MÚSICA

Apoteosis Maná

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FOTOS ANDRÉS GUTIÉRREZ

Prometieron un espectáculo rotundo, más que un concierto al uso. Y, efectivamente, así resultó. Cama incendiada tour es, de largo, la producción más sustanciosa de las que se ha hecho acompañar el grupo mexicano Maná en sus seis visitas a Tenerife. Sonido, luces, vídeos, efectos especiales… Todo a lo grande, incluido el escenario , lo que facilitó la visibilidad del show desde cualquier punto del aforo y dotó de especial cercanía a los artistas.

Más de 20.000 espectadores se dieron cita en el Heliodoro, en el primero de los ocho conciertos que Maná va a ofrecer por España en las próximas semanas. Presentaron las canciones de su último álbum, Cama incendiada, y repasaron parte de sus grandes éxitos. Desde a Vivir sin aire, Oye mi amor o Rayando el Sol a Corazón espinado, Eres mi religión, En el muelle de San Blas y Clavado en un bar. El público, cómo no, se sumó a cantar cada una de ellas.

El concierto arrancó con La prisión, y el posterior saludo de Fher: “Se me pone la carne de gallina. Había olvidado la energía y los huevos que hay aquí”. Una de las sorpresas llegó con la canción Mi Verdad. Como en el disco, pero gracias a la tecnología, la voz de Shakira sonó junto a la de Fher Olvera sin necesidad de que la cantante colombiana estuviera presente. Un dueto virtual que ya pusieron en práctica en la gira previa por Estados Unidos. Otro de los momentos destacados fue cuando Fher y compañía aparecieron sobre una plataforma anexa en forma de cama, en sintonía con el título de su último disco, e interpretaron desde allí varios temas. No faltaron, además, los solos musicales de los otros tres miembros de la banda, Juan Calleros (bajista), Sergio Vallín (guitarrista) y Alex González (baterista). Una tradición en sus conciertos.

En activos desde 1986 y ganadores de infinidad de premios Grammy y Billboard, de Maná ya se sabía de su solvencia en directo. Ayer, además, sus componentes se mostraron especialmente motivados. “La banda está mejor que nunca”, había dicho Alex González el día anterior. No solo les movía la excitación por el reencuentro con el público tinerfeño, con el que siempre han demostrado una complicidad especial. Se trataba, sobre todo, de la primera cita de su ambiciosa gira por el territorio nacional, una visita que ha generado expectación entre su comunidad de seguidores y curiosidad mediática tras cuatro años de ausencia y algunos discos irregulares. Se sabían observados y lo pusieron todo para agradar.

Como detalle, el grupo invitó a subir al escenario a un guitarrista local: Efrén Guerrero fue el afortunado. También a una joven de entre el público, que resultó ser de Gran Canaria, por lo que acto seguido llamaron a una tinerfeña. Curiosamente, idéntica anécdota ya se había producido en 2007.

Cama incendiada, su primer trabajo de estudio junto al célebre productor George Noriega, les ha devuelto el sonido de sus mejores tiempos, pero al mismo tiempo les ha dotado de nuevos registros. Ahora se atreven con el funk, rock noventero, el reggae o el calipso. Fueron más de dos horas de directo, con tanta intensidad y pasión sobre el escenario como entrega entre los asistentes, que abandonaron el estadio pasada la medianoche. La gran mayoría, sonrientemente satisfechos.