SOCIEDAD

Canarias aprende chino

“Mis padres decidieron venirse hace más de 20 años. La situación económica era complicada en mi país y ellos buscaban un futuro mejor”. Manuel Lin es uno de los más de 9.000 ciudadanos chinos que viven en Canarias. Como muchos compatriotas suyos, este “chino de segunda generación”, que tiene 30 años y un hijo pequeño, se gana la vida trabajando en el negocio familiar, un restaurante de comida asiática en El Médano. Su hermana no optó por esa salida laboral. Está matriculada en la Universidad y lo más probable es que se dedique a otra cosa. Aunque todavía es pronto, a Lin también le gustaría que su hijo no siguiera su ejemplo. “Él elegirá lo que prefiera, pero esto es muy sacrificado”.

Lin explica todo esto desde el otro lado del teléfono. Parece un poco sorprendido por el interés que suscita la comunidad china. Asegura que durante los últimos años no ha notado que demasiados conciudadanos suyos hayan hecho las maletas, como ocurría hace décadas, y hayan repetido el viaje de sus padres. Sin embargo, las cifras, tanto las de la explotación del padrón por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) como la de su homólogo canario, el Istac, dicen lo contrario. En 2007 -primer año que el INE detalla el número de chinos y no solo de asiáticos-, España contaba con 106.652 personas de esta nacionalidad, y las cinco regiones principales de acogida eran -en orden- Cataluña (33.689), Madrid (27.476), Comunidad Valenciana (12.514), Andalucía (8.339) y Canarias (5.342). El ranking es casi idéntico a 1 de enero de 2015, pero los números han engordado bastante: Madrid (51.833), Cataluña (51.448), Comunidad Valenciana (21.183), Andalucía (20.101) y Canarias (9.509). En España ya hay 191.341 chinos, 84.689 más que hace ocho años, y en Canarias, que ha seguido la misma tendencia al alza que el resto de regiones, más de 4.000.

El Hierro es la isla con menos número de ciudadanos chinos: según el INE apenas hay nueve. A continuación se sitúa La Gomera, con solo 22, y La Palma con 101

A pesar de la curiosidad que despierta esta comunidad, lo cierto es que no representan ni el 3% de las nacionalidades presentes en Canarias. Esta proporción es similar a la media nacional. Sin embargo, el hermetismo de la población asiática ha hecho que proliferen leyendas urbanas, y que muchos canarios y españoles todavía hoy estén convencidos de que los chinos no pagan impuestos. Estos mitos, que probablemente han surgido como respuesta ante el miedo a su éxito a costa de trabajar sin descanso, llevan décadas en el imaginario popular. Así y todo, la integración de esta comunidad es cada vez mayor y, salvo hechos aislados, se ha producido sin incidencias. Según el propio Lin, apenas recuerda algún episodio de racismo durante los más de 20 años que lleva en la Isla.

El intercambio cultural ha ayudado a que estas relaciones sean cada vez mejores. La organización que en los últimos años ha hecho más por estrechar los lazos es el Instituto Confucio, una entidad equivalente al Instituto Cervantes de España, que tiene una de sus seis sedes españolas en Las Palmas de Gran Canaria. Esta embajada cultural, que se instaló en 2011 en la capital grancanaria y depende de la Universidad, tiene entre sus objetivos prioritarios difundir la cultura y la lengua china, explica uno de los tres directores que tiene el organismo, Xianzhong Ren. “Damos clases de chino para niños de familias chinas que emigraron y para todo aquel que desee aprender el idioma”. Además de él, que fue propuesto para el cargo por la propia Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, dos personas más comparten la responsabilidad de dirigir el Confucio: María Teresa Cáceres, profesora del Departamento de Filología Española, Clásica y Árabe del centro académico, y Xiaohong Yuan, propuesto por la Universidad Normal de Changchun, institución socia de la ULPGC.

Rosario Berriel, la responsable del Vicerrectorado de Internacionalización y Cooperación de la ULPGC -departamento del que depende el instituto-, recuerda lo complicado que resultó lograr que aceptaran abrir una sede en las Islas. “Al principio solo nos permitieron un aula, porque el cupo estaba cerrado, pero el año siguiente conseguimos que el Ministerio de Educación chino nos diera el visto bueno, después de evaluar la actividad que habíamos llevado a cabo”. Se inauguró como centro en mayo de 2011, gracias a la colaboración de la Universidad socia china Normal de Changchun. El tiempo ha demostrado que el empecinamiento en traer una parte de China hasta las Islas fue todo un éxito. El Instituto Confucio de la ULPGC es hoy el mayor de toda España y el sexto de Europa en número de alumnos. Cuenta con 2.153 estudiantes. Además, la Universidad ofrece en su catálogo académico la especialidad de inglés chino dentro del grado de Lenguas Modernas, para el que cuentan con 23 profesores chinos. “Tenemos sedes en Lanzarote y Fuerteventura, y en algunos colegios de esta provincia es una asignatura curricular. Hemos intentado hacerlo en Tenerife, pero ningún centro se ha interesado”, reconoce. El instituto, además de impartir docencia del idioma en distintos niveles, organiza viajes de grupos de alumnos a China. “Hoy mismo (por el jueves) vino a visitarnos un antiguo alumno que estuvo varias veces en China y Corea, y que acabó haciendo la tesis en el país asiático. Ahora tiene trabajo allá, pero esperemos que en el futuro pueda ser aquí”, dice Berriel, esperanzada. Está convencida de que el vínculo entre el país asiático y el Archipiélago está avanzando y que los frutos se recogerán a lo largo del camino. “Recuerdo que la última vez que viajamos a China salía Gran Canaria en la televisión estatal y hablaban del Instituto Confucio”.

