LA ENTREVISTA

“Clavijo y Alonso no ven con malos ojos tener acuerdos con el PP para cambiar el clima con Madrid”

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Fotos ANDRÉS GUTIÉRREZ

“Voy a casar por primera vez este sábado como concejal de La Laguna, a una pareja de chicos jóvenes, y me hace ilusión”, le decía el viernes al periodista, recién llegado de Lanzarote, de asistir a la campaña de su partido, #CumPPlimos, junto a Pablo Casado, uno de los vicesecretarios emergentes, y José Manuel Soria. Pero Antonio Alarcó, senador del PP, con vocación de política en Madrid, y portavoz popular en La Laguna, está de enhorabuena como cirujano, porque lo han designado una de las ocho personas que dirigen el Colegio Internacional de Cirujanos con sede en Chicago (EE.UU.), una organización que el próximo mes cumple 80 años. Consciente de vivir desbordado por las ocupaciones, se defiende: “Cuantas más cosas hago, más tiempo tengo”, bajo la coartada del estrés positivo. La nueva etapa política que se abre con las elecciones generales de fin de año le sitúan en la estrategia de su partido contra un frente de izquierdas: “España se convertiría en un híbrido grecovenezolano kafkiano”.

-¿Qué significa ser miembro del grupo de élite de la cirugía mundial?

“Es un alto honor, máxime siendo el único europeo presente en esta junta directiva, el Comité de Alianza Corporativa del Colegio Internacional. Nuestra misión es fomentar entre los cirujanos de todos los países la excelencia quirúrgica y promover la educación, con un plan de becas médicas para hacer posible una cirugía humanitaria mundial”.

-Hagamos cirugía local. ¿Quién ha pactado con quién en La Laguna?

“Javier Abreu no ha firmado ningún pacto. Y se da la circunstancia anómala de que en La Laguna la mayoría absoluta la tiene la oposición. Eso no ocurre nunca. Yo tengo muy buenas relaciones personales desde hace tiempo con Santiago Pérez (Por Tenerife-Nueva Canarias) y me llevo muy bien con Abreu. Nosotros, en el PP, somos gente responsable y hemos firmado un pacto por los ciudadanos con Coalición Canaria (CC), entre el alcalde y yo, con 16 puntos, que contempla una serie de compromisos; un fondo de emergencia social y renegociar el PGO. Hay que hacer un nuevo PGO, salvar lo salvable y consensuarlo. Un buen PGO es algo definitivo para el desarrollo de una ciudad, pero un mal PGO mata a un municipio. Queremos estrechar lazos con la Universidad de La Laguna (ULL), no cobrarle el IBI, que sea fuente de consulta del municipio y que la ciudad toda sea un distrito universitario, un campus como los americanos. Quiero decir que nosotros sí tenemos ese pacto, los socialistas no. Abreu ironizó con un noviazgo de verano entre CC y nosotros, y yo le dije que si estaba celosillo. ¿Dónde está escrito que los pactos en cascada son buenos para los ciudadanos? El nuestro es un pacto de caballeros. No es una carta en blanco y ahora en septiembre nos reuniremos para hacer la hoja de ruta sobre cada punto. Esa es la situación”.

-¿Por qué no se ha formado un gobierno tripartito?

“Yo estoy abierto. Nuestra vocación es gobernar y dar estabilidad a las instituciones. Pero PSOE y CC lo tienen prohibido por los pactos en cascada. Y este Ayuntamiento está en una situación muy difícil, con más de 100 millones de deuda. Estamos abiertos a esa posibilidad. Si es un pacto claro, transparente y conciso, lo podemos analizar. En Santa Cruz pactamos con CC, no había otra solución y me alegro. En La Laguna hay que hacer algo. Un sector plantea, con la Ley de Grandes Ciudades en la mano, que haya un alcalde y un presidente del pleno. Hay que estudiarlo. ¿Por qué no? Buscar soluciones”.

-¿Usted va a asumir alguna comisión?

“Esa es una idea que nace del pacto que hemos suscrito, que prevé crear una comisión sobre la Universidad y otra para quejas y reclamaciones, y que podrá presidir el alcalde, pero nosotros vamos a pedir más protagonismo. Yo soy el único catedrático en esa comisión universitaria”.

