CULTURA

“Me gusta que la gente se reconozca en mis viñetas”

Raquel Córcoles. / TLP
Raquel Córcoles. / TLP

Raquel Córcoles es una de las ilustradoras de la generación Y (o Millennial), esa que nació en la década de los 80 y principios de los 90, que creció junto a Internet y las nuevas tecnologías, que tiene una visión diferente del mundo: más conectada, más global. En su primer libro, Soy de pueblo, apareció su personaje más emblemático: Moderna de Pueblo. Con el dibujo de esa chica rubia con gafas de sol, que no es más que una caricatura de ella misma, se metió en el bolsillo a hipsters, bohemios, apasionados de la moda, los festivales y el postureo, y al público en general. Con Los capullos no regalan flores consiguió que sus seguidores se sintieran identificados en cada viñeta. Y ahora, con su último libro Cooltureta, ha logrado conquistar al público masculino y reafirmarse entre las mujeres. Un éxito que se ha gestado también entre las páginas de varias revistas y, cómo no iba a ser de otra manera, en las redes sociales. Todo un mundo de ironía y sarcasmo acompaña cada dibujo de esta publicista catalana que llena de color y buen humor los muros de Facebook y las estanterías de tantos millennials de todo el mundo.

-Cuando empezaste en el mundo de la ilustración, ¿imaginabas tanto reconocimiento?
“No lo imaginaba. No creía que un proyecto que en principio no tenía nada que ver con mi carrera profesional -trabajaba en una agencia de publicidad- me motivara tanto y más. Empecé en esto por hacer algo diferente, incluso como un hobby, cuando conseguí una beca para aprender a dibujar cómics. No me consideraba una ilustradora, así que nunca me imaginé llegar a ser reconocida en este campo. También lo hice con el objetivo de conseguir un trabajo mejor al que tenía”.

-¿Cuánto de Raquel Córcoles hay en Moderna de Pueblo?
Soy de pueblo es un libro bastante autobiográfico porque trata de una chica que viaja de un pueblo pequeño o, en mi caso, de una ciudad mediana, a una gran capital. Yo me fui de Reus a Barcelona y luego a Madrid. El objetivo de este libro era realizar una autobiografía compartida, es decir, que mucha gente se sintiera identificada, esto es algo que intento plasmar en cada una de mis viñetas. Prima antes describir alguna situación que le haya pasado a la gente a que me haya pasado a mí. Lo que me gusta es que la gente se reconozca en las viñetas”.

-¿Qué proceso realizas para elegir y crear a tus personajes?
“No hago un listado infinito. Mis personajes nacen primero con las características de alguna persona real y luego se van completando con otras personalidades. Por ejemplo, Cooltureta nació porque conocíamos a mucha gente con esa forma bohemia y extremadamente culta de ver la vida”.

Su personaje más reconocido: Moderna de Pueblo.
Su personaje más reconocido: Moderna de Pueblo.

-En Cooltureta te tocó ponerte en la piel de un chico. ¿Hay mucha diferencia entre ese personaje y Moderna de Pueblo?
“Cooltureta fue el primer personaje que hacía que no estaba basado en mi biografía, ni siquiera tenía mi personalidad o mi forma de actuar. Somos bien diferentes. Tuve la suerte de trabajar en este proyecto con Carlos Carrero. Él me guiaba, me decía ‘esta reacción es muy de Moderna’. Este libro fue todo un aprendizaje: aprendes a meterte en la piel de otros personajes, a desapegarte de lo autobiográfico. Escribimos el primer guión juntos y cuando dibujé la primera página, Carlos me dijo ‘Cooltureta seguro que no frecuenta cafeterías de cupcakes y menos si es todo rosa’. Fue una buena forma de reubicarse”.

-Ahora trabajas con Carlos Carrero, pero ¿te has planteado trabajar con otros artistas?
“Por supuesto. He trabajado también con Lucía Taboada en Dejar de amargarse. Para imperfectas, ella también nos ha ayudado con algunos guiones. Nos gustaría trabajar con más equipo porque es más divertido. Cuando tengamos un proyecto más grande que tuviera más presupuesto, por ejemplo una serie animada, iríamos añadiendo más miembros a este equipo”.

