Líneas de más

¿Versión o historia oficial?

Ante los primeros indicios, cualquiera sea lugar y gobernante, rememoro los versos del cantautor argentino Lito Nebbia: “Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”. Algo que ya tratan de hacer por aquí, vía internet, noveles gobernantes afines a quienes más persiguen y descalifican ética y profesionalidad de los periodistas. Y si bien ya padecimos y hemos visto padecer Páginas Oficiales (Versiones Oficiales si prefiere), al menos en las democracias la libertad de prensa derrumba mentiras. Como a los estadounidenses Nixon, Clinton y Bush hijo, o el español Aznar. Pero en los modelos totalitarios, la Versión Oficial nace en teoría para informar sobre actos de gobierno y acaba en Historia Oficial de vencedores. Como en la Cuba castrista, la Argentina kirchnerista; la Ecuador de Rafael Correa; la Bolivia de Evo Morales; o la Venezuela de Maduro. Y refutarla conlleva sanciones como desmembrar grupos de comunicación críticos para entregarlos a amigos; limitar el papel prensa y discriminar la compra de publicidad oficial; multar a quien investigue al gobernante hasta expoliarles el patrimonio; juzgarlos, exiliarlos o asesinarlos. Pero muy especialmente, usar redes sociales y medios públicos y privados con totalitarias cadena nacional obligatoria, para descalificar con nombre y apellido a empresas y periodistas críticos, llegando a exponer grandes pancartas en espacios públicos como el kirchnerismo hace en Argentina contra el grupo Clarín y sus trabajadores. Todos escriben su Historia Oficial (Versión Oficial si prefiere) como buenos vencedores. Por tanto, visto lo visto aquí y allá solo en corrupción destapada por el periodismo, debiéramos asumir que “hay otra Historia”. La que expone la prensa crítica e independiente. Y, según dice Lito Nebbia: “el que quiera oír que oiga”, a elección. La verdadera, o bien la Versión o Historia Oficial del dictador.

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