre aquellas personas que lean la obra. A Alfredo no le interesa la gratificación económica ni el prestigio; él prefiere avivar el pensamiento y la reflexión entre sus lectores y tratar de que compartan sus propias emociones, con ellos mismos y con el resto del mundo.

El poemario recopila experiencias en primera y tercera persona que confluye en la transmisión de una evolución humilde que invita a que las emociones se muestren con cada poema leído.

Su determinación es clara: compartir el sentir. Para Alfredo López, trovador, corsario, capitán y muchas cosas más que están por venir, no hay nada más bello y puro que compartir esos momentos que buscan el calor de los buenos sentimientos.