SANTA CRUZ DE TENERIFE

Comienzan los trabajos previos para demoler la antigua Celgán

Las personas que vivían en la fábrica sacaban ayer sus enseres del edificio, tal y como se habían comprometido meses atrás. / SERGIO MÉNDEZ
Las personas que vivían en la fábrica sacaban ayer sus enseres del edificio, tal y como se habían comprometido meses atrás. / SERGIO MÉNDEZ

Una acción coordinada de las concejalías de Seguridad Ciudadana, Asuntos Sociales y Urbanismo de Santa Cruz de Tenerife, junto a la empresa Dragados, permitió ayer dar comienzo a los trabajos previos que llevarán a la demolición parcial, la próxima semana, de la antigua fábrica de Celgán, ubicada en el barrio de Tío Pino. Después de más de dos años de tramitación, ayer se dieron los primeros pasos consistentes en el precinto de las zonas que no van a ser derribadas y en acompañar a las dos personas que estaban viviendo en la antigua fábrica para darles salida a un recurso habitacional proporcionado por el Ayuntamiento. Estas dos personas se habían comprometido a abandonar el edificio de manera voluntaria una vez que hubiera una fecha definitiva para el derribo del inmueble.

A lo largo de esta semana, la empresa encargada de ejecutar la demolición de la fábrica irá acondicionando la zona para los trabajos, con la instalación de la caseta de obra y demás maquinaria necesaria para llevar a cabo la demolición de la parte que está afectada por el expediente de ejecución subsidiaria.

Según confirmó el Consistorio capitalino, será ya la próxima semana cuando se inicien los trabajos, aunque no precisaron qué día se llevarán a cabo. Solo se derribará la parte que en enero de 2013 se vio afectada por el derrumbe del patio central de lo que en su momento fue la fábrica de yogures Celgán. Entonces vivían en el inmueble cerca de una veintena de personas que, poco a poco, fueron abandonando el inmueble al conseguir alquileres sociales de mano del Ayuntamiento de Santa Cruz. Pocos meses después, y ante la demora en la intervención, el edificio volvió a convertirse en morada de personas sin hogar. En noviembre del año pasado volvió a desprenderse parte de la techumbre interior.

La inspección de los técnicos municipales tras el derrumbe inicial sirvió para llegar a la conclusión de que la parte en la que se había producido la caída del patio interior debía ser demolida en su totalidad, mientras que el resto podía seguir en pie. En ese momento dio comienzo el expediente para localizar a los propietarios de la fábrica para que acometieran las medidas de seguridad necesarias. La falta de respuesta de la propiedad propició la ejecución subsidiaria.

Demoras

El coste de esta intervención alcanza los 217.000 euros, cantidad que será girada a los propietarios del edificio, Promociones Amojo, que deberá hacerse cargo de la factura. La empresa propietaria también tiene en su haber un expediente sancionador por cerca de 150.000 euros por dejadez de sus funciones en el mantenimiento del inmueble.

La acción en la propiedad también se ha visto demorada, por un lado, por la aparición de amianto en el interior del inmueble, obligando a la contratación de una empresa especializada en la retirada de este material contaminante; y por otro, a la necesidad de conseguir un permiso judicial para entrar en la propiedad, autorización que el Consistorio obtuvo a principios del mes de mayo. Tras este trámite, la empresa Dragados presentó un proyecto de demolición que a su vez contenía un defecto de forma que hizo que, nuevamente, se retrasara la intervención. Finalmente, ayer se dio comienzo a lo que se convertirá en la segunda ejecución subsidiaria por lo elevado de su presupuesto, que asume el Ayuntamiento desde que Urbanismo, en el mandato anterior con el PSOE al frente del área, pusiera en marcha este proceso de intervención.