TENERIFE

Defensas del frente marítimo de Santa Cruz El 25 de julio de 1797

Por José Manuel Ledesma

Para defender la línea de playa de Santa Cruz en 1797, donde se encontraban el muelle y la aduana, se contaba con un recinto fortificado, formado por los castillos de San Cristóbal, Paso Alto, San Juan y San Pedro, reforzados con el fuerte de San Miguel, la torre de San Andrés y diversas baterías situadas a lo largo de la muralla defensiva, donde en su parapeto se habían abierto cañoneras con el fin de cruzar sus fuegos con los citados castillos.

Castillo de San Cristóbal
El rey Felipe II mando realizar una gran fortaleza en el puerto de Santa Cruz, el 25 de julio de 1575, para sustituir a la que llamaban Cubilete Viejo.

La construcción de este recinto militar se inició en diciembre de ese mismo año, al norte de la caleta de Blas Díaz, donde actualmente se ubica la plaza de España. Las obras finalizarían en 1579.

El castillo de San Cristóbal formaba una fortificación regular adaptada al terreno, situación y defensa.

Tenía forma de un cuadrado amurallado de 53 por 50 metros. Estaba rodeado de murallas de 8,3 metros de alto, con sus aspilleras para fusilería. En 1928, año de su demolición, su sillería se hallaba en perfecto estado.

Pertenecía al Cabildo de San Cristóbal de La Laguna, de la cual recibió su nombre, y, por lo tanto, pagaba las obras, costeaba el sueldo de la guarnición (un capitán, un teniente, un sargento y 35 artilleros), los gastos de la artillería y las municiones.

Por todo ello, tenía la facultad de nombrar castellano o alcaide, categoría militar que tenía las atribuciones de otorgar las licencias de entrada o salida de los navíos y dirigir la policía del puerto.

La noche del 25 de julio de 1797, durante la invasión británica al mando del contralmirante Nelson, el teniente Grandy mandó abrir una tronera por el costado del baluarte que daba a la playa, ya que por aquel lugar estaba indefensa, colocando en ella un cañón: El Tigre, el cual ha pasado a la historia por ser el que le llevó el brazo derecho al Contralmirante en el momento en que este ponía pie en la playa.

El castillo de San Cristóbal fue residencia del capitán general, de 1723 a 1732, y sede del Gobierno Militar, entre los años 1859 y 1926, año en que se le permutó al Ayuntamiento por otros edificios.

Castillo de Paso Alto
Desde 1582 existía en este lugar un fortín, denominado Santo Cristo, que fue transformado en baluarte en 1625. Como en 1774, una tormenta le causó graves destrozos, al reconstruirlo se le dotó de planta semicircular, con una plataforma a ras del agua, y un edificio de dos plantas a sus espaldas en la que, aprovechando el desnivel del terreno, el techo del piso bajo servía de plataforma a la planta alta. Estaba artillado con diez cañones de a 24, ocho de a 16, cuatro de a 8, y dos morteros de calibre 12.

Su guarnición la formaban: 1 oficial, 1 sargento, 2 cabos y 17 soldados. El castillo de Paso Alto participó eficazmente contra el ataque de Nelson: “Habiendo reconocido en el Castillo a mi cargo el estrago que pudo haber ocasionado el desembarco del día 22 y el bombardeo que ejecutaron la noche del 24 la fragata y la obusera de la Escuadra Inglesa del almirante Horacio Nelson al haber arrojado más de 41 bombas sobre el referido castillo, solo una de ellas cayó en la cocina. Rompió algunas tejas, tablas y un pedazo de tabique de una alacena contigua a un cuarto donde había paja para las bestias sin que esta se hubiera incendiado, mientras que otra hizo explosión dentro de la capilla, en donde se hallaba un crucifijo, sin que causara el más leve daño los seis cascos en que se abrió”. Hoy es de propiedad municipal, sin uso.

