superconfidencial

Ay, perdón, me equivoqué

1. El martes pasado, a mediodía, y por error, pulsé el número del móvil de Fernando Clavijo, cuando resulta que estaba llamando a otra persona. No me respondió -antes siempre lo hacía-, pero ahora Fernando ya no me tiene en su carné de baile. ¿Saben por qué? Pues por decir lo que pienso. Pero tiene razón al no cogerme el teléfono, yo habría hecho lo mismo, porque cuando me pongo mosca cojonera, me pongo. No le di mayor importancia, pero un amigo periodista que estaba conmigo, muy amigo del presidente, me dijo: “Ya verás que te llama”. Esperé, en vano, con lágrimas en los ojos, y nada, que se me agotó el lacrimal. Yo estoy seguro de que el poder no va a cambiar a Fernando, que es un hombre con gran sentido del humor y que sabe mandar. Lo que pasa es que yo tengo una rara habilidad: cuando apuesto por una causa apuesto con todas las consecuencias. Siempre ha sido así y por eso no irá casi nadie a mi entierro. Yo no voy a cambiar, soy muy pasional.

2. Mis compañeros de viaje están a partir un piñón con el nuevo presidente y yo me alegro. Yo hago caso de eso que dicen: amistades insulares, amistades circulares. No cito al autor porque no le gusta. Me voy a comprar el libro de entrevistas de Juanito Cruz, para entretenerme en agosto. El mejor entrevistador que yo conocí fue don Luis Álvarez Cruz. Yo devoraba sus interviús en El Día con los personajes que recalaban en Tenerife. Ya podía ser un científico, un músico o el mejor literato. Ahí estaba don Luis, a pie de barco. Las de Juanito Cruz son buenas. Es verdad que se ha pasado la vida preguntando, es bastante más mosca cojonera que yo.

3. Por cierto, después del fracaso académico, Juancho Armas Marcelo se ha medio escondido en algún agujero desconocido. Le votaron poquitos académicos. Esa casa debe ser muy complicada. Y Juancho, también. Un fracaso de esos debe ser terrible; pero no te preocupes, Juancho, a mí tampoco me quieren en la Canaria, cuyo buzón de correos está torcido. Me fijo cada vez que paso por allí en el coche. Ni siquiera guardan la estética.
achaves@radioranilla.com