NOMBRE Y APELLIDO

José María Pérez

Peridis, para su numerosa y variada lista de fieles admiradores que le sigue en la prensa diaria, escribió, y escribe, su peculiar y sensata versión de nuestra historia contemporánea, con tan buena mano como oportunidad, con tanta indulgencia como humor; humor inédito en el pasional ruedo ibérico, fresco y limpio, preciso y eficaz, sin excesos ni acritudes, despojado de adjetivos y que procede de unas virtudes, valores o habilidades (se pueden llamar de cualquier modo) que, precisamente, no abundan ni, a lo peor, aparecen en los héroes, antihéroes y acompañantes circunstanciales de su personalísimo memorial. Ahora, en un gesto generoso y con la discreción que le honra, ha donado la obra de su vida (más de treinta mil documentos) a la Biblioteca Nacional de España. Y lo hizo para que sus “fragas, felipes , aznares, zapateros y marianos (y la profusa cola de secundarios escalonados, solícitos o aguerridos, que los entornan) sientan el latido de los papeles de Leonardo da Vinci” y, también, “para salvar el problema de su almacenamiento”. Con su línea exacta y nerviosa, por su viñeta diaria (inaugurada y continuada sin interrupción con El País y, visto lo visto, su elemento más coherente y fiable) desfilaron y desfilan los personajes centrales de la política, la sociedad y la cultura española, retratados con agudos, escuetos e incluso benévolos parecidos; todos ellos afiliados a su estética singularísima y enmarcados en escenarios leves, marcados siempre por algunos elementos simbólicos -columnas, sillones, triclinios- según los rasgos personales de cada cual y con el sello común de la irrefrenable pulsión del poder. El legado incluye más de catorce mil historietas (todas las publicadas por El País, desde su aparición el 4 de mayo de 1976 hasta hoy) y, con ellas, los bocetos de caricaturas y escenas que componen el magno retablo nacional desde la ilusionada Transición al ciclo intenso de cambios y nuevos protagonistas que vivimos. Arquitecto reputado y pintor, sumó a ese lote trabajos de encargo y libres, realizados desde sus años estudiantiles, proyectos de obras y de restauraciones y una magnífica colección realizada expresamente para las series televisivas que dedicó al patrimonio histórico-artístico y, especialmente, al arte románico, materia en la que está considerado un eximio especialista y que ha enseñado con la escueta brillantez que le caracteriza en las últimas décadas.