Castillo de San Juan
En 1587, el ilustre ingeniero militar Leonardo Torriani realizó un estudio de las defensas del puerto de Santa Cruz y observó que el castillo de San Cristóbal debería estar flanqueado con otros dos castillos; uno, en la zona de Paso Alto, y el otro en la Caleta de Negros, de forma que sus tiros cruzados cubrieran toda la costa e impidieran cualquier desembarco.

El castillo comenzó a edificarse en 1641, concluyendo las obras tres años más tarde.

En 1765, debido a los embates continuos del mar, y ante la amenaza de ruina, fue reedificado en forma de torre cilíndrica de cantería basáltica y totalmente terraplenado hacia el mar, protegiendo su acceso con un pequeño foso con puente levadizo hecho de madera. Al castillo se le denominó San Juan, aunque comúnmente se le conoce como castillo Negro, debido al tono oscuro de la piedra volcánica con el que está construido; aunque otros historiadores consideran que este apelativo corresponde al nombre de la ensenada en que fue construido (Caleta de Negros).

El 2 de enero de 1924 fue declarado inadecuado para los servicios del Ejército, pero no llegó a enajenarse hasta 1948 en que fue cedido en usufructo al Cabildo de Tenerife; entonces, la citada institución procedió a su restauración con el fin de instalar el Museo Militar de Tenerife, filial del Museo del Ejército, constituyéndose el patronato del mismo. La lejanía de la ciudad, el abandono y la rapiña lo volvieron a dejar de la mano de Dios hasta que, en 1982, el Ayuntamiento lo recuperó y lo mantiene en buen estado de conservación pero cerrado al público.

Castillo de San Pedro
Construido como Batería en 1656, defendía el Muelle y la playa de Ruiz. En 1795 se convirtió en Castillo con plaza de armas semicircular, elevada 8 metros sobre el nivel del mar. Estaba artillado con 5 cañones y un mortero, servidos por 30 soldados. Heredó del castillo de San Cristóbal el honor de ser batería de salvas o saludos, distinción que, en 1846, traspasó a la batería de San Antonio. Desartillado en 1904, parte de su estructura la ocupó el cuartel de Ingenieros y el solar restante fue cedido al Ministerio de Fomento para que construyera la herradura (estación marítima) que comunicaba el muelle de Ribera con la carretera de San Andrés; actualmente, avenida Francisco la Roche (una vía más conocida hoy en día como avenida de Anaga).

Fuerte de San Miguel
Construido en 1656 sobre otro fortín, fue reformado (1793) y reconstruido (1860) en forma de torre circular de mampostería con una plaza de armas almenada. Estaba situado en el margen izquierdo de la desembocadura del barranco de Tahodio, a unos 200 metros del castillo de Paso Alto. Contaba con 4 cañones servidos por 27 artilleros.

Su artillería fue la responsable del hundimiento del cutter Fox, cuando el 24 de julio de 1797 iba a desembarcar en las playas de Santa Cruz cargado de tropas británicas y pertrechos.

Destrozado por la crecida del barranco, acaecida en el temporal de 1826, fue declarado inadecuado para la defensa en 1924, tras lo cual fue cedido al Real Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife para que construyera su sede social.

Torre de San Andrés
Construida en 1706, en la pequeña ensenada que formaban los barrancos del Cercado y las Huertas, defendía la playa y el fondeadero. En 1740, una crecida del barranco le causó destrozos y, aunque los daños fueron reparados un año más tarde, en 1769 fue de nuevo reconstruida con las dimensiones definitivas. Los artilleros de este baluarte no llegaron a intervenir en el combate contra la armada británica pero, mientras se firmaba la capitulación, el navío Theseus -en el que se encontraba Nelson- y la fragata Emerald, fueron arrastradas por la corriente hasta quedar bajo el fuego de los cañones de la torre; entonces, el teniente José Feo, desconocedor de la rendición de los ingleses, dirigió el fuego contra los invasores, a lo que estos contestaron con algunas andanadas, mientras que la bombarda Rayo se acercó a la costa y lanzó varios disparos sin éxito, recibiendo, sin embargo, varios impactos que casi la hicieron zozobrar.

