superconfidencial

Los colegios

1. El final del verano no lo marca un agosto extinto, sino el ruido y el humo de las guaguas de los colegios. Desde que empiezan a circular estos vehículos, se acabó. Todo vuelve a la rutina. Son los colegios y sus guaguas los que mandan y los que marcan las estaciones. El otoño empieza con su runrún. Releyendo a César González-Ruano, ahora con la mudanza que vuelven a aparecer sus libros, el escritor se lamentaba en su Diario Íntimo cuando escribía menos de cuatro artículos en una mañana. Yo lo hago cada día y ya he superado en edad al prolífico César, así que me apuntaré el tanto. Como los tiempos están descambiados, ahora hace más calor otra vez y así estaremos hasta que se resuelva lo del cambio climático, que en contra de lo que dice Julio Fajardo no va a ser un invento del Club Bildelberg, o a lo mejor sí, que los caminos del Señor son inescrutables. Por cierto que no sabía yo que González-Ruano era amigo del pintor gomero José Aguiar, me enteré con la vuelta a ese Diario, que es una delicia a pesar de que se repiten mucho ciertos personajes.

2. En el coche pongo a Álvarez Guedes. Hay un chiste del cubano, fantástico. Un negrito iba por la calle gritando su mercancía: “¡Tengo aguacates y higos” y repitiéndolo mil veces. En esto que se asoma una vieja por la ventana, en un séptimo piso, y hace subir al negrito a su casa, sin ascensor. Sube el chico y la vieja le recrimina, sin comprarle nada: “No se dice aguacates y higos, yo soy profesora de gramática y te voy a corregir; se dice aguacates e higos”. El negrito se queda mirándola y al cabo le dice: “¿Y para eso me ha hecho subir siete pisos, vieja cabrona e hija de puta?”.

3. Ya digo que agosto agoniza, con su tremenda carga de ocio, y ahora viene eso que se llama la reentrada, pero a mí cada vez me interesa menos la política. Tendré que buscarme nuevos entretenimientos porque ni siquiera el fútbol me atrae ya, visto cómo juega y a lo que juega el Real Madrid. Siempre dije que Benítez no es entrenador para este equipo, pero nadie me hace caso. Es triste vivir sin que a uno le hagan caso.

achaves@radioranilla.com