entre risas

Noemí Santana: “No presumimos de inventar la rueda”

NOEMI SANTANA
FOTO: SERGIO MÉNDEZ

La sonrisa es el arcoíris de la convivencia y un destello de inteligencia. En la política, la distensión aporta un signo de distinción frente a la crispación. La diversión no comporta debilidad, sino habilidad. Noe está de acuerdo.

-¿Qué es lo que más te ha sorprendido del Parlamento?
“La verdad es que nosotros llegamos con muchísimas ganas de trabajar. Hasta hace unos meses estábamos manifestándonos a las puertas de las instituciones. Lo que más nos sorprendió fue la poca capacidad de diálogo que tuvieron las fuerzas políticas tradicionales en cuanto a la conformación de la Mesa del Parlamento”.

-Licenciada en Dirección de Empresas. ¿No te ha dado por estudiar Ciencias Políticas?
“No, yo estudié Administración y Dirección de Empresas, en la especialidad de Dirección General y Recursos Humanos. Empecé Derecho en la UNED [Universidad a distancia], pero me pilló este proyecto. Espero retomarlo”.

-¿No temes contagiarte de los vicios de la vieja política?
“Sí, al entrar en la dinámica del funcionamiento del Parlamento, corres ese riesgo. El otro día, nos decía el personal de aquí, el que estaba en la conserjería, cuando pedíamos un taxi para ir al aeropuerto, que como portavoz del grupo tenía derecho a un chófer. Entonces, claro, tú dices: ‘¡Uy!, pues, mira, sería mucho más cómodo’ [risas]. Pero no podemos renunciar a lo que somos. Si vamos cediendo en esos detalles, al final, en ese proceso de hacer concesiones, te conviertes en uno más, en lo que no quieres”.

-¿Ya te han invitado a tomar copas? Fuera, claro…
[Ríe] “Sinceramente, me gustaría alejarme de eso, porque sentiría que estoy defraudando a las personas que confían en mí”.

-¿Has hecho buenas migas con personas de otros grupos?
“Hombre, nosotros tenemos un trato cordial, pero preferimos relacionarnos con los movimientos sociales, a los que estamos invitando a que vengan a trabajar en mesas transversales”.

-¿Eres pragmática?
“Procuramos permanecer fieles a nuestros principios sin ser radicales. Tampoco podemos encerrarnos, porque estaríamos pecando, aparte de vanidad, de no hacer las cosas del todo bien”.

-¿No hay postureo?
“Queremos huir de esa imagen [de antisistema por sistema]. Nos gustaría que se nos conociera por nuestra responsabilidad dentro de una labor de oposición sin radicalismos”.

-Han surgido problemas, ¿no? Acusan a Pablo Iglesias de estar en misa y repicando…
[Ríe] “A nadie se le escapa la manera de funcionar de Podemos. En la asamblea ciudadana Sí se puede, de Vistalegre, votamos un modelo organizativo y ganó el del equipo de Pablo Iglesias por más del 80%”.

-¿Ahora en común es una piedra en el zapato?
“No creo que vaya a perjudicar a Podemos. Desde un principio apostamos por la unidad popular. Muchos de nosotros tocamos a las puertas de otras organizaciones. Nos dijeron que no representábamos a nadie y decidimos montar nuestra propia organización. Muchos se han dado cuenta de que ese era el camino. Lo que no entendería la gente es que hiciéramos una sopa de siglas y hacer más de lo mismo”.

-¿Qué te hace gracia?
“A mí me hizo mucha gracia, durante la campaña electoral, cuando vino Íñigo [Errejón] al acto de Guanarteme, en Gran Canaria. Estábamos en los discursos y en un momento se me acercó: ‘Noe, tengo ganas de hacer pis’ [“mear”]. Tuvimos que movilizar a la seguridad [risas]”.

-¿Antes de Podemos existía la rueda?
[Ríe] “No presumimos de inventar la rueda. Sí que somos herederos de la lucha de nuestros abuelos y progenitores. Venimos con ilusión a intentar recuperar la esperanza”.