política>

Ellas siguen siendo el sexo débil en política municipal

Carolina Darias, primera presidenta en la historia del Parlamento de Canarias. / DA
Carolina Darias, primera presidenta en la historia del Parlamento de Canarias. / DA

Las apariencias y los titulares engañan. Ada Colau (Barcelona en Comú) y Manuela Carmena (Ahora Madrid) feminizaron las elecciones municipales y autonómicas en Barcelona y Madrid. Patricia Hernández (PSOE), María Australia Navarro (PP), Melisa Rodríguez (Ciudadanos) y Noemí Santana (Podemos) hicieron lo mismo en Canarias. También ayudó que Carolina Darias (PSOE) se convirtiera hace unos días en la primera presidenta del Parlamento canario. Las mujeres, sin embargo, apenas han ganado relevancia con respecto a hace cuatro años. Han recuperado poder en el Parlamento -hay más diputadas que diputados-, pero su presencia en los consistorios, que no era mayoritaria en 2011, apenas ha subido. El mapa de ayuntamientos de Tenerife revela que solo hay 12 mujeres más en cargos electos municipales. De las 211 ediles elegidas en los comicios de 2011 se ha pasado a 223.

La pérdida de concejales en algunos municipios por el descenso de población hace que el incremento de la representatividad parezca mayor de lo que es si se calcula en términos porcentuales. En 2011 la presencia femenina llegaba al 39,7% y ahora es del 42%. Los hombres siguen siendo mayoría. En total en 2011 había 531 concejales, de los que 211 eran mujeres; ahora hay 527 y 223 mujeres.

El resultado no es casualidad. El desigual reparto de responsabilidades públicas tiene una explicación: la equidad de género no ha sido una prioridad para la mayoría de los partidos, que han eludido adoptar estos compromisos en sus programas electorales. Así y todo, el avance de la mujer es indudable, pero sigue siendo insuficiente: hoy en todos los consistorios de la isla hay presencia femenina, pero solo en cuatro municipios las mujeres son mayoría. En La Matanza, La Guancha, Los Silos y Garachico ellas superan en número a sus compañeros, aunque en los cuatro las alcaldías están ocupadas por hombres. En 2011 solo en La Guancha y Garachico los hombres eran minoría. En el caso de la localidad de la Isla Baja, la paridad ya fue objeto de disputa: el Partido Popular intentó concurrir a esas elecciones con una lista formada solo por mujeres, como medida de protesta contra la ley de igualdad, muy reivindicada en aquella época.

A pesar de las polémicas, la aplicación de esta ley no garantiza siempre que la representación sea equilibrada. La norma establece que la proporción de cada sexo en las listas electorales no puede ser superior al 60% ni inferior al 40%. Sin embargo, aunque las listas que presenten las formaciones deban ajustarse a este precepto, la ley no fija un orden de prelación. En otras palabras, las mujeres no suelen ocupar los primeros puestos de la lista electoral del partido con el que concurren, con lo que es más complicado que se encuentren entre los cargos electos y, por tanto, que entren en las corporaciones municipales.

De los 31 municipios de Tenerife solo 6 están liderados por mujeres

Para Arantza Campos, profesora de la Universidad del País Vasco y codirectora del Máster en Igualdad de Mujeres y Hombres, el establecimiento de la paridad no ha conseguido que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres. “Un sector del movimiento feminista, en el que me incluyo, advirtió de que el criterio de proporcionalidad 60-40, incluido en la ley de igualdad en 2005, no cumpliría el fin para el que estaba diseñado. Ese criterio se establece en tramos de cinco, es decir, que los primeros cinco de cada lista tienen que cumplir con esa proporción, y así sucesivamente. Lo que hacen los partidos es colocar tres varones y dos mujeres. Los partidos que sacan mucha representación pueden introducir en las corporaciones a dos mujeres, pero con la aplicación de la ley d’Hondt los votos de los partidos minoritarios que no alcanzan para tener otro representante se van a las listas más votadas, donde se vuelven a reforzar las primeras posiciones del siguiente tramo de cinco”. Esta docente e investigadora está convencida de que este fenómeno se da en el Archipiélago y hace, igual que en otros lugares, que el avance sea más lento de lo que debiera.