-En su antigua casa, el Cabildo, se les entreabrió la puerta y no entraron.

“Carlos Alonso tardó en firmar el acuerdo con el PSOE, y la oferta que hizo a mi presidente insular, Manuel Domínguez, era humo. Clavijo y Alonso no ven con malos ojos tener acuerdos con el PP, para cambiar el clima con Madrid. Pero eso lleva a que el PP asuma responsabilidades. Lo razonable es que haya un pacto, pero la cascada lo impide. Es una cosa de locos. Los problemas fundamentales de La Laguna, Tenerife y Canarias solo tienen soluciones nacionales y europeas, y el partido más importante es el PP. No hay otra fórmula. Lo demás son parches”.

-¿Usted se considera un opositor cordial?

“Nunca he sido un opositor destructivo. Practico el consenso, aunque no se entienda. No es cuestión de carnaza, sino de resolver problemas. En el Cabildo batimos el récord en consensos desde la oposición, sin renunciar a la fiscalización: conseguimos reducir el número de empresas públicas. Dialogar, siempre. Como se ha hecho con el conflicto de la depuradora de Santa Cruz. Se reunieron ayuntamientos y Cabildo y se arregló”.

-¿Después de las generales se moverán las sillas?

“Podría ocurrir. No es un tema ideológico. La gente en la calle demanda soluciones a esto: paro, corrupción, pobreza y exclusión. Aparquemos los intereses ideológicos por los intereses de los ciudadanos”.

-¿Qué le sugiere la marcha de Mayoral del Gobierno (director general de Transportes) por la “incertidumbre” del pacto?

“Llama la atención. Es sintomática. Pero daña a esta noble actividad. El que quiera estar que esté. Esta renuncia habla de la fragilidad del pacto”.

-¿Y detrás de las urnas aguarda otro mapa político en España?

“Rappel ya no está de moda. Eso no hay politólogo que lo sepa. Pero puede ocurrir que salga otro mapa. Este país ha cambiado, no va a ser el mismo. Mi partido sufrió un tsunami. Estamos viviendo los efectos brutales del binomio crisis-corrupción y la plaga del populismo. Su ascenso y caída en desgracia, con el batacazo descomunal de Grecia, de nuevo en elecciones tras siete meses de gobierno. En Grecia se inventó la democracia y la demagogia”.

-¿Qué ideas pueden salvar a este país?

“Nación y familia son dos ideas económicas. La economía familiar es la que sostiene a los países. El concepto nación significa estabilidad, confianza, que es un factor económico de primer orden. Estoy hablando de la unidad de España, estoy pensando en Cataluña. Los ciudadanos necesitan un gobierno fuerte con programas claros, nada ambiguos en este tema, con respuestas a lo que nos está pasando”.

-¿Qué nos pasa?

“Que ha penetrado en la sociedad la inteligencia emocional del odio, y va a tardar en salir, porque toca los sentimientos y las referencias, hay un desencanto hacia todo lo público. El odio es muy duro. Vivimos un momento histórico de odio. No es broma. Espero que el final de este túnel, que está a la vuelta de la esquina, sea bueno para todos. Pero los pilares ya son otros”.

-¿Qué hace en vacaciones?

“Cambiar de actividad. Uno va cumpliendo años y sabe lo que quiere”.

-¿Cuántos, por cierto?

“Los que aparento. La edad es una impertinencia inevitable”.

-Borges lo llamaba el “ultraje de los años.”

“Pero siempre es un año menos, no un año más. Agua pasada no mueve molino”.

-¿Y cómo encuentra tiempo?

“Cuanto más cosas hago, más tiempo tengo. Y no me canso de aprender. Soy catedrático de Cirugía y jefe servicio en el HUC, y doy clases en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna. El gran fracaso colectivo es la educación. Yo propongo que se cree un espacio europeo educativo no universitario. Lo mío es enseñar y aprender. Ahora me he matriculado en la UNED para hacer una tesis doctoral sobre la sociología de la Medicina. Yo sé que hago muchas cosas, estoy acostumbrado, y eso tiene el riesgo de caer en la incompetencia, que trato de evitar con ayuda de la gente que me rodea. Todos saben que yo le pongo pasión a lo que hago. Es una lástima que el día tenga 24 horas y no 27. Nunca me he acostado sin estar cansado. Cuando me levanto a las seis de la mañana, lo primero que digo es, ¡qué bueno que me tengo que levantar!”.

