otras coordenadas

Nuevos tiempos

En esta semana venimos asistiendo al cambio de Gobierno autónomo derivado de las elecciones del 24 de mayo. Gobierno bipartito. Ya tenemos consejerías y consejeros, dos más para que encaje el pacto, el género y la geografía. Ya tenemos los cargos del segundo nivel, 37, a falta de completar con el tercer nivel, nuevo encaje con las mismas reglas. Los nuevos tiempos nos han traído al menos un Gobierno con 20 años menos y todos nuevos. Esperemos que todo este cambio no conlleve el que todo siga igual, diría Lampedusa.

Centramos el artículo de hoy en la lectura que hacemos del turismo de Canarias, a la vista del marco normativo que nos han dejado y la postura que parece derivarse del discurso de investidura del nuevo Gobierno. Señala el presidente, que al Ejecutivo le corresponde crear las condiciones para que la burocracia no sea un obstáculo a la economía. Señala que Canarias se encuentra en una nueva transición política y económica. Añade la necesidad de crear un espacio de oportunidades y lo completa con un talante abierto al diálogo y al consenso. Continúa con la necesidad de cambiar el actual modelo económico para aportar valor añadido, con su Administración “que impulse y no frene”. Propone reducir y simplificar las trabas burocráticas del planeamiento y, en el caso del turismo, desarrollar nuevos productos, nuevas fórmulas de comercialización, nuevos canales y nuevos clientes.

Tanta es la diferencia con lo que hereda, que tenemos la duda de estar ante el mismo partido, salvo que estemos exaltando la juventud o que Lampedusa ataca de nuevo. Sin embargo, las desafortunadas manifestaciones del presidente en días posteriores en relación a la necesidad de “limitar la entrada de turistas” vuelve a acercarnos a las viejas políticas intervencionistas de Coalición, que el presidente había superado en su discurso. Por contra, sí ha tenido claro la no imposición de la “tasa turística”, en lógico equilibrio a que AENA no impusiera la “tasa aeroportuaria”. En general sólo se quejan de los impuestos que ponen los otros. Ya han dicho que sólo bajarán el IGIC, que subieron el 40% en plena crisis, cuando Madrid mejore la financiación canaria. Con la tasa turística, la oposición entendía procedente la misma, en cuantía de 100 millones de euros, el equivalente de 20.000 rentas familiares de las de 426 euros, conociendo además el fracaso que ocasionó en Baleares. No hay límite a los impuestos cuando se gobierna.

El gran problema de las economías europeas, y en especial las del Sur, está en el desequilibrio entre el gasto público y el privado. La crisis no ha alterado el primero, incluso relativamente ha crecido en cuota PIB y deuda pública, mientras el privado se ha reducido. Como señala la AFI (Analistas Financieros Internacionales), en siete años de crisis la deuda privada española ha bajado en el 40% del PIB y la pública subido un 60% del mismo.

Existe un evidente divorcio en la acción legislativa que acaba, entre la realidad y el discurso formal del nuevo Gobierno. Así, en el ámbito del turismo y territorio, desde enero a la fecha se ha aprobado lo peor de la legislación vigente y toda ella no sólo sin consenso, sino en contra de empresarios, profesionales y sociedad civil. Concretamos, la Ley de Armonización y Simplificación del Territorio de enero 2015 incrementa la complejidad y burocracia y no aborda ninguna de sus obligaciones. La sucesivas modificaciones de la Ley de Renovación y Modernización, vamos por la quinta, mantienen el mismo intervencionismo, cambiando la mecánica para burlar el Tribunal Constitucional. Con medidas punitivas en restricciones de oferta y demanda, no se puede avanzar. Las propias moratorias han fracasado, induciendo además fenómenos perversos como el del “todo incluido”. También la Ley de Tramitación Preferente de Inversiones Estratégicas de febrero 2015 es un subproducto del actual modelo hiperintervenido, donde llega a la conclusión de que las inversiones más complejas, las estratégicas, pueden desarrollarse en la mitad del tiempo que las ordinarias y ello justificado en el exceso de burocracia de todas.

Y ya en días de elecciones la perla legislativa de la legislatura, el Decreto de las Viviendas Vacacionales, que crea una nueva categoría turística que se prohíbe en los suelos turísticos, dejando el 90% de la oferta actual en la ilegalidad. Ha sido el final de un ciclo en contra de la realidad, el consenso, las demandas de la sociedad y el sentido común. El actual Gobierno, como coincide en su programa con lo aquí dicho, lo tendría fácil. A como vamos, Lampedusa, Orwell y Lewis Carroll estarían encantados en Canarias, vendrían a una vivienda vacacional.

*Arquitecto y Urbanista