TRIBUNALES

“Confirmado: eres la guardia civil más bonita que he visto”

Imagen de archivo de una guardia civil. | DA
Imagen de archivo de una guardia civil. | DA

La Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo desestimó en días pasados el recurso presentado por un sargento de la Guardia Civil destinado en Tenerife que había sido condenado anteriormente a seis meses de prisión por un delito de abuso de autoridad consistente en el trato degradante a una subordinada, concretamente a una cabo primero que se encontraba bajo sus órdenes, en hechos que tuvieron lugar a partir de mayo de 2011 y se hizo especialmente intenso en el intervalo comprendido entre los meses de diciembre de 2011 y marzo de 2012.

La sentencia ahora ratificada fue dictada en su día por el Tribunal Militar Territorial Quinto y en la misma se afirmaba que el sargento en cuestión, destinado en la Sección Fiscal del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, sometió a su víctima “al asedio y hostigamiento generado por su obsesión sexual, prevaliéndose de su condición de superior jerárquico”, así como que “tales conductas deshonestas causaron a la cabo primero una humillación grave, con sentimientos de angustia y vejación”.

Ahora, el Supremo da por buena dicha decisión judicial y ratifica como hechos probados un comportamiento del ahora condenado que describe un claro asedio sexual, habida cuenta de que se produce en un ambiente laboral especialmente rígido dado que el Instituto Armado se rige por normas disciplinarias militares, que el ahora condenado es un superior directo de la víctima y que esta, en repetidas ocasiones, se ha dirigido al sargento para hacerle ver lo inapropiado de su conducta.

Además, la cabo primero comentó el asunto con otros compañeros e incluso con un superior, tal y como recoge la sentencia.

A este respecto, apuntar que el ahora condenado respondió a un guardia que le interpeló al respecto en dos ocasiones con la misma frase: “A ver si ahora con la edad que tengo no voy a poder decir lo que pienso”, a la par que señalaba con un dedo el emblema de sargento.

En cuanto al superior, un teniente al mando de la unidad, le reconoció “haber dirigido términos de excesiva familiaridad a la cabo 1º, amonestándole el Oficial por la actitud mantenida en el servicio con aquélla”, siendo amonestado por el superior, que evitó que ambos volvieran a coincidir.

Los incidentes
En los inicios: “El acusado comenzó a saludar a la cabo 1º, cada vez que coincidía con ella durante el servicio, con frases como ‘qué guapa estás esta mañana’, a la par que -en al menos dos ocasiones- le tocaba la cara con las manos, expresándole lo bonita que era”.

Un almuerzo entre compañeros: “Que en la comida había estado baboseándose y mirándole el pecho; el acusado le expresó además que el Oficial [el homenajeado en el ágape] era un buen partido para ella”

Un viaje por un curso: “Que dicho Oficial había reservado una habitación en un hotel, con cama de agua, a fin de mantener relaciones sexuales con la misma, realizando estas manifestaciones ante subordinados de la Cabo 1º”.

Ataques directos: “A raíz de un problema que la cabo 1º tuvo con su pareja sentimental, el acusado le preguntó con qué frecuencia hacía el amor con su pareja; qué tipo de depilación corporal llevaba…”. . ”Que tenía mucho pecho, que lo tenía bonito, que podía lucirlo y no como otras compañeras del Cuerpo que eran gordas…”.