el dardo

Otra vez Kiessling

Confieso mi debilidad y mi simpatía personal por Wolfgang Kiessling. Lo mismo me ocurre con otros empresarios que se han hecho a sí mismos, como Amid Achi. O como Antonio Plasencia y Ambrosio Jiménez, personas de origen muy modesto que todo se lo deben no a herencias recibidas o a posiciones sociales y económicas originarias que por sí mismas facilitan las cosas. Partiendo de cero, han triunfado en la vida gracias a su esfuerzo personal, a su espíritu emprendedor poco común, a su afán por superarse, a una percepción visionaria de la realidad. Y, desde la humildad, sin petulancias ni engreimientos, han procurado para sí mismos y sus familias, pero también para la sociedad en la que viven, unas cotas de bienestar y progreso, contribuyendo al bien común. Esta sociedad nuestra necesita personas así, con iniciativa y determinación, capaces de intuir lo que la ciudadanía demanda o necesita, y ofrecérselo luego mediante operaciones empresariales estimables y exitosas. En el caso de Kiessling, ha logrado nada menos que el liderazgo mundial en parques acuáticos y zoológicos. Primero triunfó el Loro Parque, considerado el segundo zoológico del mundo, tras el mítico de San Diego, y el primero de Europa, y ahora quien es reconocido como mejor parque acuático mundial es el Siam Park sureño, que hace ya siete años se sumó a la mejor oferta de ocio de Tenerife. No pude asistir el sábado a la inauguración de su imponente nueva atracción denominada Singha, una especie de montaña rusa acuática que en sus 240 metros de recorrido permite alcanzar sensaciones únicas y altas cotas de diversión, y bien que lo lamenté. Me cuentan que el acto, realzado con la presencia de los presidentes del Gobierno autónomo y del Cabildo tinerfeño, sirvió también para que Wolfgang Kiessling y su hijo Christoph, vicepresidente de la sociedad, recibieran los galardones instituidos por TripAdvisor, la web de viajes más importante del mundo, para los mejores parques de atracciones, así como los certificados de excelencia, que tanto Loro Parque como Siam Park reciben por quinto año consecutivo. Ambas instalaciones enriquecen la oferta de ocio y son, por derecho propio, una maravilla que agiganta a sus promotores y a la propia isla. Es lo que tienen los proyectos bien concebidos.