concierto

Juan Luis Guerra pone a bailar a Santa Cruz

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Fotos de SERGIO MÉNDEZ

Que la afluencia de público sería un éxito era algo que se sabía de antemano: unas 18.000 personas abarrotaron el parking del Parque Marítimo de Santa Cruz. Quedaba por conocer si el espectáculo también estaría a la altura. Y visto el resultado, poco o nada se puede objetar. Juan Luis Guerra demostró que sigue siendo uno de los grandes nombres de la música latina. Arropado por unos excelentes músicos y bailarines, ofreció un concierto redondo, vibrante. De los que quedan en la memoria.

El guión de la noche se ajustó milimétricamente a lo que ha sido el conjunto de las actuaciones ofrecidas en su gira actual por España. Pocas diferencias hubo entre el concierto de ayer en Santa Cruz y, pongamos por caso, el de hace una semana en el Palacio de Deportes de Madrid o el del pasado jueves en Gran Canaria. Entrada al escenario en una cabina de teléfono antigua a modo de ascensor; Cookies and cream como canción de apertura; saludo especial a la comunidad latinoamericana presente entre el público; reivindicación del matrimonio como antesala del tema Mi bendición; solo de percusión a cargo de sus inseparable banda 4.40… Y todo frente a un público entregado, que no paró de bailar y cantar.
El meneo colectivo también fue júbilo cuando sonaron las canciones más populares del artista dominicano. Estas las fue intercalando con los temas de su último disco, Todo tiene su hora (2014). La primera en sonar fue Ojalá que llueva café y más adelante también cayeron Visa para un sueño, El costo de la vida o La bilirrubina.

Fueron casi dos horas de merengue, bachata y salsa en las que Juan Luis Guerra se mostró solvente y profesional. Participativo sobre el escenario y receptivo con la afición. Ni rastro del agotamiento que se le supone al protagonista de una gira tan intensa, con ocho conciertos en apenas 15 días por España. El grandullón de Santo Domingo brindó su mejor sonrisa al público tinerfeño, el que en mayor número le ha acompañado en este tour nacional.

Otra razón de motivación era su reencuentro con la ciudad de Santa Cruz, 20 años después de un concierto inolvidable en la plaza de toros. Aunque ha seguido viniendo con asiduidad a la Isla, las últimas visitas de Guerra han sido al Sur: en 2008 estuvo en Adeje y en 2012, en Arona. Esta vez también saltará a La Palma: hoy actúa en el Recinto de las Fiestas Lustrales.