EL FIELATO

El ¡desequilibrio territorial!

El nuevo Gobierno de Canarias es, sin duda, uno de los mayores fiascos de la historia democrática de nuestro Archipiélago. Rasgarse las vestiduras sí es aceptable en esta ocasión. Las artimañas, las componendas, las sórdidas reuniones en cafés antaño humeantes y con olor a traición, la arrogancia de los que mandan, el puño inmisericorde del poder… todo eso y más ha logrado que el mal habite en el seno del Ejecutivo que Fernando Clavijo va a liderar, si el destino y las elecciones generales no lo impiden, en esta legislatura. Algunos ya se han dado cuenta -por la obvia zafiedad con la que han actuado- y están haciendo todo lo posible para corregir tamaño golpe a la integridad de Canarias como nación, país, pueblo o asociación de isleños ya que su ignominia es tan grande que no habrá parado o necesitado de ayuda social que ignore la brutal y desmedida decisión de los nuevos gobernantes. Y es que esos aires nuevos, ese buenrollismo de los últimos días se viene abajo al comprobar cómo, desde el minuto uno en el que están manejando el timón del Gobierno autonómico, caen en el peor de los pecados: ¡el desequilibrio territorial!

Hay que pararlo todo. Suspender inmediatamente la puesta en marcha de las reformas políticas, económicas, asistenciales y educativas que necesita Canarias para salir adelante hasta que no se resuelva algo mucho más importante. Los socios de gobierno, esto es Coalición Canaria y PSC-PSOE, deben despreocuparse de banalidades y resolver la llaga abierta -no se habla de otra cosa en los bares y en las colas de las oficinas de empleo- entre la tranquila y sosegada (aunque ahora se ciernen aires de revueltas) población canaria. Fernando Clavijo y Patricia Hernández han ocupado la presidencia y la vicepresidencia del Gobierno de Canarias sin tener en cuenta que ambos… son de Tenerife. Esa acumulación de sangre chicha -aunque Clavijo es lagunero y eso para alguno de Santa Cruz es peor que ser de La Isleta- está claro que es inadmisible. Jamás, si medimos el jamás de 40 años hacia atrás, se había producido un atentado mayor contra la integridad de las Islas. Sé que ambos dirigentes están buscando alguna explicación creíble. Así, la socialista ha indagado en su árbol genealógico alguna ascendencia grancanaria porque la gomera, por ejemplo, la tiene clara. Clavijo, además, está dispuesto a encargar un estudio para demostrar que la sangre que corre por sus venas tiene, genéticamente hablando, coincidencias más que significativas con buena parte de los vecinos de Arrecife, Mogán e, incluso, Santa Cruz de Tenerife. Creo que ya es tarde. Poco creo que se puede hacer ante tamaño agravio. Ahora solo queda el camino de la resignación, de ver cómo comienza el derrumbe de la autonomía y las antorchas tomarán las calles.

Solo hay una esperanza. Que nos despertemos en el siglo XXI y que la inmensa mayoría de los canarios no juzguen a sus dirigentes ni los cargos que ocupan en función del lugar en que nacieron; que se admita que ser canario une más que ser de una isla u otra; que nos demos cuenta de que, en realidad, la responsabilidad y la exigencia que se le pide a un político es realizar bien su trabajo y estar al servicio de la ciudadanía; que ser de Tenerife o de Gran Canaria -si se es del resto de las Islas parece que importa menos- da igual, lo importante es sacar adelante Canarias.

Hace años, y porque seguramente interesaba para esconder las propias ineptitudes, la clase política abanderaba sin rubor el pleito insular y el fundamentalismo insularista. Pero pasada la reciente pubertad democrática habría que centrarse y preocuparse por lo que importa y no por el trasnochado y pueril argumento del ¡desequilibrio territorial! para juzgar a un gobierno que aún no gobierna. Mal volvemos a empezar.

@DavidSantos74