GÜÍMAR

“Hay una mano negra que impide la depuradora”

Los vertidos incontrolados en el Polígono Industrial del Valle de Güímar ya han sido multados. / NORCHI
Los vertidos incontrolados en el Polígono Industrial del Valle de Güímar ya han sido multados. / NORCHI

“Hay una mano negra, intereses ocultos, que impide que el Valle de Güímar cuente con una depuradora comarcal”, comentó ayer durante el Pleno municipal de Candelaria, el edil de Urbanismo, Fernando Alduán, en repuesta a una moción de Sí se puede que pedía la puesta en marcha lo antes posible de una depuradora de aguas residuales, Alduán reconoció que hay un problema grave de aguas residuales en Candelaria y en toda la comarca, e incluso avanzó que hay una comunicación de Medio Ambiente exigiendo la subsanación del emisario del Polígono Industrial del Valle de Güímar o de lo contrario se podría recibir una multa de la Unión Europea, de unos 300.000 euros. Sobre la depuradora comarcal Fernando Alduán señaló que “alguien ha debido estar actuando con mucho peso durante los últimos 20 años para que esto no se consiga. Supongo que la tecnología ha avanzado y habrá que hacer una inversión considerable, por eso estamos en contacto con el Cabildo y el Gobierno de Canarias”, recordando además que “yo no he hablado de rehabilitar la existente sino de construir una nueva, más moderna”.

Carmen Luisa Castro, alcaldesa de Güímar, manifestaba ayer que no entendía “a qué está jugando el Cabildo con la depuradora comarcal, porque nosotros hemos presentado un proyecto de desaladora-depuradora y el Consejo Insular de Aguas nos lo tiene parado”, enfatizó. Hay que recordar que el Polígono Industrial Valle de Güímar sigue pendiente de constituir su entidad de conservación entre los tres ayuntamientos de la comarca y los empresarios. Precisamente, uno de los acuerdos tomados por los alcaldes de Candelaria, Güímar y Arafo con el presidente del Cabildo antes de las elecciones fue la de que la institución insular se encargara del emisario submarino y colaborara en la gestión del Polígono, a partes iguales junto a los tres consistorios y la asociación de empresarios, a los que Güímar quiere eximir de más cargas económicas, al contrario de lo que se opina en Candelaria y Arafo.

Mari Brito, alcaldesa de Candelaria, reconocía ayer la urgente necesidad de que se firme un pacto entre los tres ayuntamientos para que “el Polígono no termine de estropearse”, porque reconoció que “su estado ahora mismo es lamentable” y se comprometió a actuar de inmediato en la zona de Candelaria, como ya está haciendo Güímar, “aunque al ser una entidad supramunicipal -detalló- tenemos que consultar con el secretario para saber si podemos actuar”.

Mientras tanto, el Polígono sigue sin agua en los jardines, sin seguridad y mantenimiento de vías y con un emisario que sigue vertiendo aguas negras al mar.