Cuando el tiroteo llegó a oídos del General Gutiérrez, envió al Teniente Sierra y a Gaspar Fuente a ordenar el alto el fuego. En 1896 fue prácticamente destruida por un nuevo temporal, quedando en el estado en que se encuentra actualmente.

El 2 de enero de 1924 fue declarada inadecuado para las necesidades del Ejército y, el 15 de enero de 1926, se entregó al Ayuntamiento.

En la actualidad continúa en estado de ruina, dando sensación de abandono.

Aunque la Tertulia Amigos del 25 de Julio ha solicitado reiteradamente su reconstrucción, todavía existen técnicos que consideran que la torre debe quedarse como está.

Se considera que, una vez restaurado, en sus dependencias podría instalarse un Centro de Información del Macizo de Anaga, recientemente catalogado Reserva de la Biosfera y de la playa de Las Teresitas.

Batería de San Francisco
Construida en 1775 y ampliada en 1886, estaba situada entre la Caleta de Negros y el camino de Las Cruces o del Lazareto.

Tenía forma trapezoidal, cuatro explanadas, cinco parapetos de sillería con las cañoneras abiertas al mar, y una muralla aspilleraza por el lado de tierra.

Declarada inadecuada para la defensa en 1924, en la actualidad está abandonada y expuesta al saqueo de los sillares que forman sus murallas.

Batería de San Telmo
Construida en 1775, tenía forma de triángulo rectángulo, con uno de los catetos paralelo a la ermita de la que recibió el nombre.

Con las tres cañoneras que tenía abiertas en el parapeto de la muralla defendía el fondeadero situado enfrente, puesto que tenía mucha profundidad hasta muy cerca de la costa. Fue declarada inadecuada para la defensa en 1899.

Batería de la Concepción
Construida en 1673, sobre una restinga paralela a la playa, su frente estaba protegido por un parapeto de 60 metros de largo por donde asomaban sus 6 cañones y 3 morteros servidos por 39 artilleros.

Defendía la caleta de Blas Díaz, situada a su izquierda, lugar por donde se desembarcaban las mercancías antes de estar construido el muelle, mientras que a su derecha desembocaba el barranquillo del aceite.

Fue declarada inadecuada para la defensa en 1924.

Batería del Muelle
Era la más avanzada sobre el mar, pues estaba emplazada en la junta o martillo del muelle, protegida por un recio muro con troneras para 7 cañones.

En la madrugada del 25 de julio de 1797 fue tomada por las tropas británicas, al mando del contralmirante Nelson.

No obstante, fue rápidamente recuperada y puesta en uso por el teniente Grandy, de tal forma que en la segunda oleada de barcazas enemigas tuvo una eficaz actuación.

En las crónicas se hace constar que la batería quedó inutilizada en 1812 por el temporal que destruyó parte del muelle.

Batería del Pilar
Era una simple explanada, situada en la parte alta de la huerta de los Melones, a 190 metros del barranco de Almeyda, que había sido construida en 1780. Disponía de 3 cañones servidos por 12 artilleros.

Batería de San Antonio
Construida en 1656 y reconstruida en 1755 en la desembocadura del barranco de San Antonio, actualmente plaza del Arquitecto Marrero, con sus 8 cañones, servidos por 30 artilleros, dirigía sus fuegos rasantes -a flor de agua- a los buques enemigos.

Batería de Santiago o Los Melones
Construida en la huerta de Los Melones, sustituyó a las baterías de San Rafael y La Candelaria, desaparecidas al desbordarse el barranco de Almeyda, en el aluvión de 1826.

Desde su estratégica situación, con sus 4 cañones, servidos por 14 artilleros, prevenía un desembarco enemigo por la playa de Los Melones a la vez que defendía el camino que conducía a la población.

Sin embargo, fue declarada inadecuada para la defensa en el año 1924.

Batería de Santa Teresa
Construida en 1779, estaba emplazada en una pequeña meseta situada en la margen derecha de la desembocadura del barranco de Tahodio, desde donde evitaba el desembarco enemigo por la playa de Los Melones, entre los barrancos de Tahodio y Almeyda. Desartillada en el año 1843, fue declarada inadecuada para la defensa en 1858.