política

Un perfil renovador que revela dos caras

Fernando Clavijo y Patricia Hernández, en la sesión de apertura de la novena legislatura del Parlamento de Canarias. | SERGIO MÉNDEZ
Fernando Clavijo y Patricia Hernández, en la sesión de apertura de la novena legislatura del Parlamento de Canarias. | SERGIO MÉNDEZ

La hemeroteca es como el algodón: no engaña, porque el devenir de los días, las semanas, los meses y los años es un juez insobornable, que decía José María García. “Da y quita razones”, repetía hasta la saciedad. Ya en diciembre de 2012, Francisco Hernández Spínola admitía que, cuando se firma un acuerdo en cascada, “siempre hay incumplimientos”, porque, alegaba el dirigente socialista, “frente a la voluntad de los partidos se impone el factor humano”. Con esa argumentación contestaba a los reproches de CC sobre la actuación del PSOE en el municipio tinerfeño de El Tanque.

El pacto regional “trabaja a pleno rendimiento y sin fisuras”, aseveraba Spínola. Por aquel entonces, el secretario general del PSOE canario y vicepresidente del Gobierno, José Miguel Pérez, prometió y exigió “firmeza”. El alma máter de CC en Tenerife, Fernando Clavijo, arremetió contra la cúpula del Partido Socialista, a la que acusó de “falta de autoridad” para poner orden en sus filas. A él lo culparon de “desestabilizar”. La realidad de hoy es otra. El panorama ha cambiado. Puede que el guion lo hayan escrito los dramaturgos de siempre -o no-, pero los actores son distintos y distantes de una manera de hacer política que difiere de lo que la gente siente en primera persona.

En un tiempo de relojes inteligentes, la hora la marca el pulso de la calle. En la era digital, la analogía -relación de semejanza entre elementos diferentes- se basa en la empatía: la capacidad cognitiva de percibir. Etimológicamente, este concepto viene de una palabra griega que se traduce como emocionado. De ese sentimiento transformador surgen los movimientos y organizaciones detergentes tan de moda, determinantes en la limpieza de conciencias.

Paulino Rivero y José Miguel Pérez se prometieron lealtad eterna. Cumplieron su pacto secreto, que tuvo principio y final. Nadaron a contra corriente hasta que la ola de la renovación los arrastró hasta la orilla de la historia. Desde esa posición atisban el surgimiento de dos liderazgos en potencia que configuran un perfil de dos caras. Cada quien con su estilo, Fernando Clavijo y Patricia Hernández han tomado las riendas de dos caballos desbocados. Sin haber sido elegidos para dirigir a sus respectivos partidos más allá del ámbito insular (CC de Tenerife) o local (PSOE de Santa Cruz), tanto él como ella han llevado al límite su capacidad de decisión para conjurar el peligro de ruptura.

Aunque son muchas las similitudes, existen matices evidentes en la personalidad de ambos. Clavijo es “amable, cordial, dialogante, conciliador y proclive a escuchar”. Se mira en el espejo del trabajo en equipo. De Hernández describen sus allegados que exhibe un carácter ardientemente fresco, atrevido, arriesgado y en ocasiones turbador. Le apasionan los retos. Él delega y ella encomienda. Se complementan.