Esta forma de diseñar las listas electorales explica, también, que apenas haya mujeres al frente de los consistorios. En total hay seis municipios que cuentan con alcaldesas: Fidela Velázquez, en San Juan de la Rambla; Eva María García, en Buenavista; Agustina Beltrán, en Vilaflor; Mari Brito, en Candelaria; Elena Fumero, en Arico; y Carmen Luisa Castro, en Güímar. Pero con eso solo no basta. Candelaria, a pesar de ser una de las pocas localidades donde el bastón de mando está en manos femeninas, solo cuenta con 8 mujeres de 21 cargos electos. No es la excepción. Ni siquiera el área metropolitana, donde el protagonismo de las mujeres empezó antes, puede dar ejemplo en este sentido. Ni en Santa Cruz ni en La Laguna hay mayoría de mujeres. La Laguna cuenta con 12 mujeres entre sus 27 cargos electos y Santa Cruz con 11 de 27. No obstante, en ambos ayuntamientos la proporción de mujeres se ha incrementado de unas elecciones locales a otras. En 2011 solo había 8 en Aguere y 10 en la capital tinerfeña.

En todos los casos la comparación está hecha con los concejales electos tras los comicios de 2011 y 2015. En algunos municipios el organigrama ha variado durante la legislatura, pero no de manera tan significativa como para alterar el desequilibrio.

La ley de igualdad ha mejorado la representatividad femenina de manera tenue

Estos datos enturbian el camino andado. En las últimas décadas las mujeres no solo se han incorporado al mercado laboral, sino que también han ido escalando y obteniendo puestos de mayor responsabilidad. Lo recordaba la exalcaldesa lagunera y diputada Ana Oramas tras el acuerdo para que la socialista Carolina Darias fuera presidenta de la cámara: “En el Parlamento de Canarias hay hoy 32 diputadas y 28 diputados. Qué bien, hace 20 años sólo éramos cuatro diputadas y los diputados eran 54”, escribía entonces en su perfil de Twitter. Según el Instituto de Estadística de Canarias (Istac), en 1983 solo había una mujer entre los diputados canarios, lo que suponía poco más del 1%. En 2012, último año que incluye el organismo público, ese porcentaje se había elevado hasta el 36,6%, casi cuatro puntos menos que de 2007 a 2010, período en el que se mantuvo el 40%. En 2015 son, por fin, mayoría en el hemiciclo. Este éxito, sin embargo, no es patrimonio exclusivo de Canarias. Según Campos, “en los parlamentos hay más equilibrio porque no se aplica la ley española, sino las leyes autonómicas de igualdad, que han incluido el orden de prelación”.

También se ha mejorado en la representación igualitaria de las consejerías, pero no tanto como sería deseable. Desde 2005 hay mujeres al frente de alguna de manera permanente -antes de esa fecha se habían dado casos aislados y no continuados en el tiempo-, pero el porcentaje sigue sin ser similar al de los hombres. Si en 2005 había un 30% de mujeres en estos puestos, en 2013, último año que detalla el instituto, la cifra se había elevado hasta el 36%.

El escenario político es reflejo de lo que ocurre en el resto de la sociedad. Las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres para acceder a los mismos puestos, pero los resultados no avalan esa teoría. Se matriculan más en la Universidad y obtienen mejores calificaciones, pero sus empleos son de peor categoría y están peor remunerados. Además, las dificultades económicas, alerta Campos, también han boicoteado la vida profesional de miles de mujeres, incluidas las que podrían desarrollar su potencial en la administración pública. “En tiempos de crisis, todo el cuidado que antes podía realizar el Estado a través de los servicios sociales se vuelve al ámbito privado, y en el ámbito privado ya sabemos quién se dedica a estos asuntos: la mujer. Después de comer y cuidar de todo el mundo, vete y haz política”. Para esta experta, el argumento manido del mérito y la capacidad como garantes del progreso profesional es una falacia. “Hay muchas personas que piensan que el que vale, llega. Por eso sabemos que llegan solo los ricos, los varones ricos y blancos. Debe ser que son los que tienen más masa gris en el cerebro, porque, además, todos los políticos que conocemos son inteligentísimos”, bromea.

La capacidad y el mérito no garantizan el equilibrio de género

En realidad, lo que ocurre dentro de las formaciones es que se asciende en función del grado de lealtad, no de capacidades; “funciona la cooptación de los grupos de poder”.

Paradójicamente, los nuevos partidos formados como reacción a la crisis económica y de credibilidad institucional no han recogido esta demanda.

Al menos así lo cree Campos, que considera que ni Ciudadanos ni Podemos han dado respuesta a esta cuestión. “No he oído a ningún dirigente de Ciudadanos decir nada al respecto. Pablo Iglesias ha reconocido que hay carencia de mujeres en los cuadros de Podemos, y no dudo que crea que es necesario hacer cambios, pero la única propuesta que rechazó la asamblea general del partido, cuando se formaron los círculos, fue la de la igualdad en la representación política”. Campos sostiene que todo el mundo está a favor de la igualdad – “lo políticamente correcto”- pero “siempre que eso no suponga renunciar a privilegios”.