el diván

No busques culpables, sino soluciones

Hay momentos en la vida en los que todo se nos complica. En cuestión de minutos, y sin esperarlo, la vida nos pone a prueba con cualquier tipo de adversidad. Desempleo, una pérdida, una enfermedad y de tenerlo todo, pasamos a sentir como si ya no tuviéramos nada. Vamos llenando la mochila que cargamos a la espalda de malas experiencias, negatividad, pesimismo porque lo cierto es que, de lo bueno nos olvidamos pronto y lo negativo, lo recordamos siempre. Los psicólogos insistimos mucho en la importancia de desarrollar la resiliencia (capacidad para superar la adversidad aprendiendo de ella usándola incluso, como trampolín para superarnos a nosotros mismos) y es verdad, que es muy sencillo decirlo y bastante difícil ponerlo en práctica pero, ¿Qué otra opción te queda? ¿Te sientes mejor tomando el rol de víctima? ¿Te es más eficaz caer en el vicio de la queja? Es una realidad que la vida muchas veces se complica, pero también es cierto, que nosotros la complicamos aún más. Cuando aparece la dificultad en nuestras vidas, la primera reacción que solemos tener es buscar culpables. Reaccionamos así como mecanismos de defensa para eliminar cualquier tipo de responsabilidad. Lógicamente, hay casos y casos como por ejemplo, sin ir más lejos, la docena de víctimas por violencia machista que han sido noticia este verano. Aquí, es lógico y necesario buscar al culpable aunque, desde mi humilde opinión, también de debería analizar si las soluciones o medidas que se están tomando hasta ahora son las más acertadas o deberían ser valoradas ya que, en lo que llevamos de año, que sean veintiuna las víctimas por violencia de género, sigue siendo alarmante. Pero para no desviarme del tema, lo cierto es que ante problemas cotidianos y superficiales del día a día, perdemos energía y tiempo en buscar culpables, cuando lo más eficaz es buscar soluciones.

1- No puedes controlar ni predecir todas las situaciones de tu entorno, pero si la forma de reaccionar ante éstas. Cada uno de nosotros tenemos el poder de elegir la actitud que tomamos ante la adversidad. Cuando la vida se complica, es normal sentir emociones tales como la tristeza, rabia, frustración pero, lo importante no es caerse sino, lo rápido que nos levantemos. Anclándonos en esas emociones sin hacer nada al respecto, la situación no cambia. Cuanto antes nos pongamos manos a la obra en buscar, fabricar y crear soluciones, antes pasará es mal momento.

2-Cuanto más focalicemos nuestra atención en el daño, más grande se hará la herida y la frustración. Y el tiempo y energía que perdemos en ello, en vez de buscar una salida, es irrecuperable y alarga la situación.

3- Reaccionar ante la dificultad tomando una actitud proactiva a la hora de encontrar un abanico de posibles soluciones, es una habilidad (resolución de conflictos), que no todo el mundo tiene pero que con entrenamiento, la podemos desarrollar y que influye directa y positivamente en nuestra calidad de vida emocional.

4- Absolutamente todos, tenemos una parte de nosotros con rabia y coraje que no gestionamos bien. La solemos sacar con los que más nos quieren en vez de hacerlo, cuando la vida se complica. Aquí es fundamental el papel de la motivación, porque justo de eso se trata. De buscar el motivo para pelear contra la dificultad, lograr ser feliz y alcanzar nuestros propósitos sin dejarse llevar por la apatía, depresión, desesperanza. “Sí, tu sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces” y ser feliz, lo merecemos todos. Solo hay que aprender a serlo.

5- Es verdad, que son muchos los que ante una situación de estrés, se bloquean mentalmente. Si no encuentras soluciones, pregunta, pide ayuda, habla con personas que han pasado por tu situación. Dando este paso, ya estás buscando una solución. Si cambias tu actitud, cambias tu realidad.