El municipio con más presencia china es Las Palmas de Gran Canaria, con 1.961, seguido de Arona -1.300- y San Bartolomé de Tirajana (599)

Los números avalan el fortalecimiento de esta relación. Los cálculos del ISTAC, que en el caso exclusivo de Canarias llegan más lejos que los del INE, revelan que a finales del siglo pasado había solo 1.156 chinos registrados en las Islas. Su distribución ha seguido un patrón desigual en función de las islas y los municipios. El Hierro es la isla con menos número de ciudadanos chinos: según el INE apenas hay nueve. A continuación se sitúa La Gomera, con solo 22, y La Palma con 101. Estos números contrastan con los de la otra provincia, donde solo en Arrecife hay 472. El municipio con más presencia china es Las Palmas de Gran Canaria, con 1.961, seguido de Arona -1.300- y San Bartolomé de Tirajana (599). En total, la provincia de Las Palmas cuenta con 5.651 y la de Santa Cruz de Tenerife con 3.858. Aunque el estereotipo del ciudadano chino es el que regenta un bazar o un restaurante, este perfil está transformándose a medida que el arraigo es mayor y que más generaciones permanecen en las Islas y en España. El 23% de los chinos que vive en Canarias tiene menos de 15 años. El cambio, parece, no ha hecho más que comenzar.

Qué los trajo hasta aquí

El sector turístico en Canarias aún no ha encontrado demasiadas razones para mirar hacia el gigante asiático. Lo hizo a finales de los años 2000, cuando se llevó a cabo alguna actividad promocional aislada, y la ha repetido, al menos, el Ayuntamiento de Las Palmas. Este escaso interés es curioso: fue justo el turismo lo que trajo a los chinos hasta aquí. Esa es la opinión de Lee, que imparte chino en la ULPGC. “La apertura económica y política de los 90 hizo que muchos chinos salieran: el turismo y las oportunidades de trabajo que había en Canarias para la restauración fue una de las razones”. Lee no tiene datos, pero cuenta que la situación ya no es la misma que hace años: ahora, muchos conocidos le han contado que han tenido que echar el cerrojo y volver a su país. En cambio, han venido, gracias al Instituto Confucio, chinos buscando asesoramiento de los empresarios canarios para desarrollar su industria hotelera. El turismo ha unido a las dos regiones más de lo que parece.

El turista chino, un objetivo por explotar

Canarias es la quinta comunidad con más proporción de población china de toda España, pero no está entre los destinos turísticos que empieza a explorar la clase media y alta del país asiático. Según la Organización Mundial de Turismo, China es el país que más dinero gasta en sus viajes (165.000 millones en 2014). En total, más de 100 millones de personas se fueron de vacaciones. La cifra, a pesar de ser ínfima -China tiene 1.360 millones de habitantes- convierte a la potencia asiática ya en el mayor emisor de turistas. Sin embargo, España todavía no ha conseguido sacarle partido, y mucho menos Canarias.

El viceconsejero de Turismo saliente, Ricardo Fernández de la Puente, admite que la estrategia turística adoptada durante los últimos cuatro años no ha buscado seducir a los chinos. Sus argumentos son razonables: los esfuerzos promocionales se concentraron en mercados que mostraban más rentabilidad. Países como Polonia o Rusia acapararon la atención de los responsables canarios, que han conseguido mejorar considerablemente el flujo de turistas, a pesar de que la coyuntura internacional, en el caso de los rusos, haya mermado las expectativas.

A esta priorización de recursos se une otro factor: el sol y playa no es una oferta atractiva para muchos ciudadanos chinos, que no quieren, precisamente, tostarse al sol. Sin embargo, esas preferencias no tienen por qué excluir a las Islas de las opciones turísticas de los chinos. Al menos eso es lo que piensa Xavier Li Tah Lee Lee, profesor del Grado de Lenguas Modernas de la ULPGC. Su historia no cumple el patrón. De padres chinos, nació en Alemania, pero pronto se mudó con sus padres a Canarias. “El clima canario es ideal para el ciudadano chino, que soporta temperaturas extremas: inviernos con mucho frío y veranos extremadamente calurosos”. Señala, no obstante, que para captar al turista chino hay que optar por la especialización. “Se necesitan personas que conozcan la mentalidad china”. Justo eso es lo que hace el grado en el que imparte docencia, por lo que piensa que esos alumnos podrían, en el futuro, plantearse estas opciones. La mayoría son ciudadanos españoles. “Creo que los estudiantes chinos que van a la Universidad optan más por carreras técnicas”.

Lee admite que el conocimiento de la población china es escaso, y que muchas veces se tiende al estereotipo. La población que vive en Canarias, y en general en España, procede solo de dos regiones chinas: Weenhou y Fujian. Se trata del flujo migratorio generado a partir de los años 90, gracias a la apertura política del país. Antes de esa fecha la representación china era testimonial y procedía de Hong Kong y Shangai o de Taiwán (la China no comunista). La elección de Canarias tiene una explicación: se ve como un territorio de oportunidades.