SOCIEDAD

Alerta conejo en Canarias

POBLACIÓN CONEJOS CANARIAS
La densidad actual de población de conejos casi triplica a la ideal. / DA

La proliferación de conejos amenaza seriamente los ecosistemas de Canarias. Así lo consideran los especialistas de la Universidad de La Laguna (ULL) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, además de técnicos del Gobierno de Canarias y de los cabildos insulares de Tenerife y La Palma que, acompañados de profesionales de educación ambiental y estudiantes del Máster de Biodiversidad Terrestre y Conservación en Islas de la ULL, participaron la semana pasada en las jornadas sobre “el conejo en Canarias. Impacto en los hábitats y propuestas de gestión”.

Plantas como la retama o la violeta del Teide están amenazadas por este animal

La cita, celebrada en el Instituto de Estudios Canarios, sirvió para que estos investigadores alertasen sobre “la gravedad que supone el conejo europeo para la conservación de la flora endémica y de los ecosistemas naturales de las Islas y de lo urgente que es tratar este problema y gestionarlo de forma que comprometa lo menos posible los valores naturales” del Archipiélago, tal y como se recoge en un comunicado de prensa.

“Los estudios presentados en esta jornada -continúa la nota- mostraron el estado crítico de los ecosistemas de Canarias, altamente empobrecidos, con pérdidas irreversibles y reducciones que oscilan entre un 8% y un 54% de su superficie potencial. Más del 50% de la flora endémica de Canarias está amenazada, y el 64% ha sobrevivido exclusivamente en paredes verticales que no son alcanzadas por los herbívoros invasores”.

Puestos al habla con Antonio Machado Carrillo, sin lugar a dudas uno de los biólogos más prestigiosos que ha dado esta tierra, compartió con sus compañeros el problema que implica la proliferación de estos animales, que en las jornadas se cuantificó en una densidad relativa media de 2-3 animales por hectárea, muy por encima del objetivo del máximo de uno por hectárea que se procura en otras regiones del planeta en los que el conejo, también invasor, causa estragos a la vegetación.

Machado detalló que, efectivamente, hay motivos para la alarma, “como siempre que se ha introducido un herbívoro en las Islas, y cuanto más grande peor”. Paradójicamente, “ahora la flora endémica de Canarias está mejor que cuando los guanches, porque hay muchas menos cabras”, detalló este doctor en Biología, que recordó que esta flora “surgió en ausencia de herbívoros, y por eso son presa fácil para los que han venido”, entre los que citó -además de cabras y conejos- a camellos y caballos.

Machado: “Vallar da resultados; en Hawái hasta se hallaron dos especies nuevas”

En cuanto al conejo, Machado afirmó que el gusto del animal influye: “Hay plantas que le chiflan y esas son las que solo han escapado en los riscos a donde no pueden llegar”. Sea como fuere, el especialista recordó que la flora endémica tiene en Canarias otros dos enemigos temibles; el fuego y el ser humano, aunque de este último celebró que “felizmente, de un tiempo a esta parte, se ha dado cuenta de la necesidad de preservar la naturaleza”.

Sobre los efectos de vallar determinadas zonas para protegerlas de los efectos de los conejos, como se ha hecho en La Palma con parte de la Caldera de Taburiente, Machado celebró la idea, que consideró práctica.

A este respecto cabe apuntar que en las jornadas se concluyó que “las parcelas de exclusión de arruí y conejo en la Caldera de Taburiente han demostrado que la pobreza actual del sotobosque del pinar se debe principalmente a los herbívoros invasores”. Machado aportó otro ejemplo de la bonanza de esta medida: “Algo similar se llevó a cabo en un parque nacional de Hawái que es bastante similar al del Teide, al punto de que están hermanados. Pues bien, la consecuencia más destacada es que incluso se descubrieron dos especies nuevas”. Sobre los efectos en el sotobosque, Machado fue concluyente: “Desde luego no lo transforma, pero tenga por seguro que lo empobrece”.

Por último, apuntar que estos especialistas esperan una respuesta de las administraciones al respecto. Especies tan emblemáticas como la retama o la violeta del Teide dependen de ello.