claroscuro

Versión propia

Podría haberse llamado de otra manera, pero el efecto habría sido muy parecido. La decisión de Manuela Carmena -habilitar una página web para “aclarar y matizar” informaciones publicadas en los medios de comunicación- ha conseguido el rechazo casi unánime de la profesión. Los periodistas, cansados de que se les acuse de cometer los mismos pecados que los políticos, se han levantado en armas para reivindicarse y se han defendido de la mejor manera que saben: acusando a la alcaldesa de intentar socavar su credibilidad y de querer resquebrajar un cuarto poder que ha librado ya muchas guerras. Algunos, incluso, han hablado de boicot a la libertad de expresión y de censura. ¿Habían escuchado antes estas recriminaciones? La web, que lleva el osado título de Versión Original, es, según el consistorio, un canal de transparencia que “permite a la ciudadanía y a los medios de comunicación encontrar la información original que dio lugar a una noticia que en su recorrido se ha modificado y contiene afirmaciones inexactas o matizables. Se trata de una web basada en datos contrastables y oficiales y, por este motivo, no está abierta a comentarios ni es un espacio de debate”. Si algo hemos aprendido los periodistas ejerciendo la profesión es que las historias planas no existen. El enfoque de un reportaje o de una información es decisión de quien lo firma. Su labor es interpretar, analizar, hilvanar; no se trata de reproducir palabra por palabra las declaraciones que el político de turno dijo o leyó, ni de retorcerlas hasta el punto de que pierdan su sentido. El redactor elige cuántos interesados aparecen y cuál es el eje por el que discurre el texto. Es por eso que dos periodistas que cubren el mismo acto pueden elaborar informaciones totalmente distintas, sin ninguna conspiración mediante. Esas informaciones, además de estar sometidas y amparadas por la legislación, están abiertas a cualquier comentario, acusación o juicio que se quiera hacer en la plaza pública que es Internet. Si se ha cometido un error, si se ha omitido algo -a veces por puro desconocimiento y otras de manera deliberada-, el lector atento -o el troll, que hay muchos- lo dejará bien claro en la web del periódico o en alguno de sus perfiles en redes sociales. A los periodistas nos ha costado mucho aprender a convivir con algunos de nuestros lectores. La web de Carmena no ha sido la idea más brillante de su equipo, pero nosotros tenemos que darnos cuenta, de una vez, de que nuestra batalla es otra, y estamos perdiendo: demostrar por qué nuestras versiones son necesarias para entender el mundo y vivir mejor.

@sarayencinoso