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Vive el cambio

Hace unos días un buen amigo me comentaba la posibilidad de trasladarse de domicilio, a un lugar más grande, más acogedor, cerca de la ciudad, con mayores posibilidades y oportunidades culturales, científicas, y cómo no, de ocio. Sin duda le dije que era un buen cambio. Pero claro, nuestra mente siempre bloquea el cambio, ya que lo percibe como una amenaza, como una situación que no controlo y que por momentos nos queda grande. Sin duda alguna, en muchas ocasiones y en función de nuestra sensación irreal de control que pensamos que tenemos sobre nuestras vidas, el cambio, sin dudarlo, lo percibimos como aterrador. Pero voy más allá, no importa el tipo de cambio que realices, ni la magnitud del alcance de lo que pretendes cambiar, más bien depende de ti, de tu perspectiva del mundo. Claro está que en la vida tienes situaciones de cambio que inciden directamente sobre todo tu entorno, por ejemplo el conseguir el primer empleo, el matrimonio, el cambiar de domicilio, o tener hijos, son grandes cambios que llegado el momento nos brindan la perspectiva de una visión de túnel sobre lo inminente de la nueva situación. Eso no quita que estés emocionado, pero tus miedos acechan y te centran en el control de los detalles más minuciosos. Así vas caminando hacia una situación que en ocasiones disfrutas pero que sin lugar a dudas estás tan centrado en el control del cambio que sin duda alguna descuidas la vivencia de esos momentos, y es más te prohíbes el idealizar de manera positiva el “día después”, lo que hace que cuando realmente lo vivas, lo veas nuevamente como amenazante. Sin lugar a dudas las experiencias nos invitan a pensar que cambiar para mejor puede ser tan duro como cualquier situación que signifique un cambio traumático. Como ves, es el saboreo y la atención a según qué detalles lo que hará que ese momento sea placentero o simplemente una situación traumática, por ello debes de dar a tu vida un toque de tranquilidad, intentando estar más presente en tus metas que te llevan al cambio. Entendiendo que aunque sea traumático será manejable bajo la experiencia de la oportunidad de experimentar cada situación como única e irrepetible. Para ello debes de acostumbrar tu mente al cambio y a las emociones que dichas sensaciones te sugieren, por ejemplo al miedo, por ello es bueno plantearte pequeños cambios, aprovecha el verano, e intenta adornar tu vida con nuevas alternativas, dale una oportunidad al cambio.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez