tribuna

Dos Canarias – Por Pedro Fernández Arcila*

El presidente del Cabildo de Gran Canaria ha entrado de lleno en el gran debate sobre el futuro energético de nuestro archipiélago, o lo que es lo mismo, en la disyuntiva entre apoyar el desarrollo de las energías renovables o la introducción del gas. Antonio Morales, al que le avala una dilatada y exitosa experiencia en el desarrollo de proyectos municipales y comarcales vinculados a las energías renovables, no ha querido dejar espacio para la ambigüedad y ha afirmado que con su gobierno no cuenten para introducir el gas en Gran Canaria, porque esta opción “no es alternativa para esta tierra”. Por si hubiera alguna duda, Antonio Morales ha terminado su intervención pública señalando que el futuro energético de la isla no lo van a condicionar “cuatro mangantes de la política y las eléctricas”, en directa alusión a la estrategia del nuevo Gobierno canario que, por boca del nuevo Consejero de Economía e Industria, está desarrollando una sibilina estrategia para tratar de implantar el gas en las Islas.
Con el apoyo del Gobierno insular de Gran Canaria a las renovables, se abre el espacio para que la Universidad de Las Palmas y los sectores económicos más punteros comiencen a desarrollar proyectos de futuro en la isla vecina. Una contribución que será ejemplar para la transición de nuestro archipiélago hacia un nuevo modelo productivo y que permitirá el objetivo de alcanzar una isla más sostenible; contribuyendo a mejorar la salud del planeta; generando más empleo; y disminuyendo la dependencia del exterior, lo que significa recuperar los miles de millones de euros que pagamos por la importación de los combustibles fósiles a actividades más rentables para nuestra tierra. Por el contrario en Tenerife, Carlos Alonso apuesta por la introducción del gas. El presidente del Cabildo de Tenerife está de acuerdo con las viejas recetas y ha optado por introducir aquel combustible fósil, lo que supone retrasar en 20 años el desarrollo efectivo de las energías limpias en nuestra isla, apoyar el latrocinio de Gascan y seguir apoyando la construcción del puerto de Granadilla para facilitar la construcción de la gasificadora en aquel municipio. Carlos Alonso se muestra entusiasmado con destinar miles de millones de euros para mantener la dependencia energética del exterior y con liquidar la oportunidad única que ahora se nos presenta, si las dos islas capitalinas remáramos en la misma dirección. Porque si en Tenerife tuviéramos a un presidente como Antonio Morales, podríamos asegurar que en este mandato resolveríamos uno de los asuntos centrales del futuro Canarias: integrarnos en la apuesta europea por una producción energética basada en las energías renovables. Sería un golpe definitivo a las tentaciones de las viejas políticas que todavía proyectan sus sombras en Tenerife.
En los próximos años veremos dos realidades en Canarias, una que pone rumbo a la soberanía energética y a la sostenibilidad del planeta y otra que, como bien decía Antonio Morales, sigue el dictado de los “cuatro mangantes de la política y las eléctricas”.

*Concejal de SÍ se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz