de refilón

Giro hacia el centro

El Partido Popular ganará las próximas elecciones generales. Es curioso, quizás paradójico y a buen seguro será de todo punto melodramático. Mi primera afirmación tan categórica roza lo insignificante por varias razones. Al venir el PP de una mayoría absoluta histórica y, por lo tanto, de un techo, solo hay una opción: bajar. Sin embargo, a pesar de la caída en picado, será el partido más votado. La cuestión es que, hoy, ser la primera fuerza política es una anécdota si no es posible gobernar. Los pactos… Ay, los pactos… esos sí. Grecia y la concatenación de dislates de su gobierno tendrán un gran peso en los debates en torno a las próximas elecciones por tratarse Syriza y Podemos de formaciones similares. Esta “bala de plata” del populismo en Europa ha puesto de manifiesto las lamentables derivas que puede tomar un país incluso con predicciones de crecimiento económico. Nótese como el PSOE no ha tenido una postura mediática en relación a la crisis griega, incluso ha habido cierto silencio. Sensata elección, esta vez, no dar alas a Podemos. Mientras, el PP exprime, con razón, el doble rasero del líder socialista. Las autonómicas han tenido unas peculiaridades que las hacen no extrapolables a las generales. El sentido común de cara a los próximos meses pasa, en mi opinión, por tener una visión de Estado. No tiene que ser la misma visión pero clarísimamente habrá que decantarse en último término por si uno quiere trabajar por España o reventar España. ¿Por qué no habrá un cisma ni una ingobernabilidad? Porque tanto el PSOE y el PP, como UPyD o C’s han entendido que en el centro está la clave. Al menos, eso quiero pensar. Por muy brava que sean las campañas o por muy vehemente que sean los debates, el único camino es el de las ideas moderadas. Este es el camino angosto, la puerta estrecha. Espacioso es el camino y ancha es la puerta de las iniciativas de confluencia política que llevan posiblemente al descarrío.

@cristination_