ARONA

El micro solidario

El microbús sale cada mañana desde Los Cristianos. / DA
El microbús sale cada mañana desde Los Cristianos. / DA

Por Juan Carlos Mateu

El proyecto Transporte de los Pacientes Oncológicos nació con la crisis. La reducción del presupuesto del Servicio Canario de Salud en 2011 supuso un serio contratiempo para los enfermos que precisaban de tratamiento y que no tuvieran problemas de movilidad, ya que dejarían de ser beneficiarios del transporte sanitario público. A partir de ese momento, la Junta Comarcal de la Asociación Española contra el Cáncer Tenerife Sur comenzó a conocer casos de pacientes que dejaban de recibir el tratamiento al no disponer las familias de vehículo propio o de recursos económicos para costear un transporte público.

En los últimos años, a raíz del estallido de la crisis, el 34,6% de las demandas de atención social que recibe la AECC por parte de familiares y pacientes son de carácter económico. Un estudio de la Asociación cifró en 240 euros al mes el coste del desplazamiento de un paciente desde Los Cristianos hasta el Hospital de La Candelaria. Esa cantidad corresponde a la suma del gasto de un enfermo (sin acompañamiento de un familiar, lo que duplicaría el coste) que tiene que ser tratado con radioterapia diariamente durante un mes y que se ve en la obligación de coger la guagua hasta la capital, con transbordo al tranvía (en ambos casos ida y vuelta) para llegar al centro hospitalario.

Pero al factor económico hay que unirle otros condicionantes que se derivan de la propia enfermedad, como la merma de facultades, la necesidad de reposo o los efectos secundarios de los tratamientos (náuseas, mareos y vómitos).

Fue entonces cuando, al conocerse el caso de una enferma de Las Galletas, en septiembre de 2011, la ONG activó el servicio de transporte con una pequeña furgoneta con capacidad para cinco plazas, pero once meses después la falta de financiación obligó a suspender los desplazamientos. En ese momento, un grupo de voluntarios, liderados por Dácil Martín, usuaria del servicio, con un coraje y una capacidad de lucha admirable, se puso manos a la obra y comenzaron a realizar actos para recaudar el dinero suficiente para la adquisición de un nuevo vehículo.

La madre de Dácil, de nacionalidad británica, arrastró a un amplio sector de la colonia inglesa en el Sur y los resultados comenzaron muy pronto a verse, con una recaudación que empezaba a crecer de forma exponencial. Archiauto cedió gratuitamente durante un año un vehículo de 8 plazas, lo que contribuyó a facilitar mucho las cosas. 81 pacientes lo agradecieron entre enero de 2014 y febrero de 2015.

Nuevo vehículo
A partir de esa fecha se dio un salto de calidad -y de cantidad de pacientes- con la compra de una nueva unidad móvil preparada para 17 personas. Hoy, el servicio funciona a pleno rendimiento e, incluso, hay lista de espera, “aunque en verano baja un poco la demanda”, afirma la gerente provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer, Carlota Cobo.

Gran parte de los fondos de los que se nutre esta iniciativa corresponden a aportaciones privadas (sobre todo, recaudaciones por actos) aunque, como recuerda Cobo, “todos los ayuntamientos, desde Arico a Santiago del Teide, colaboran con patrocinios y, sobre todo, facilitando el desplazamiento hasta las paradas de la autopista”.

El traslado de los pacientes oncológicos desde el Sur consigue otra finalidad, que es la de generar un clima de confianza y tranquilidad entre los enfermos que viajan y que sienten la empatía de los otros usuarios que conocen y entienden sus circunstancias.

Los enfermos oncológicos que quieran optar por este servicio desde el Sur, deberán ponerse en contacto con la AECC, ya sea en la sede de Santa Cruz como en la Junta Comarcal Tenerife Sur, situada en el centro de Diversidad Funcional El Mojón, en el municipio de Arona.

Actualmente, cada mañana, a partir de las 9, de lunes a viernes, sale el vehículo desde la parada central de Los Cristianos para empezar a recoger pacientes en distintos puntos de la autopista y trasladarlos al Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria. Allí reciben el tratamiento, y a las dos de la tarde emprende el camino de retorno a casa, devolviendo a cada paciente a su punto de origen. Así, día tras día, kilómetro a kilómetro, por una autopista larga, interminable, como la vida que ellos merecen.

[sws_grey_box box_size=”100″]“Dácil era una chica llena de vida”

-El corazón de Dácil Martín se paró el pasado 6 de julio. Tenía solo 34 años y llevaba más de tres luchando como una jabata contra el cáncer. Su fallecimiento ha sentado como un mazazo entre quienes compartieron con esta joven activista de la solidaridad tantos viajes de ida y vuelta entre Los Cristianos y el Hospital de La Candelaria.

-”Dácil era una chica guapísima llena de vida, que convencía con su sonrisa a quien se pusiera delante”, recuerda, emocionada, Carlota Cobo, gerente provincial de AECC. “Fue un ejemplo para todos, siempre estaba pendiente de los enfermos, a los que les gastaba bromas, y con un sentido de la responsabilidad que impresionaba”, afirma. “Su huella es imborrable; se agarró a la vida y no dejó de luchar para que el proyecto saliera adelante”, comenta la responsable de la Asociación. No hay duda de que el mejor homenaje es coger el testigo de su lucha y mantener muy vivo el proyecto al que tanta ilusión le puso. [/sws_grey_box]