-¿Nos está dando un consejo de autoayuda?

“Es una recomendación saludable. Me levanto y me miro en el espejo, antes de ducharme y afeitarme, y me pongo un cinco. Nunca debemos suspendernos, porque amargas la vida a los demás. Y me voy a trabajar con ganas. Si lo que más hacemos en la vida es dormir y trabajar, hay que ser profundamente feliz trabajando. Es terrible decirlo cuando hay tanta gente que quisiera hacerlo y está en paro. Si uno no es feliz trabajando se carga las coronarias”.

-¿Quiénes han sido sus maestros?

“Mis padres, que me enseñaron lo esencial. Mi jefe en Wisconsin, Sollinger, el número uno en trasplante de páncreas; Enrique Moreno González, Premio Príncipe de Asturias, número uno en trasplante de hígado; Thomas Starzl, el padre de los trasplantes de hígado, autor del libro El hombre puzzle, sobre el paciente, el cirujano y el órgano, y Laureano Fernández Cruz, otra autoridad de los trasplantes de páncreas. Por cierto, grandes profesionales con grandes edades. Este país se equivoca jubilando a los médicos a los 65 años. No se puede jubilar el talento. Sollinger tiene 70, y el traumatólogo que operó al rey Juan Carlos, 73, y hace parapente. Es un grave error de todos. La jubilación debe ser un derecho, no una obligación. ¿Cómo se puede jubilar a un médico a los 65 años? Un minero, sí, y un astronauta. Yo jubilaría a algunos a los 40, porque no han sido útiles”.

-¿Y a la edad que aparenta cuánto hace que opera y a cuántos?

“No he dejado de operar. En la vida soy, sobre todo, un cirujano docente. Llevo 39 años operando, y he operado a más de 30.000 pacientes. Ahora anhelo que tengamos pronto en el HUC el robot quirúrgico Da Vinci”.

-Una pregunta delicada. ¿Se le han muerto pacientes en la mesa de operaciones?

“Sí. Es muy duro. Los médicos somos personas normales. ¿Cometemos errores? Lo que no podemos es cometer negligencias. Eso nunca. Cuantos más años tengo, peor lo paso cuando tenemos problemas. Y los tenemos. Se siente una impotencia enorme. Es verdad que cada día, gracias a Dios, en un acto quirúrgico activo, salvo casos muy traumáticos, es muy difícil que se muera la gente. Las personas están hechas para vivir. He hablado con pacientes que volvieron de un estado de inconsciencia que parecía la muerte y hablan de una luz grata que conforta. Pero yo no tengo resuelto el tema de la muerte, lo que hay tras esa luz. Pienso que el cerebro y el corazón debemos unirlos más, y que es sano llorar”.

-¿Recuerda el primer paciente que se le fue?

“Fue un traumatismo de moto de un chico joven que vino con el hígado arrancado, sin ninguna herida externa. Un arrancamiento hepático. Se desangró. Le abrí la barriga, clampamos aorta y canalizamos cava, y se murió. No pude hacer nada. En esos casos, la mortalidad es del cien por cien. Te marca. Nunca lo olvidas. La primera vez que operé una apendicitis creí que había hecho algo importante. Estaba terminando la carrera como alumno interno. La cirugía es tan normal que la puede hacer cualquier persona. Otra cosa es que no se tenga vocación. Nadie nace cirujano”.

-El 22 de mayo de 2002 hizo el primer trasplante de páncreas en las Islas, en el Hospital Universitario de Canarias (HUC). ¿Le cambió la vida profesional?

“Le cambia la vida a los enfermos. Por completo. Antes colocaba las fotos de mis pacientes trasplantados en el escritorio de mi despacho junto a las de mis hijos. Ya son tantos (98) que no caben y los llevo en el móvil. España es el número uno en el mundo en trasplantes desde hace 21 años. Es marca España. Nosotros contribuimos en este campo, son personas diabéticas tipo 1 con insuficiencia renal. Se suele hacer simultáneamente el trasplante de páncreas y de riñón. Este es un servicio propio de un gran país con una Sanidad de primer nivel mundial. Basta que yo reciba una llamada telefónica del coordinador de que hay un candidato en la UVI y se movilizan 80 profesionales sanitarios y, si es necesario, un helicóptero y hasta un avión”.

