sobre el volcán

La hora de ordenar el territorio

La Palma tiene esta legistatura un reto complejo pero capital si quiere, de una vez, empezar a caminar por la senda de una economía más diversificada, lo que supondría una dependencia menor de los sectores que han generado empleo tradicionalmente en la Isla: la Administración pública, la agricultura del plátano y, en menor medida, la construcción. El turismo es capital en este sentido y a la Isla Bonita le queda todavía mucho por crecer en este aspecto y, por tanto, tiene la oportunidad de generar empleo en este sector. Pese a que han mejorado las conexiones, el cuello de botella está en la base, en la ordenación del territorio. En ese sentido, hay que felicitarse, en principio, que sea una palmera, Nieves Lady Barreto, quien tenga las competencias en esta materia en el Gobierno de Canarias. La Palma necesita inversión para mejorar las carreteras, sus infraestructuras y crear obras singulares que mejoren el destino. Pero, sobre todo, lo que precisa es ofrecer un marco de seguridad jurídica para que los inversores privados que están dispuestos a apostar por la Isla tengan las garantías para hacerlo. Y eso es lo que ha caído en picado con la sentencia que anuló el Plan Territorial de la Actividad Turística. Después de un complejo y farragoso proceso de redacción, de trámites burocráticos, parece que no cumplía todo lo que precisaba para ajustarse a la normativa. Ahora no es el momento de buscar responsables. Cada uno sabrá lo que ha hecho, tanto en su elaboración como en la voluntad de frenar el desarrollo económico de una Isla a través de una sistemática política de denuncias contra todo lo que se intente mover, que es legítima aunque me pregunto si es tan responsable. También es verdad que la legislación en este terreno no es nada clara y su complejidad deja un margen muy amplio para la interpretación, y acertar no es siempre sencillo. Parece que hay un cierto consenso en que es necesario modificar la Cotmac y seguir profundizando en la legislación para que las islas tengan más competencias. No sé si ese es el camino, pero lo que parece claro es que es necesario un marco legislativo y una tramitación más sencilla. Que no haya que pasar años a la espera de que un municipio pueda ubicar un Centro de Salud, una nave industrial o un hotel. Articular esta agilidad de la Administración con la conservación del medio ambiente es el reto que tiene la nueva consejera palmera.