entre nosotros

¡Como una puncha!

Entre piscina y playa, a cien metros de distancia una de la otra, han sido veinticinco días de agosto, alejado del mundanal ruido, allá dónde el diablo perdió los calzoncillos, disfrutando a tope junto a la familia. La mayor parte del tiempo con los libros que cargué en la bolsa de plástico, pues un servidor pasa de mochila: Los arcanos de Anaga, de José Miguel Molowny; La herencia, de John Grisham; Hacia el infinito, de Jane Hawking (esposa del famoso científico Stephen Hawking); y, a punto de terminar, La tempestad, de María Dueñas.

Puede que alguien se diga: si este señor está jubilado, tiene vacaciones todo el año, ¡no te jode! Pues permítame, con todos mis respetos, que le diga que está usted equivocado, a veces me falta tiempo hasta para pelarme, aunque sólo sean cuatro pelos. La mayor parte de mi tiempo durante el año transcurre entre los ejercicios (caminar y nadar) de cada mañana en Las Teresitas, y lectura y escritura en la tarde.
Siempre tengo un espacio reservado para leer la actualidad a través de la prensa local y estatal, y de forma habitual, escuchando distintas emisoras de radio. Por supuesto todo complementado con mi participación semanal en este periódico, DIARIO DE AVISOS, y en un programa de radio. Y el Facebook, al que dedico el tiempo imprescindible. Es fácil concluir, que todo ese conjunto de actividades, añadidas a las horas que dedico a mi familia y amigos, y alguna que otra compra esporádica, son las que me mantienen vivito y coleando, que no culeando, ¡ojo! Y por cierto, para no perder mi estilo y crítica, ahora que hablamos de vacaciones: ¿saben ustedes que los políticos españoles son los únicos en el mundo que cogen las vacaciones nada más hacerles el contrato?

Y esto no ha hecho más que empezar, en cuanto coja el rodaje mínimo, no dejo títere con cabeza, y a más de uno/a tengo en la lista. Habrá que hablar del guanche entregado, de las puñaladas socialistas, de las generales, de los nuevos pactos que se avecinan, ufff… ¡Como una puncha!