-¿El cáncer de páncreas se cura?

“Si se coge a tiempo, sí. El páncreas es el gran ignorado del abdomen y suele tratarse tarde”.

-¿Usted habla por el móvil o vive por el móvil?

“Mi móvil no se apaga nunca. A través de él hago política, trato a pacientes o intervengo por la radio. Es un instrumento definitivo. Yo no lo uso para decir tonterías. En mi trabajo es providencial cuando hago guardias de trasplante. Antes no podías moverte del sitio”.

-¿Un workadicto como usted tiene tiempo para la familia?

“Mis hijos siempre pintaron al padre y a la madre del mismo tamaño, buena señal. Y no se olvidaban del perro. Pero me perdí muchos momentos de su crecimiento por el trabajo. Tengo un hijo cirujano plástico, una psicóloga y la más pequeña, que hizo Derecho y Publicidad. Mis padres siempre nos inculcaron los estudios. ‘Dinero, no sé, pero libros podrán tener todos los que quieran’, decía mi padre. Su familia había sido muy estudiosa. Mi abuelo Antonio Alarcó Aznar (nada que ver con el expresidente) era un fuera de serie. Chiquitito, ingeniero de obras públicas, pero un intelectual que tenía diccionarios de francés y alemán. Nosotros éramos seis hermanos, y el mayor, Andrés, que murió hace un año con 80, era el más inteligente: hizo Química, Enfermería y Acupuntura. Fue a China cuando nadie iba. Era anárquico y creativo. Aprendió a tocar el piano de oído y dio un concierto de niño en el Guimerá. Yo soy el penúltimo, y eso marca. Porque no eres nadie”.

-¿Quizá por eso usted se multiplica?

“Ser penúltimo marca favorablemente, te obliga a tener visibilidad. Yo heredé hasta los 13 años las cosas de mi hermano Rafael, mayor que yo. Y ese momento me sentí un hombre capaz”.

-¿Y su hija la psicóloga no trata de disuadirle?

“Mi hija me dice, ‘papá, cuídate’. Me quiere proteger. Pero yo practico la teoría del estrés positivo. Existe. Te ganas mil millones y te pones taquicárdico, la presión se te dispara, pero no te medican porque es positivo. Te dan una mala noticia, la muerte de un ser querido, y te pones igual, pero te dan una pastilla, porque es peligroso. Yo creo en el estrés positivo del sexo, de respirar, de hacer las cosas que te gustan”.

-En su cuenta de Twitter me enteré de su moción en el Senado sobre los suicidios…

“Es una de las principales causas de muerte traumática, tres veces más que los accidentes de tráfico. Conseguí que se hiciera un protocolo de prevención en la Medicina primaria. También llevé al Senado el problema de la pedofilia, con las reglas de Kiko del Consejo de Europa para aleccionar a los menores, y ya los profesores y monitores de deportes condenados no vuelven a dar clase. Me preocupa ahora la prevención de la exclusión social, como en el fondo que promovemos en La Laguna. Los temas sociales merecen un esfuerzo divulgativo”.

-¿La política es comunicación?

“No hay política sin medios de comunicación. Los periodistas no son enemigos a batir. En Lanzarote hemos hablado de esto en la campaña #CumPPlimos, con Pablo Casado, un joven político encantador, con mi presidente José Manuel Soria y otros compañeros. Hay que comunicar. El silencio no es rentable”.

-¿Rajoy metió bisturí en España?

“Rajoy cogió a un país enfermo, en la UVI, intubado y que había que operar. El enfermo ya está fuera de la UVI, andando, con cicatrices que han merecido la pena, y necesita rehabilitación. Rajoy ha sido un buen cirujano”.

-Pedro Sánchez reta a Rajoy a defender los Presupuestos Generales del Estado (PGO) pasado mañana en el Congreso.

“A Pedro Sánchez le ha dado un golpe de calor. Está remedando gravemente a Zapatero. En esto de gobernar por gobernar, está llegando a pactos que ponen en tela de juicio a un partido muy importante como el PSOE. Sobre los presupuestos, son mejorables y vamos a intentar exprimirlos al máximo a favor de Canarias”.