-¿Qué edades podrían tener tus personajes?
“Yo creo que acercándose a los 30, algunos pasándolos y otros más bien cerca de los 25”.

-¿Crees que en el futuro, para explicar cómo vive esta generación, recomendarían leer tus novelas gráficas?
“Me encantaría. Con Moderna retratamos las modas del momento. Con Cooltureta ya éramos más conscientes de ese retrato generacional y comenzamos a añadir libros de la época, modas, me gusta retratar lo que se lleva… Imagino que en 10 años quedará desfasado, pero también quedará el recuerdo de lo que fuimos. Me gustaría que mis libros sirvieran para recordar eso. En Capullos hablo de redes como Tinder, a lo mejor en unos años no se entiende, no se sabe lo que es el Tinder”.

-Retratarías a un fofisano o a un yuccies o a alguna de las tribus urbanas de estos días.
“Me apetecía mucho retratar a un fofisano, pero cuando lo iba a hacer ya estaba muy hablado. Ahora las etiquetas se ponen de moda muy rápido y llegan con mucha fuerza, pero luego caen. A la tercera semana, ya no se usan ”.

-¿Qué lugar ocupa Internet y las redes sociales en tu trabajo?
“Es la mitad de todo. Una parte es ser exigente y hacer unos buenos guiones y unas buenas ilustraciones. La otra mitad, igual de importante, es saber comunicar tu trabajo a la gente. Por ejemplo, con Cuore hemos optado por crear un formato específico, diferente al papel, para que las viñetas sean más legibles en Facebook. Hasta ese punto trabajamos: llegamos a cambiar el formato de nuestro trabajo para mejorar la experiencia de nuestros seguidores en las redes. Gracias a las publicaciones en revistas hemos ganado notoriedad y seguidores, pero los mantenemos gracias a las redes sociales. Allí se reúne nuestro público, es muy fácil acceder a él”.

canarias-02-1024x1024 (1)-¿Cómo está el mundo de la editorial de libros de ilustración en España?
“Creo que ha habido un boom en cuanto a la ilustración femenina, también hay chicos que se han ido uniendo pero son menos. Creo que este éxito radica en que las viñetas son muy visuales y nuestra generación está muy acostumbrada a eso (vídeos, imágenes, frases cortas). Por otro lado, cuando te enganchas a una autora, luego buscas a otra similar y terminas enganchado al género”.

-¿Crees que las redes sociales e Internet restan posibles clientes (gente que compra libros)?
“Son formatos diferentes. Hay autores o músicos que ya suben su trabajo a Internet y los distribuyen por ahí de forma gratuita. Saben que tienen un público que aún así va a comprar sus productos. A veces pienso que si subo tanto contenido a la Red al final cubro la necesidad de la gente, pero luego pienso que hay diferentes tipos de impulsos de compra. Estar ahí siempre es importante, es como un recordatorio. También noto que hay gente que se compra una taza pero no compra el libro, hay diferentes tipos de fans”.

-¿Trabajas en algún proyecto actualmente?
“Ahora estamos haciendo vídeos cortos. Por primera vez intentamos animar las viñetas que hacemos, pero es un proceso lento. Ahora mismo estamos haciendo los guiones, en los próximos días tengo que pasar el primer storyboard para que empiecen a animarlo, y ya hasta enero, no salen. Serán varios vídeos de unos 40 segundos que tienen detrás un gran trabajo. Le da otra dimensión a lo que hago”.

-¿Qué crees que debe tener un ilustrador para vivir de sus dibujos?
“Yo vengo de la publicidad, así que no solo voy pensando en contar lo que llevo dentro, sino también busco entretener al lector. Lo que yo veo es que la gente comparte las cosas con las que se siente identificada. Es curioso, siento que se comunican a través de mis dibujos. Hablar desde dentro para que la gente se sienta reconocida, creo que esa es la mejor clave”.

-Ahora mismo, que vives en Madrid, ¿volverías a ser de pueblo?
“En todo caso para escribir una historieta, pero por iniciativa propia, porque me apetezca, aún no”.