CANDELARIA

“Ahora todo el mundo viene a hacerse un selfi con la Virgen de Candelaria”

Daniel López, prior de la Basílica de  Candelaria. / J.C.M.
Daniel López, prior de la Basílica de Candelaria. / J.C.M.

Hace un año vivió por primera vez las fiestas en honor a la Virgen de Candelaria como prior de la Basílica, tomando el relevo del padre Jesús Mendoza, que ha dejado una huella imborrable en el municipio. Ahora repite experiencia. Y experiencia, precisamente, es lo que acumula a lo largo de toda una vida ligada a la Iglesia. Una que le marcó ocurrió hace más de 40 años, cuando estuvo durante más de un decenio en la República Centroafricana y en El Zaire. Ahora se muestra entusiasmado con la festividad de la Patrona de Canarias y, especialmente, con las previsiones que indican que 250.000 personas cogerán estos días la senda de la Villa Mariana.

-Por segundo año vivirá como prior la celebración de la festividad de la Virgen de Candelaria. ¿Cómo lo afronta?
“Con mucha atención, pero sobre todo con ilusión y responsabilidad. Es verdad que es mi segundo año al frente de la Basílica, aunque ya llevo ocho aquí. Es diferente ser uno más del grupo que ser cabeza de grupo. Para que las cosas salgan bien, mi técnica siempre es guardar la calma. No perder la paz. Para mí es lo más importante”.

-¿Qué destacaría de los días previos a los principales actos de celebración?
“La intensidad y la buena coordinación con el Ayuntamiento. Es cierto que la fiesta es nuestra, de la Basílica, pero tiene una incidencia social que no se nos escapa. En ese sentido, la relación con el Consistorio es muy positiva, y se plasma, por ejemplo, en la ofrenda de flores y alimentos, donde colaboran en el reparto codo con codo Cáritas, que es una institución de la Iglesia, y la Fundación Candelaria Solidaria, que es municipal. Estamos todos en esa tarea. Te puedo decir que no conocía al concejal de Fiestas, porque él es un experto en carnaval y mi carnaval es otro muy distinto, pero es como si lo conociera de toda la vida”.

-Después de su primera experiencia del año pasado, si tuviera que elegir un par de momentos, ¿con cuáles se quedaría?
“Uno muy fuerte es la noche desde el balcón del antiguo ayuntamiento. Tú tienes una idea sobre la gente que hay, que es mucha, pero cuando estás arriba visualizas una auténtica multitud y la plaza se convierte en un mundo, con una muchedumbre que también abarrota las escaleras y las casas aledañas. Otro momento especial es la cantidad de peregrinos que vienen andando. El miércoles mismo vino un señor caminando desde Buenavista. Me parece impresionante. Me dijo que es una tradición que comenzó hace años con sus padres. Valoro el esfuerzo y el compromiso. Eso me llama mucho la atención, el esfuerzo de la gente. Probablemente es el ejemplo más claro de lo que significa el cariño hacia la Madre. Después están los que llegan en un plan más de playa o de romería, que vienen más con tintos que contentos…”

-Sí, porque hay un alto porcentaje de devotos que acuden a Candelaria estos días, pero también se apuntan muchas personas sin una motivación religiosa.
“Pero es importante que también vengan. Lo valoro y los acogemos con alegría. Hacen la caminata en grupo, con amigos, con familia, nunca solos y representan un sentimiento solidario. A lo largo de 30 o 40 kilómetros comparten agua, alimentos, y si a alguno le da un soponcio, lo ayudan”.

-¿Cuál es el estado de salud de la fe? ¿Usted qué detecta?
“Es difícil conocerlo con exactitud. No hay un termómetro, aunque nos podría valer el número de visitas que recibe la Basílica. Ahora todo el mundo viene a ver a la Virgen para hacerse un selfi. Esa es la última moda. Es tremendo, te pones un rato a ver y comprobarás qué cantidad de fotos individuales se hacen con la imagen. Los hay que llegan hasta la media docena. Y todos quieren aparecer solos, sin el de al lado. Algunos, por cierto, no se quitan ni la gorra. Lo de los selfis es una barbaridad. Y fíjate que al lado de la imagen de la Virgen hay dos alcancías de Cáritas, donde se especifica que una foto cuesta un euro y dos fotos, dos euros. No hay descuento”.

-La ofrenda floral y de alimentos se traslada al 15 de agosto, un día después de su fecha habitual. ¿Qué se busca con este cambio?
“Me parece estupendo. Antes era más temprano, hacía más calor y se concentraban muchos actos seguidos. Respecto a la ofrenda en sí, me viene a la mente un cartel que han colocado en un santuario de la Península con la siguiente frase al lado de la imagen de la Virgen: ‘Las flores me encantan, porque las ha hecho el Padre Dios, pero cuando veo a un hijo mío que no tiene nada de comer…”

-Otra de las actividades que más ha evolucionado en estos años es la marcha atlética, tanto por el número de participantes, que ya supera el millar, como por la emoción que produce la llegada de los deportistas a la Basílica.
“Es una maravilla ver llegar a esa cantidad de personas de todas las edades después de 20 kilómetros corriendo. El año pasado sacamos a la Virgen para evitar aglomeraciones en el interior del templo y creo que fue un acierto. Este año la Virgen volverá a esperar por fuera”.

-¿Es partidario de introducir alguna variación más en los actos de celebración?
“Quizás lo ideal sería establecer la catequesis en los puntos de partida. Entiendo que aquí no sería lo más adecuado porque llegan muy cansados. Es preferible preparar a la gente que viene en las comunidades de origen y que reciban un par de sesiones de catequesis donde se pueda ofrecer el sacramento de la confesión”.

-Por último, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a esos miles de peregrinos que hoy llegarán a Candelaria?
“Una palabra de ánimo a todos. La Virgen está igual de contenta que siempre, pero más bonita que nunca. Mi mensaje es que vengan con el ánimo de encontrar amigos, hermanos, creyentes. Eso sí, pido que cuando estén ante ella recen un Ave María. Al menos uno. Con eso me conformo”.