-¿Ante la “catástrofe bíblica” de Podemos que teme el ministro Margallo, Pablo Iglesias presenta algún cuadro clínico?

“Es la izquierda más rancia de la época más dura. Los demagogos con preparación táctica de ultraizquierda son peligrosos. Porque manipulan la miseria humana”.

-¿Se suma a la petición de indulto a Josefina Hernández, en Fuerteventura, la mujer con nietos a su cargo condenada a prisión por una casa ilegal?

“Para que la justicia sea justa debe ser rápida y no lenta. Si esta mujer ya pagó la multa, y es posible desde el punto de vista judicial, humanamente debería ser indultada”.

-¿El anillo insular es un culebrón sin fin?

“Ya está cerrado el compromiso formal del Gobierno. El anillo insular es la inversión más importante del Estado en Canarias. Van a venir 16 millones más. Hay unos convenios previstos para la conclusión de la obra, donde el Cabildo adelanta la financiación. Ahí he trabajado conjuntamente con Pablo Matos y Manolo Torres, y Manuel Domínguez se ha implicado con nosotros, como presidente insular”.

-¿Va a ser candidato en las elecciones generales?

“Estoy, como siempre, al servicio del partido. Creo que mis características personales pegan para hacer una labor en Madrid. El tiempo dirá. Eso lo decide el comité electoral central con nuestro presidente en Canarias”.

-¿Cuándo se celebrarán?

“Mi intuición me dice que el 13 de diciembre. Y el 20 de octubre se podrían disolver las Cortes”.

-¿Un partido liderado por un ministro tiene un plus a su favor?

“Sin duda. Soria es uno de los políticos de más talla en España: preparación, liderazgo, empatía, capacidad de trabajo. Y un amigo al que le tengo un profundo respeto”.

-¿El tsunami ya pasó?

“Pero dejó secuelas, como todo tsunami. Los populismos nunca han sido la solución a lo largo de la historia. Y en España, de gobernar, sería un híbrido de país grecovenezolano, algo kafkiano. Sería un retroceso dramático. Yo espero que el PP gane con diferencia suficiente para gobernar y proseguir las reformas, haciendo valer nuestros logros: el mantenimiento del Estado de Bienestar, el crecimiento económico y haber evitado el rescate”.

-¿Qué va a pasar en Cataluña el próximo 27 de septiembre?

“El Gobierno hará cumplir la ley. No podrán declarar la independencia porque es ilegal y lo siguiente es el limbo, en el que ya no cree ni
la Iglesia”.

-¿Se arrepiente de haber invitado a Rato a dar una conferencia en Tenerife?

“No. Lo traje en 2009 al 2º Foro Cientifico-Social, con la Fundación Canaria de Salud y Sanidad.Y vino también Eduardo Punset. Les ofrecí que hablaran sobre La crisis y la felicidad, ante 1.100 personas. Yo estoy en contra de la pena del telediario. Ahora bien, tolerancia cero con la corrupción. El que la haga, que la pague”.

-¿El pleito insular se cura?

“Yo tengo una teoría sobre el pleito. El sentimiento de conseguir es médicamente más fuerte que el de conservar. Y Las Palmas tiene un sentimiento de conseguir y nosotros de conservar. Todos los canarios deberíamos tener el sentimiento de conseguir. Juntos valemos más que separados”.

“EL TELEGRAMA NUNCA LLEGÓ”

