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“Se necesita más preparación sobre la diabetes en los colegios”

Elsa Espinosa, durante su ponencia ayer por la mañana, en Adeje. | DA
Elsa Espinosa, durante su ponencia ayer por la mañana, en Adeje. | DA

En los centros docentes conviven escolares de toda condición, algunos de los cuales padecen enfermedades crónicas como la diabetes tipo 1 o la celiaquía, las cuales precisan de cuidados especiales y una atención extra por parte de los adultos que los rodean. En opinión de Elsa Espinosa Pozuelo, psicóloga de la Asociación de Diabetes de Tenerife, es necesaria más preparación sobre estas patologías en la escuela, para contar con un personal docente y no docente adecuadamente preparado.

La especialista considera que la desinformación en el entorno escolar es un problema grave que propicia que los niños afectados por estas enfermedades en ocasiones no estén bien cuidados. El problema no se circunscribe exclusivamente al ámbito de los profesionales de los centros educativos, también atañe al resto de padres y los propios compañeros. “Por ejemplo, a veces ocurre que se deja de invitar a un cumpleaños a un niño con diabetes tipo 1 porque los adultos no saben si puede o no puede comer tarta”.
Con la diabetes tipo 1 se cometen más errores porque el tratamiento es más complejo y aumentan las probabilidades de errores, como no saber detectar una bajada de azúcar, desconocer el tratamiento o, incluso, que el personal docente se niegue a dispensar el Glucagón, un medicamento que en caso de una crisis puede salvar la vida del niño.

La ponente explica que, en este caso concreto, el profesorado legalmente no está obligado aunque sí posee el deber de auxilio. “Pero hay un vacío legal al respecto y el niño está sujeto a la voluntariedad del profesor que le toque. En muchos casos, por falta de información o de respaldo por parte de la dirección del centro, no está dispuesto a dispensar el Glucagón, por lo que los padres viven con ese miedo”.

Otro problema es que en muchas ocasiones la comunidad escolar desconoce que un niño posee la diabetes tipo 1. Cuando se matricula a un menor afectado de esta patología, se presenta un informe médico completo. “Pero en muchos casos se queda entre el tutor y el director, no trasciende a todos los profesores y cuidadores. La dirección es responsable de que su centro dé condiciones de seguridad e inclusión, por lo que debe buscar una manera de lograrlo”.

En el caso de la celiaquía cada vez hay más receptividad, pero también hay carencias de información. “No es sólo formar a los cocineros, sino a los cuidadores del comedor, pues si estos piensan que por un poquito de pan no pasa nada, o no evita que un niño celiaco coja comida del plato del compañero, está claro que no percibe que haya riesgo. Hay que hacer un trabajo importante de sensibilización e información”, afirmó la psicóloga.