tribuna

Premios

Ha entrado el verano con fuerza y todo presagia que el termómetro alcanzará grados más propios de la canícula, nombre que antes del cada vez más evidente cambio climático parecía reservado al período entre finales de julio y comienzos de septiembre, en nuestro hemisferio con los calores más intensos del año. A la temperatura ambiental de este 2015 hemos de sumar en España la añadida por las negociaciones y pactos poselectorales, algunos difícilmente explicables y presuntamente poco asumibles, en muchos casos, por orientados más a tocar poder que a procurar el bienestar común.

En este escenario, me ha parecido oportuno antes de hacer el aconsejable mutis veraniego para acercarme a la playa, buscando el agua y rehuyendo el sol por eso de los melanomas -aunque desde la aecc continuemos prodigando actividades para tratar de concienciar a la población de que todas las precauciones son pocas y que el disfrute del sol no está reñido con unos mínimos cuidados para reducir o, mejor, evitar efectos nocivos-, me parece obligado referirme a dos galardones recientes que ponen de manifiesto el reconocimiento a la Asociación Española Contra el Cáncer por la labor que desde 1953 viene realizando. Uno, el realmente importante, es el Premio Rey Jaime I al Compromiso Social, el primero que se concede en esta modalidad desde que fueron creados en 1989 por la Generalitat Valenciana y la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados para favorecer las actividades científicas y empresariales destinadas a promover la investigación y el desarrollo científico en España. Son premios de ámbito nacional, están dotados con 100.000 euros, medalla de oro y diploma y se conceden anualmente por un jurado que se renueva cada año y de los que han formado parte, entre otros, Premios Nobel de Medicina, de Física y de Química.

El de Compromiso Social que por vez primera se ha concedido en 2015 a la aecc se ha justificado porque esta Asociación “integra en su seno a pacientes, familiares, personas voluntarias trabajando unidos por esta causa común. La misión de aecc es luchar contra el cáncer liderando el esfuerzo de la sociedad española para disminuir el impacto causado por esta enfermedad y mejorar la vida de las personas. Sus objetivos estratégicos son informar y concienciar, apoyar y acompañar, fomento de la investigación e informar y difundir”.

El segundo me atañe personalmente y lo comento porque son muchos los que me llaman para felicitarme por la concesión de una Medalla de Honor por lo que la Asociación, a nivel nacional, entiende que ha sido una labor destacable durante diez años al frente de la Junta Provincial de Santa Cruz de Tenerife, una distinción que, como dije en el momento de aceptarla el pasado 25 de junio en Madrid, no solo no me desagrada sino al contrario, pero de la que me siento más deudor que acreedor, por lo que la hice extensiva en aquel momento -y vuelvo a hacerlo ahora- a toda la Junta Provincial con directivos, socios, voluntarios, trabajadores y cooperantes que en esta provincia hacen posible la labor que estamos haciendo y, también, a todos los presentes en la Asamblea Nacional que integrados en cincuenta Juntas Provinciales -incluidas Ceuta y Melilla- y en más de 2.000 Juntas Locales evidencian que somos sociedad civil y, además, conscientes de que unidos somos más fuertes.

Aunando voluntades y recursos desde hace 62 años, constituidos como una entidad privada sin ánimo de lucro y con total transparencia, desmentimos el cliché de que los españoles somos insolidarios e incapaces de un esfuerzo común y compartido. Venciendo la discreción con la que he recibido esta Medalla, me siento orgulloso de compartirla con todos y cada uno de los que en toda España nos sentimos miembros de una gran familia, en la que todos los que lo deseen serán siempre bienvenidos.