“Si no tienes enemigos, nunca sabrás si tienes amigos”. La frase cuelga en su despacho. A este todoterreno le va la marcha. Si a Alarcó lo encasillan en una sola de sus múltiples facetas, lo matan. Cuando ya era catedrático de Medicina y vicerrector, se doctoró en una disciplina, la comunicación, que es el talón de Aquiles de su partido, pero no ejerce de periodista, salvo en tertulias radiofónicas y columnas de prensa y en las filas de Twitter, donde transmite su agenda frenética y lleva al internauta en su tiovivo endiablado por quirófanos y hemiciclos. ¿Qué es lo primero en Alarcó? Incluso antes que la palabra, con la que se desenvuelve en las ondas, el aula y el PP, están las manos con las que va camino de cumplir 40 años de cirujano. Las manos son palabras mayores. No son las de un pianista, pero las tiene aseguradas como si lo fueran. Y, más concretamente, son los dedos gordos los que protege encarecidamente. “Nosotros, los cirujanos, sin ellos no somos nada, porque no podríamos hacer la pinza con el dedo corazón”. ¿Y qué parte del cuerpo debe asegurarse un político? “Qué parte del alma. Asegurarse de ser una persona decente”. Hablamos de las manos. ¿Y los pies? “Camino poco, pero siempre estoy de pie”, y admite que predica una vida saludable, pero hace menos deportes que antes, natación, pádel, golf y fútbol: “Soy del Tenerife y del Madrid y le deseo lo mejor a Pedrito”. En tiempos, incluso, estuvo muy unido a un caballo. Debajo de la bata hay un político-médico mediático que practica un humanismo activo y habla del enfermo en sentido holístico: “No se puede aislar una vesícula de un paciente que es madre, tiene problemas con un hijo que está en paro y vive en tal sitio. El paciente no es solo una patología, es también un sentimiento, una familia”. Después de operar a miles de personas con anestesia total, lo que más teme es no poder hacerlo. “Antes, en mis peores pesadillas, soñaba que me ahogaba; ahora sueño que no opero”. Dice que la vida quirúrgica es la vida real, escucha música en la madriguera del quirófano,departe con su equipo médico y, llegado el caso, pide silencio si algo va mal. Pero nadie se libra del miedo a la muerte, a la enfermedad y al quirófano. Alarcó, hasta hace un tiempo, daba largas cuando lo llamaban de la lista de espera del hospital para operarse de una hernia inguinal, hasta que dio el paso y cerró los ojos.

La primera vez, de pequeño, con un brazo fracturado, lo anestesiaron con cloroformo y guardaba el recuerdo horrible del olor en la habitación. Ahora le administraron propofol y “fue agradable”. Este creyente dubitativo (“me persigue una duda metódica sobre el más allá y el vacío eterno”), afirma que aquí abajo “nadie es dios”, ni Zapatero, “un hombre carente de factores inhibitorios con un concepto mesiánico del poder, que, a causa de lo primero, no tenía vergüenza ajena ni sentido del ridículo”. Y remacha su anamnesis del personaje: “Una vez, Iñaki Gabilondo le preguntó, ‘¿usted duerme bien?’ y contestó que sí. Que un señor duerma bien con cinco millones de parados no es normal”. María Dolores (Malola) Hernández Álvarez, que vivió 85 años, era una palmera “guapísima, una mujer que no paraba de reírse”, hija de una saga de farmacéuticos que si eran varones se llamaban Blas. Conoció a Andrés Alarcó Bencomo, madrileño, porque él pidió su primer destino de Telégrafos en La Palma. Antonio Alarcó se enteró de la historia de su padre preso en la guerra, mucho tiempo después, durante un trayecto en guagua. Se la contó un primo: “A tu padre lo metieron cuatro años y medio en Fyffes por defender la legalidad vigente”. Hoy guarda el óleo que le pintaron durante el internamiento. Andrés Alarcó, jefe de Telégrafos de La Palma y republicano, fue detenido en julio del 36 acusado de no haber entregado al comandante Baltasar Gómez Navarro el telegrama del golpe de Estado. En su declaración en la causa 76/1936 negó haber recibido en la estación el 18 de julio el mensaje de Tenerife ordenando que el comandante iniciara la sublevación en la isla. Tres días antes, Gómez Navarro se había reunido en la Comandancia Militar de Santa Cruz de Tenerife con Franco, y guardó en el bolsillo de su guerrera las instrucciones del futuro caudillo. El día señalado, el 18, acudió a la oficina de Telégrafos de La Palma, como había hecho en la víspera, para oír las noticias de la radio con ese propósito, pero el oficial Andrés Alarcó le rogó que abandonara la dependencia al no ser personal autorizado y aceptó sin levantar sospecha. “¿Recibió un telegrama de Tenerife ese día para el comandante?”, le preguntaron durante el proceso, y Alarcó dijo que no porque el cable estaba averiado. “El telegrama nunca llegó”, sostiene aún hoy su hijo Antonio, que escribe un libro sobre su padre -fallecido a los 96 años y absuelto de los cargos al cabo de los años- con el título La historia de un hombre honrado.